Como es habitual, el acto en recuerdo de los héroes de Malvinas, en especial en memoria de Tomás Silva y Aldo Patrone, convocó a una importante cantidad de personas.
Numerosas banderas de ceremonias, de los diferentes establecimientos educativos engalanaron y acompañaron a la insignia patria portada por los Excombatientes.
Al inicio del acto, fue el intendente Javier Martínez quien izó el pabellón nacional junto a dos exsoldados de Malvinas, Carlos Oberti y Fabián Duarte.
Luego de entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino se dio paso a las palabras alusivas que el presidente del Centro de ExCombatientes, Carlos Miguelena, y el jefe comunal, Javier Martínez, dedicaron a la conmemoración de la fecha.
Recuerdos que afloran
Hoy es un día de recuerdos imborrables para todos los que vivimos aquel 2 de abril de 1982. Recuerdos que a medida que se acerca esta fecha comienzan a aflorar sin poder contenerlos y que nos llevan, inevitablemente, a ese momento histórico como fue la recuperación de nuestras Islas Malvinas. Recuerdos de incertidumbre y de dudas, de alegría y orgullo patriótico, de tristeza, dolor y frustraciones, comenzó diciendo Carlos Miguelena, del Centro de ExCombatientes.
Cuestionando si era tal la necesidad de las autoridades de la época para tanto engaño, mentira y entuerto, Miguelena recordó lo que los medios mostraban, lo que los gobernantes decían: Que vamos ganando, que les daremos batalla, que no les falta nada y hasta que están bien comidos y contentos.
Miguelena se refirió a la realidad de aquellos combatientes, desprovista de cualquier visión política o estratégica: Pelearon como pocos, pasaron penurias, frío, hambre y desconsuelo y cuando les tocó partir lo hicieron como grandes guerreros.
Recordando a Silva y Patrone, el excombatiente afirmó que siempre serán recordados porque dieron todo lo que tenían para recuperar nuestro suelo. Fueron jóvenes argentinos que ante el llamado de la Patria no dudaron en cumplir con el juramento de seguir constantemente su bandera y defenderla hasta perder la vida.
Ser memoriosos
Evocando el trágico final del conflicto bélico, que dejó un saldo de 649 soldados no pudieran volver a sus casas generando en sus familias y en su comunidad un dolor eterno, Miguelena exhortó a los presentes a mantener en la memoria colectiva la historia de nuestros héroes, tratando de difundir el gran esfuerzo realizado en Malvinas por todos los combatientes, hablar de los errores que como Nación no debemos volver a cometer. Y con visión de presente y futuro, dijo: Necesitamos muchos jóvenes comprometidos con nuestra Patria porque la idea de un mejor país es posible. Trabajando mancomunadamente en pos de objetivos comunes se pueden lograr beneficios que les lleguen a todos los argentinos. Sin guerras y sin agresiones, con diálogo, entendimiento, consensos y conclusiones que nos hagan llegar al ideal de que la Patria está por encima de todos nosotros.
Orgullo
Pablo Parra, hijo del excombatiente Luis Parra, expresó su orgullo por ser hijo de un veterano de guerra. Quiero agradecer profundamente a los exsoldados que batallaron en Malvinas, aquellos que defendieron nuestra Patria. Como hijo de un extripulante del crucero General Belgrano me siento muy orgulloso de mi padre, de sus valores, de su coraje, expresó el joven.
Todos héroes
El último en dirigirse a los presentes fue el intendente Javier Martínez, quien se refirió a la fecha como un día reconocimiento, de memoria, de orgullo, de patriotismo, un día en que se rinde homenaje a los que combatieron: En cada rincón del país estamos haciendo memoria de aquel acto heroico, el acto más noble de cualquier ser humano, representado en el coraje y la valentía para defender el suelo argentino.
Si bien es el Día de los Caídos en Malvinas, el intendente puso de relieve a todos los actores de la gesta: No sólo tenemos héroes muertos sino vivos, algunos de los cuales permanecen en el anonimato pero que han demostrado su valor en el combate desarrollado por amor a la Patria.
