Con el triunfo de Mauricio Macri, que desde el 10 de diciembre será presidente de la Nación, que se sumó a la victoria de María Eugenia Vidal que el mismo día asumirá como gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, Pergamino por primera vez en muchos años quedará alineado políticamente con la Nación y la Provincia, ya que el intendente será Javier Martínez, que representa a la misma fuerza política.
Paradójicamente, la alineación con los gobiernos nacional y provincial fue un argumento de la campaña local del Frente para la Victoria, que termina dándose por otro espacio político.
En rigor de verdad no debería significar ninguna ventaja ser del mismo palo. En todo caso Pergamino estuvo castigado arbitrariamente por no pertenecer sus intendentes al Frente para la Victoria en los últimos años. De cualquier manera se sabe que en materia política es mejor ser amigo que estar en la vereda opuesta.
Pergamino tiene una historia muy particular en esta cuestión, porque desde la recuperación de la democracia casi siempre tuvo intendentes de distintos signos políticos que el presidente y el gobernador. En 1983 hubo alineación entre Raúl Alfonsín (presidente), Alejandro Armendariz (gobernador) y Jorge Young (intendente), todos de la UCR. Pero desde 1989 la situación empezó a ser esquiva, porque a pesar de que el intendente, Alcides Sequeiro, que había asumido en 1987, era del Partido Justicialista al igual que el nuevo presidente, Carlos Menem, la relación entre ambos no era buena desde que Sequeiro se negó a recibir al riojano cuando éste era precandidato a presidente, ya que el intendente respondía a la línea interna de Antonio Cafiero. Menem nunca olvidó aquel desplante y Sequeiro tuvo que convivir 10 de los 12 años de su gestión con el riojano como presidente.
Los planetas volvieron a alinearse recién en 1999 cuando Héctor Gutiérrez ganó la Intendencia a Sequeiro y Fernando de la Rúa la Presidencia de la Nación a Menem. Pero el gobernador era Carlos Ruckauf, del PJ. No obstante el gobierno de la Alianza no terminó de la mejor manera y prácticamente no se aprovechó esa coyuntura para obtener algún beneficio.
Después, tras el interregno de Eduardo Duhalde, vino la era kirchnerista, mientras que en lo local seguía Gutiérrez siendo reelecto. Así se llegó a 2007, cuando Néstor Kirchner armó la Concertación Plural y Gutiérrez, de origen radical, se sumó a esa estructura. Pero cuando parecía que esa alineación comenzaba a dar sus frutos, en 2008 surgió el ícono de la Resolución Nº 125 y Gutiérrez decidió despegarse del mundo K, para comenzar a padecer la penitencia del gobierno de Cristina Fernández desde la Nación y de Daniel Scioli desde la Provincia, ya que ambos gobiernan en los respectivos distritos desde hace ocho años.