Ante una concurrida y conmovida audiencia se realizó el domingo 10 el promovido recital de los talentosos pianistas Micaela González Gulino (de Paraguay) y Sebastián Teijeiro (de Argentina). Estos jóvenes de solo 23 años son un ejemplo más de los tantos talentos que nuestro país va sumando al plano musical internacional. Sin dudas, ofrecieron todo y recogieron el aplauso cálido, efusivo y amable de los presentes en la sala de Bellas Artes.
El programa -con buen criterio- fue cambiado en su orden indicado y el recital comenzó con una cautivante versión de los Ocho Valses para piano a cuatro manos de Johannes Brahms (1833-1897), compuestos en 1865 y publicado dos años más tarde, dedicados a Eduard Hanslick. La versión fue correcta y de gran contraste entre uno y otro vals, escribió uno de los integrantes de Anacrusa Música Pergamino.
La primera parte concluyó con una brillante versión por Micaela González Gulino de la Sonata Nº 7 en Re Mayor (Opus 10 Nº 3) de Ludwig van Beethoven (1770-1827), autor que es muy esperado por los asistentes de estos conciertos. La obra fue compuesta en 1798 y está dedicada a la condesa Anna Margarete von Browne. Gulino tiene mucha claridad de concepto al abordar esta sonata y buen criterio en los tempos, su toque es muy correcto poniendo de manifiesto su delicada técnica que imprime claridad en los pasajes rápidos. Fue una versión correcta y que hacía mucho tiempo no se interpretaba en esta ciudad.
En la segunda parte comenzó Sebastián Teijeiro con una inspirada y sensible versión de la Sonata Nº 17 en Re Menor (Op. 31 Nº 2) llamada La Tempestad también compuesta por el llamado genio de Bonn fue escrita entre 1802 y 1803. Es una sonata de carácter apasionado y dramático también archiconocida y una de las más hermosas dentro del ciclo de 32 sonatas para piano de Beethoven.
Teijeiro con gran aplomo, concentración y cuidadoso en su interpretación se destaca por su personal visión de esta obra. Muy acertado en el tempo inicial y el bello Rondo final su interpretación, por otro lado muy bien resuelta técnicamente más allá de algún pasaje con alguna dificultad de memoria, pero que superó con altura y profesionalismo.
La obra cumbre de este programa y broche de oro fue sin lugar a dudas la inspirada y bellísima Fantasía para piano a 4 manos en Fa Menor Op. posthumo 103 (Deutsch 940) del austríaco Franz Peter Schubert, obra escrita en 1828, el mismo año de su prematura muerte, a los 31 años. La dedicó a su discípula, Karoline Esterházy y tras su muerte, sus amigos y familiares impulsaron la publicación de ciertas obras suyas. Esta Fantasía fue una de esas obras. En marzo de 1829 fue editada por Anton Diabelli. Un genio con todas las letras, de una inspiración poco habitual entre los compositores esta Fantasía que por primera vez se interpreta en la historia musical de Pergamino dejó bien claro el maravilloso mundo de posibilidades técnicas, musicales y refinamiento que los jóvenes poseen para seguir adelante con su proyecto. Está en plena madurez y estudio esta obra y llegará a ser uno de los puntos culminantes en sus recitales, concluyó.