Fueron heroicas las actitudes de Tomás Silva y Aldo Patrone, fueron heroicos los pilotos, los tripulantes del General Belgrano, dijo, al tiempo que también llamó héroes a los que volvieron, los que debieron reinsertarse en la sociedad como pudieron, con traumas, con dolor, con amor a la Patria.
A todos los que no están y a los que volvieron, nuestro reconocimiento por el valor y el coraje. Porque Malvinas es una causa nacional irrenunciable, porque las Malvinas fueron, son y serán argentinas, finalizó.
El ARA General Belgrano
En esta ocasión los excombatientes se mostraron emocionados por la presencia de un marino del Crucero ARA General Belgrano.
Aquel navío arribó el 5 de diciembre de 1951 a la base del Puerto Belgrano. Ese día resonaron los toques de sirena de todos los buques de la dársena en señal de bienvenida. Al desembarcar aquellos marinos, que constituían la primera dotación, se comprobó que la pasión y el fervor por su crucero no le iba en saga al respeto y profesionalidad con que enfrentaban el maravilloso desafío, expresó Miguelena.
El año 1981 marcó un hito importante ya que se cumplió el 30º aniversario de su incorporación de la Armada Argentina.
En enero de 1982 el Crucero comenzó una travesía que lo llevó a participar del conflicto bélico.
La reseña que expuso Miguelena cobró sentido cuando, visiblemente emocionado, le dio la bienvenida a Waldino Benítez, un integrante de la primera dotación del Crucero General Belgrano que fuera destacado en octubre del año pasado por el capitán de navío Pedro Galazi, por su capacidad, conducta y profesionalidad demostrada, y por la superiodidad para figurar como marinero de la primera dotación.
Este hombre de 90 años, acompañado de Luis Parra, integrante de la última dotación del Crucero y sobreviviente del trágico hundimiento del General Belgrano; y del intendente Javier Martínez, fueron los encargados de ubicar las ofrendas florales en memoria de Tomás Silva y Aldo Patrone, al son del cálido aplauso y bajo la mirada vidriosa de los presentes.
En la finalización del acto se realizó el toque de silencio y se entonaron las estrofas de la Marcha de Malvinas.
El cruel enfrentamiento
La Guerra de las Malvinas o Guerra del Atlántico Sur fue un conflicto armado entre la República Argentina y el Reino Unido que tuvo lugar en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. Se desarrolló entre el 2 de abril, día del desembarco argentino en las islas, y el 14 de junio de 1982, fecha del cese de hostilidades entre la Argentina y el Reino Unido de la Gran Bretaña, lo que conllevó la recuperación de los tres archipiélagos por parte del Reino Unido.
La causa fue la lucha por la soberanía sobre estos archipiélagos australes, tomados por la fuerza en 1833 y dominados desde entonces por el Reino Unido, algo nunca aceptado por Argentina, que los sigue reclamando como parte integral e indivisible de su territorio; de hecho, considera que se encuentran ocupados ilegalmente por una potencia invasora y los incluye como parte de su provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Tras una ocupación exitosa de las Malvinas estaba previsto recuperar militarmente también las islas Picton, Lennox y Nueva y otras hasta llegar al cabo de Hornos, que estaban ocupadas por Chile. El coste final de la guerra en vidas humanas fue de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños.
Políticamente, en la Argentina, la derrota en el conflicto precipitó la caída de la junta militar que gobernaba el país; en el Reino Unido, por su parte, la victoria en el enfrentamiento ayudó a que el gobierno conservador de Margaret Thatcher lograra la reelección en las elecciones del año 1983. Posteriormente fue posible la firma de un tratado en 1984 con Chile.
La fecha
El 22 de noviembre de 2000 el Poder Legislativo argentino sancionó la Ley Nº 25.370, por la cual se declara al día 2 de abril como Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Dicha ley se promulgaría finalmente el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue luego modificada el 7 de junio de 2006 para declarar inamovible al feriado nacional.