martes 12 de mayo de 2026

Cambalache Político

19 de julio de 2015 - 00:00

Se inauguró el hotel Howard Johnson en las afueras de la ciudad y claro, allí fueron todos los políticos, candidatos y funcionarios a poner la “caripela” como corresponde a esta temporada alta de las elecciones. Si no fuera por esta necesidad de hacerse ver, cada uno estaría en su local bramando contra el otro. Pero en estos eventos que organizan privados, es decir terceros que no están en discordia, se juntan y charlan alegremente olvidando que, hasta hace un rato, se andaban cuereando de lo lindo, en el Palacio Municipal, las esquinas de Pergamino, bares, radios, diarios y TV. 

Y aquí los vemos doña, el intendente Omarcito Pacini con el candidato del Frente para la Victoria Lisandro Bormioli y el edil Juan María Carricart, de espaldas. Vaso de jugo en mano, la charla es amable pero los rostros no envían el mismo mensaje. Es notorio el relax del intendente, frente a una cara de Lisi que denota un seño de preocupación, además del cansancio natural del trajín de la campaña. No hace falta aclarar por qué, ¿verdad? 

Pasado el evento, vuelven a la lucha y a la arena política donde hay leones, gladiadores, lanzas y redes, porque esta campaña viene bien dura para todos.

 

MEJOR QUE OBAMA

 

Dicen las malas lenguas que esta semana, cuando visitó Pergamino el precandidato a presidente Sergio Massa, trajo más despliegue y seguridad que la que tendría el mandatario de Estados Unidos Barack Obama.

Esto ya dejó un poco perplejo a los colegas, que miraban con los ojos abiertos cual huevos fritos. No así a los candidatos locales como Marita Conti, Guillermo Illia y Raúl Pugno, que seguramente conocen el modus operandi de su jefe. 

El acto fue en la Unnoba, donde se presentó a todos los postulantes de la Segunda Sección, a la que pertenece Pergamino y para la prensa hubo unos pocos minutos de parado. Usted sabe doña cómo son de susceptibles en el ambiente y la verdad es que tan poca onda con el periodismo generó cierto disgusto. Para colmo se quejan porque dicen que, en tan poco tiempo, no pudo expresar profundamente sus ideas.

Pero mire doña, los que estamos en esta profesión, se lo decimos por experiencia ya que hemos pasado de todo en campaña, amansadoras de varias horas, destratos a veces, otras  amabilidades de las figuras que vienen y hasta esperas inversas, es decir los postulantes han esperado a que vengan todos los medios: es como todo, una de cal y una de arena.

 

 

LA INTERNA

 

Dicen que en el Frente para la Victoria no hay interna porque hay una sola lista local que encabeza Lisi Bormioli y una sola a presidente con Daniel Scioli. Pero se olvidan que a nivel provincial hay dos postulantes, Julián Domínguez y Aníbal Fernández. Y esta lucha se ha recalentado a límites extraordinarios y en Pergamino tiene su correlato.

Con Domínguez está el Sheik Elías apostando todas las fichas a su amigo y compañero de ruta de hace años. Con Aníbal está Alcides Sequeiro. también muy cercano al jefe de Gabinete y al que le apuesta todas las cartas.

Ambos tienen locales separados del general, que es el del Frente para la Victoria (exCorcho’s) en la Peatonal. En la misma cuadra está el local de Aníbal y en la misma calle San Nicolás pero Norte, el de Julián.

Esta es una guerra sorda que se viene desarrollando en nuestra ciudad y que va más allá de las candidaturas locales y nacionales que son únicas. Porque tenga en cuenta que encima tanto Bormioli como Scioli llevan a los dos candidatos en la boleta, es decir que el sufragante en la Paso puede elegir la completa con Aníbal o la completa con Julián.

Viejos enfrentamientos entre el Sheik y Alcides vuelven después de muchos años al paisaje político local. No se engañe doña: detrás de las sonrisas para las fotos, se sacan los ojos. 

 

 

GUERRA

 

Ya no podemos hablar de guerra fría doña; las batallas han dejado los planos adyacentes para tomar lugar en el centro de la escena. Los candidatos se denuncian, con verdades o mentiras (para ellos no es importante), se cruzan en el Concejo Deliberante con bravura y en los medios también. Todo es tema para discutir y señalar con el dedo al otro. 

Y la gente mira doña, a veces ni entiende de qué hablan, a veces entiende y se queda pasmada con las cosas que se dicen unos y otros. Al fin, ya lo dijimos alguna vez, después la gente mete a todos en la misma bolsa y dice “la política es una porquería”. En realidad la política sería algo fantástico, con otros dirigentes quizá.

Lo cierto es que están todos tan nerviosos que, por ejemplo, en una misma esquina (Avenida de Mayo e Italia) pusieron todos los carteles juntos, así es un cocoliche que nadie entiende. Mire: hay un columnero de Cachirulo, un columnero de Lisandro, un pasacalle de Javier Martínez con el PRO, otro de Marita Conti y otro de Guillermo Illia, ambos con Massa. Y no sabemos si nos estamos olvidando algunos. 

La verdad que deberían distribuirse las esquinas porque así no le sirve a nadie, parece un muestrario de esas empresas que venden marketing publicitario, distintos tipos de columneros, pasacalles, varios colores o doble color. En fin, puro folklore sin rédito político para nadie y mucha suciedad para todos.

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