Todo se inició cuando el postulante macrista hacía tiempo en la puerta de un templo, a bordo de su auto, hasta la hora de dar una charla. Los malhechores intentaron llevarse el vehículo pero como era automático lo amenazaron y le gatillaron pero el disparo no salió.
Buenos Aires, (NA) - El candidato a diputado nacional por el PRO y extitular de la Secretaría antidrogas (Sedronar), Eduardo Amadeo, sufrió un violento asalto en la localidad bonaerense de Gerli.
Según indicó el propio exfuncionario, fue asaltado el lunes cerca de las 20:00 por tres jóvenes de entre 15 y 16 años, dos de ellos armados, frente a un templo evangelista situado sobre la calle Limay en el que se aprestaba a brindar una charla.
Como no pudieron llevarse su auto, un Toyota Corolla de caja automática, los jóvenes lo increparon y ante el temor de ser secuestrado, escapó y se refugió en el templo.
Mientras escapaba de los ladrones, Amadeo cree que uno de los asaltantes, que le apuntó con arma de puño, posiblemente gatilló y el arma no se detonó.
Todo se inició cuando el candidato macrista hacía tiempo en la puerta del templo, a bordo de su auto, hasta la hora de la charla.
Me empezaron a golpear el vidrio y ahí los vi; dos estaban armados. Les abrí la puerta y uno me sacó del auto agarrándome del hombro mientras el otro me apuntaba. Me dijo el auto, me quiero llevar el auto, contó Eduardo Amadeo, que también se desempeñó como funcionario durante los gobiernos de Carlos Menem y Eduardo Duhalde.
Enseguida, un asaltante lo desplazó al exfuncionario en el asiento del conductor para intentar conducir el auto, pero estalló en ira al darse cuenta que el auto es automático.
Se volvió loco y me gritaba: decime cómo se hace, yo no sé, rememoró sobre la actitud del joven delincuente.
Fue entonces cuando decidió escapar hacia el interior del templo en el que iba a desarrollar la actividad. Cuando me escapaba de la escena uno de los ladrones me puteó mientras me apuntaba y deduzco que me gatilló, aunque francamente no lo vi, rememoró.
Pocos minutos más tarde, Amadeo volvió a la vereda con la gente del templo y se encontró con que los delincuentes no se habían podido llevar definitivamente su Toyota, aunque sí lo habían despojado de su celular.
El damnificado avisó a la Policía por teléfono, pero en principio sin formular la denuncia policial del incidente.