miércoles 13 de mayo de 2026

Marcos Carini: “Hay que hablar de los daños que ocasionan las drogas”

24 de abril de 2016 - 00:00

El psicólogo que se especializa en el abordaje de las adicciones analizó lo sucedido en  la fiesta electrónica en la que fallecieron varios jóvenes a causa del consumo de drogas sintéticas. Puso el acento en la necesidad de “hacer cumplir las leyes vigentes” y se detuvo en la mirada que la comunidad de los adultos debe tener respecto de esta problemática.

DE LA REDACCION. En los últimos días la tragedia ocurrida en una fiesta electrónica de Time Warp en Capital Federal ocupó la primera plana de los diarios y titulares de radio y TV. Desde hace días en todos los medios se habla del evento en el que varios jóvenes murieron a causa de consumir drogas sintéticas que se comercializaron sin ningún tipo de control que impidiera la fatalidad. El tema, de gran impacto mediático, abrió múltiples debates en torno al consumo de drogas, lo sacó de su habitual análisis vinculado a la marginalidad social y mostró con la mayor crueldad posible que como consecuencia del consumo los chicos se pueden morir. Para intentar desentrañar la complejidad de esta problemática y contribuir a un análisis que permita sacar algunas conclusiones respecto de lo que hace falta hacer para abordar esta cuestión en toda su dimensión, LA OPINION dialogó con el psicólogo Marcos Carini, profesional de reconocida trayectoria en el tratamiento de las adicciones. “La sensación que nos queda tras lo sucedido es que era previsible”, sentenció en el comienzo de la entrevista y explicó que todas las fiestas electrónicas y las fiestas privadas que se organizan en quintas y en lugares del interior también están asociadas al consumo de drogas duras: “Esto pasa en distintas escalas en Capital Federal y en localidades como las nuestras donde si bien no se habilitan fiestas electrónicas, sobre todo en la temporada de verano, se alquilan quintas en las que se organizan eventos privados”, planteó.

Respecto de las razones por las cuales las llamadas drogas sintéticas cobran mayor auge en este tipo de eventos, consideró que ocurre porque “estas fiestas están armadas para generar una frecuencia de funcionamiento cerebral altísima y este tipo de sustancias contribuyen con eso”.

“Generalmente las fiestas arrancan muy despacio con mucho estímulo visual y van subiendo; el ritmo te lleva naturalmente a una frecuencia cardiaca y cerebral muy alta, a una excitación importante y lo que hacen las drogas duras es potenciar este efecto y lograr lo que los chicos refieren como ‘conseguir un trance’, que no es otra cosa que alcanzar un máximo nivel de excitación psicomotriz, con los riesgos que ello conlleva”, explicó.

En este punto, planteó que aunque son en general fiestas “futuristas” que tranquilamente podrían ser disfrutables sin “aditivos”, “hay una asociación muy fuerte entre el consumo y la música electrónica que es muy difícil de desligar”.

 

Cumplir la ley

Sin particularizar en el caso de esta fiesta en Costa Salguero, Marcos Carini que es asesor en la Cámara de Diputados de la Nación en la comisión que aborda temas vinculados al narcotráfico, analizó que en el contexto actual se hace imperioso “hacer respetar la ley”.

“Estas sustancias son ilegales. Se generan en laboratorios clandestinos y necesitan un precursor, que es el principal producto del narcotráfico, y hay legislación para que no pase y no circule. La ley de drogas en ese punto es clara. Hay controles, pero el problema es que fallan groseramente”, alertó el profesional, al tiempo que analizó las transformaciones que ha tenido el modo de circulación de la droga: “Antes el vendedor de drogas estaba a dos o tres cuadras del lugar donde se realizaba un evento; luego se acercó; después estuvo escondido; y hoy entra en estas fiestas y como si vendiera choripanes ofrece distintas sustancias que los chicos consumen, alentados por una representación social que tienen estas pastillas que son de un lindo color y que no resultan a simple vista invasivas”. A su juicio, la laxitud que existe tanto en los controles como en la visualización del problema contribuye con el avance del narcotráfico.

 

Alto impacto

Carini consideró que esta fatalidad tuvo “un impacto impresionante” que hizo que muchos padres se preocuparan por lo que pasa en estos ambientes. “Creo que muchos van a estar más atentos a lo que hacen sus hijos, que no van a dejarlos ir a este tipo de fiestas o van a propiciar más diálogo”, auguró como saldo de lo acontecido.

A su criterio, este hecho le mostró con mucha crudeza a la sociedad en su conjunto que cuando el cuerpo dice “basta” sobreviene la fatalidad. “Lo importante es que sepamos que las intoxicaciones por el consumo de drogas están presentes siempre, aun sin llegar al extremo de esta fatalidad y algo tenemos que hacer por nuestros chicos. Creo que el rol de los adultos debe ser de menor laxitud, porque cuando empezamos a naturalizar que los chicos consumen la problemática se agudiza”, opinó.

En relación a lo que esta tragedia generó en la comunidad de los jóvenes, desde su experiencia como psicólogo y director del Centro “Padre Galli”, diferenció dos posturas: “Hay chicos que piensan que los que les pasó a estos jóvenes es porque no lo pudieron manejar. Y hay otro grupo que se siente afectado porque sabe que les podría haber pasado a ellos”.

“El problema es que el impacto frente a este tipo de tragedias dura un par de días y después empieza a diluirse, y entonces volvemos a hablar de despenalización de la marihuana y se la trata de separar de las otras sustancias, y empezamos a tolerar el alcohol y a creer que las drogas que pueden dañar son estas otras y que están lejos de casa cuando en realidad no lo están”, alertó, señalando que a contracorriente de lo que muchos suponen “en Pergamino también hay consumo de drogas duras”.

“Hay consumo de estas sustancias y esto se ve en las consultas, es un consumo que se incrementa en los meses de verano en el contexto de las fiestas privadas que se realizan”, advirtió Carini y prosiguió: “A pesar de los esfuerzos que se hacen, hay muchos chicos que consumen y varios lo hacen con el consentimiento de su entorno, alternando drogas activadoras y depresoras”.

En el plano de la prevención, planteó la necesidad de que puedan establecerse campañas preventivas nacionales. “No se trata de implantar el miedo, pero hay que hablar de las posibilidades de dañar de la droga para que la sociedad tome conciencia en serio”.

 

El debate sobre la legalización del consumo

 

Consultado respecto sobre el debate sobre la legalización de las drogas que se abrió en los medios a partir de esta tragedia y que recurrentemente se instala, Carini opinó que en el contexto actual plantear que es necesario controlar la calidad de lo que los chicos consumen en lugar de hacer cumplir la ley es “un disparate”.

“Esto se llama modelo de reducción de riesgo y  daño, pero para ello hay que generar dispositivos que no existen. En este escenario, hablar de despenalización para lograr un control es un disparate porque no estamos preparados para esto”, señaló.

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