miércoles 13 de mayo de 2026

Héctor Cardelli presidió la ceremonia de ordenación de Carlos Iván Ríos

15 de abril de 2016 - 00:00

El obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Héctor Cardelli, ordenó sacerdote al diácono Carlos Iván Ríos, en el marco de una celebración eucarística que se llevó a cabo el sábado pasado. En su homilía, monseñor recordó que en el ministerio son “necesarios los gestos, la cercanía, la fraternidad, la disponibilidad para con el otro”. 

DE LA REDACCION. El sábado pasado, en el estadio cubierto del Club Defensores de Ramallo, el obispo de la Diócesis de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Héctor Cardelli, ordenó sacerdote al diácono Carlos Iván Ríos.

“Te alabo, Padre, porque habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, se las has revelado a los pequeños”, fue el lema elegido por el nuevo sacerdote diocesano de 32 años. 

 

Impregnados en Cristo

Durante la homilía, monseñor Cardelli, hizo hincapié en la disponibilidad que los fieles deben tener al llamado de Dios. “Necesitamos una gran apertura, una espontabilidad a la acción de Dios. Dejarnos impregnar por El, que siempre es novedoso, que siempre nos habla. Que nos ayuda para que descubramos lo que es amar, lo que es servir, lo que es testimoniar aquello que nos encomendó. Por eso tratamos de absorber las condiciones del corazón de Cristo, ese Cristo, amigo, servidor, hermano, el Cristo con el cual día a día me debo ir configurando para que yo pueda reproducir desde mi vida la imagen del mismo Jesús, en quien creemos”, refirió Cardelli al tiempo que reconoció que muchas veces “nos cuesta reconocer a Dios en los signos tan grandes. Que hoy en este año de la Misericordia, nosotros queremos puntualizar la reflexión, la mirada, ¿Cómo me habla? ¿Qué me pide? ¿Cómo me pone al alcance de la mano todo?, ¿cómo se presenta El en mí?, para que yo lo reconozca y asuma toda esa motivación que El me da a través de los hermanos, a través de los acontecimientos, a través del dolor, de la alegría, del sufrimiento, del caminar de nuestra vida para yo poder, verdaderamente, dar testimonio de El desde mi lugar”.

 

Dios vivo

Dirigiéndose directamente al nuevo sacerdote, monseñor señaló que “creemos en el ministerio de Jesucristo, lo conocemos, hemos dedicado mucho tiempo para prepararnos, para disfrutar la palabra de Dios aunque nunca es suficiente, mas de una vez escucharás una frase, una palabra que nunca habías oído, más de una vez sentirás una emoción interior muy fuerte, que nunca la habías sentido. Son acciones, intervenciones que las reconocemos, la escucha viviente de Dios en nosotros. Sería muy frustrante vivir un sacerdocio con todo el conocimiento de las cosas que debemos hacer sin que nuestros sentimientos caminen a la par”.

Destacando la importancia de los gestos, el obispo enumeró: una sonrisa, un gesto, una caricia, una palabra y una mirada, la cercanía, la fraternidad, la disponibilidad para con el otro “abastecen nuestra alma. Como el corazón de Cristo va teniendo cada vez más espacio en mi vida, se va ensanchando, se va haciendo cada vez más parecido al de El, entonces nos va reclamando más entrega, más servicio, más alegría.

 

Experimentar a Cristo

Haciendo referencia a la labor sacerdotal, Cardelli le indicó a Ríos que “podrás absolver los pecados, consagrar el cuerpo y la sangre del Señor, tendrás la gracia de volverlo a hacer en el nombre de Cristo, de la Iglesia pero primero debe pasar por tu corazón, por tu vida. Si no pasa por nuestra vida es que nos quedamos en la orilla  y esa gracia del bautismo que hoy encuentra plenitud con el orden sagrado nos da el sustento para que nosotros podamos tener esa sensibilidad, para responder a lo que Dios nos pide. Somos humanos esto no se elimina y más de una vez tendremos que reconocernos infieles de tanta gracia pero en verdad somos elegidos”. Y agregó: “El espíritu de Dios te ha iluminado, nos entusiasmaste con tu propuesta, con tu mirada, con tu fe. A mí me toca, inmerecidamente, en nombre de la Iglesia, imponerte las manos para trasmitirte esa gracia tan grande del sacerdocio”.

 

Huellas sacerdotales

Ensalzando la virtud del sacerdocio y nombrando a Santa Catalina de Siena, el obispo contó que la santa besaba la huella de los sacerdotes porque eran las huellas que marcaban el rumbo, el camino para el seguimiento de Dios. “Si nuestras huellas llegaran a ser para todo el mundo esto, verdaderamente, seríamos humildes, sencillos, silenciosos y eficaces instrumentos”, agregó el pastor diocesano.

 

Protección de madre

Párrafo aparte mereció la Virgen María, y ante el interrogante ¿Qué hace la virgen María hoy?, Cardelli sostuvo: “A mí me atrapa, porque ya en la aurora de la salvación ella fue llamada para brindar este servicio”, y recordó que “cuando el Obispo me nombró Párroco de María Madre de la Iglesia (Rosario) el título mariano había sido recientemente pronunciado por el Vaticano. El Obispo me dijo: ‘te encomiendo esta parroquia y te encomiendo que divulgues este título  y esta devoción’. Me pareció una tarea dificilísima porque no la asociábamos con ese nombre. Sabemos que es la Madre de Jesús, que estuvo al pie de la cruz, que nos la encomendó como Madre, que nos reconoció como hijos, pero, con el tiempo se fue creando una vivencia en la comunidad, que contribuyó a la fraternidad. Sentíamos que teníamos una madre común, que éramos hermanos y que éramos hijos en el hijo: La Iglesia”.

Y concluyó que siempre “debemos estar atentos a dejarnos inspirar, cubrir, defender  y proteger por esa Madre que tanto nos quiere, que no solo nos dio al hijo de sus entrañas sino que nos recibió como hijos y hoy particularmente a vos Padre Iván”.

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