A falta de ocho días para finalizar febrero, el registro de causas del Ministerio Público Fiscal demuestra que ya se ha alcanzado la cifra mensual promedio y con esta proyección va camino a ser uno de los meses más calientes del año. Llamativamente, en forma paralela a ello se ha producido un notable descenso en la cobertura preventiva, que en términos de seguridad constituye la principal herramienta para contrarrestar el delito.
DE LA REDACCION. En el transcurso de los dos primeros meses del año y particularmente en lo que va de febrero, la comunidad pergaminense atraviesa una crisis en materia de seguridad a causa de una escalada notable de hechos delictivos en la vía pública que se ve clara e inobjetablemente reflejada en el registro de causas que ingresaron al Ministerio Público Fiscal. A éstas, es dable aclarar, hay que sumar otro número de casos que no se denuncian.
Este medio ha ido reflejando en sus páginas y en los principales titulares la gran cantidad de arrebatos de carteras y asaltos en la vía pública a motociclistas y transeúntes que se produjeron entre las últimas semanas de enero y el transcurso de febrero principalmente, y que infundieron temor en la población por sus características violentas. A falta de ocho días para finalizar el mes, febrero ya ha alcanzado la cifra mensual promedio y con esta proyección va camino a ser uno de los meses más calientes del año en materia delictiva, si es que el accionar de los malvivientes no continúa en alza.
Llamativamente, esta situación se ha dado en forma paralela a un notable descenso en la faz preventiva, tanto de las fuerzas policiales como de las Patrullas Urbanas, que hasta no hace mucho tiempo se podían ver a toda hora en todos los sectores de la ciudad.
Patrulla Urbana
Cualquier ciudadano pergaminense ha podido advertir que en el transcurso de los últimos meses los móviles policiales y, fundamentalmente las unidades civiles del Municipio, ya no se ven con tanta frecuencia.
El accionar delictivo es una cuestión cíclica con períodos en el que los delincuentes ponen en jaque a la comunidad y en ese sentido el trabajo de prevención que realizan las Patrullas resulta un elemento importante de disuasión y un valioso aporte a las fuerzas de seguridad. También hacen a la auditoría civil de las fuerzas de seguridad. Por ello es que al llamar al 108 en un caso policial, el vecino recibe un contrallamado de los empleados del sistema, con la intención de certificar si la fuerza concurrió al lugar del hecho y cómo resultó la intervención. Esta intermediación civil es, en este sentido una garantía para el vecino al controlar la actuación de la Policía.
Su implementación se produjo en el año 2005 con la adquisición de tres unidades a las que en el transcurso de los 11 años a la fecha, se le fueron incorporando otras 11 más, y se formó una flota de 15 móviles. Durante gran parte del año pasado casi la totalidad de las patrullas estaban en funcionamiento con un efectivo policial a bordo, organizadas en cuadrículas.
Hoy en día son muy pocas las unidades del Municipio afectadas a la prevención y se ha podido advertir además que las mismas ya no circulan con el acompañamiento de un efectivo de Policía, lo que además de disuadir a los delincuentes también posibilitaba la intervención del uniformado ante un hecho delictivo.
Al respecto el secretario de Seguridad del Municipio, Walter Chamut argumentó la semana pasada que este hecho se debía a que varios de esos móviles estaban en reparación producto del uso diario y permanente que provoca el desgaste lógico de las unidades. Sin embargo, LA OPINION ha tenido acceso a un expediente municipal que demuestra una clara decisión de desafectar vehículos abocados a la faz preventiva para destinarlos a otras áreas municipales, donde nadie discute que sean necesarios.
Según el expediente al que accedió este medio los tres móviles en cuestión fueron destinados a las áreas de Acción Social, Asistencia a la Víctima y Dirección de Deportes.
El hecho cuestionable es la determinación política de resentir el servicio preventivo al que estas unidades estaban afectadas, siendo la Seguridad un área tan sensible. Si la intención es pergeñar una nueva modalidad de protección para el vecino, hasta que ésta tome forma no parece una decisión prudente diezmar el sistema vigente, dejando un interregno que evidentemente ha sabido aprovechar la delincuencia.
El exintendente Héctor María Gutiérrez formuló esta semana duras declaraciones al respecto y tuvo réplica por parte de los funcionarios municipales Walter Chamut y Lucas Marino Aguirre, que salieron a desmentir algunas de sus afirmaciones.
Móviles policiales
En lo que respecta a las fuerzas de seguridad, el trabajo preventivo también ha disminuido por varios factores que las autoridades no reconocen públicamente y que tienen que ver, por un lado, con el desgaste lógico de cualquier vehículo que está en funcionamiento gran parte del día, pero también con el descuido de uniformados que además del mal trato, parecieran no estar capacitados para conducir un móvil. Prueba de ello es el alto número de unidades que han protagonizado accidentes de tránsito en los últimos años, por los que quedaron fuera de circulación durante semanas o meses. La secuencia de letras de las chapas patente permite advertir que a poco de estar en las calles, los vehículos aparecen deteriorados.
Delincuentes al acecho
Así como la gran mayoría de los pergaminenses ha podido percibir el crecimiento del accionar delictivo y las falencias en materia de prevención, los delincuentes, que de por sí ya tienen estudiado el tiempo estimado que tarda un móvil en volver a pasar por determinado lugar, también se han percatado de esta situación y saben que disponen de mayor impunidad para actuar. Hay un circuito perverso que coadyuva: demasiados encarcelados en comisaría ponen a efectivos que deberían estar en las calles a ejercer tareas de custodia. Además, el Operativo Sol que cada verano merma la dotación de las localidades no turísticas, como si la delincuencia local también se tomara vacaciones.
Todos estos factores que mencionamos han dado lugar a un pico delictivo del que la comunidad no es ajena. No es una sensación ni una valoración periodística: lo dice la calle. La situación de inseguridad que atraviesa a Pergaminos en las últimas semanas representa una preocupación para los ciudadanos, ya que los hechos que mayor incremento registraron son los robos en la vía pública, como asaltos con armas y arrebatos de carteras cometidos por los denominados motochorros. Según datos extraoficiales, los casos bajo esta modalidad durante lo que va de febrero rozan los 30, a razón de 1,5 por día.
A esta cuestión hay que sumarle el nivel de violencia creciente entre los delincuentes; en muchos casos arrastran a las víctimas para desapoderarlas de una cartera, las golpean con la culata de un arma e incluso han llegado a dispararles.
Si bien la situación es tan crítica como otros años, cuando las páginas reflejaban una situación agobiante de inseguridad, con una fuerza policial carente de efectivos policiales y móviles y vecinos de diferentes puntos de la ciudad reclamando mayor seguridad, comenzaron a encenderse las alarmas a partir de una escalada de hechos delictivos que comienza a ser cada vez más notoria y más violenta, y para lo cual será necesario intensificar el trabajo preventivo, que la principal herramienta para contrarrestar el delito.