El próximo jueves, como cada 16 de julio, se celebraría el día en honor a la Virgen del Carmen. Para honrarla, en la parroquia que lleva su advocación, sita en Italia 2164 del barrio Centenario, comenzó días pasados el rezo de la novena.
Hoy a las 17:30 se rezará el Rosario y luego se oficiará misa, se solicita a la feligresía que como ofrenda lleve galletitas y golosinas. Mañana, a las 17:30 se rezará el Rosario y luego será la celebración de la misa, las ofrendas solicitadas son alimentos no perecederos.
En El Socorro
En la vecina localidad de El Socorro también se venera a Nuestra Señora del Carmen como patrona. En estos días especiales, las misas y actividades se realizan en diferentes lugares del pueblo. Hoy a las 15:00 será en la carnicería de Raúl Tomasello; mañana a la misma hora la misa se celebrará en la carnicería de Alejandro. El jueves a las 15:30 se desarrollará la procesión y luego el obispo de la Diócesis de San Nicolás, Héctor Cardelli, oficiará misa. Al finalizar se realizará un festejo comunitario en la Sociedad Italiana.
Del Monte Carmelo
Nuestra Señora del Monte Carmelo, referida comúnmente como Virgen del Carmen o Nuestra Señora del Carmen, es una de las diversas advocaciones de la Virgen María. Su denominación procede del llamado Monte Carmelo, en Israel, un nombre que deriva de la palabra Karmel o Al-Karem y que se podría traducir como jardín. Existen órdenes carmelitas repartidas por todo el mundo, masculinas y femeninas, las cuales giran en torno a esta figura mariana.
En España es patrona del mar y de la Armada Española. También lo es del Ejército de los Andes que, liderado por el general José de San Martín, gestó la independencia de Argentina, Chile y Perú. Es considerada reina y patrona de Chile, de sus Fuerzas Armadas y de los Carabineros; es patrona de la Policía Nacional de los colombianos y los transportadores en ese país; en Perú es patrona del criollismo y alcaldesa de la ciudad de Lima; en Bolivia es la patrona de la Nación y de sus Fuerzas Armadas; y en Venezuela es la patrona del Ejército.
Esta advocación da nombre a todas aquellas personas que se llaman Carmen, Carmela o Carmelo, que celebran su onomástico el día de la fiesta de esta Virgen, el 16 de julio.
Apariciones
Según la tradición, durante la celebración de Pentecostés, algunos fieles que investigaban la vida de los profetas Elías y Eliseo en el Monte Carmelo, actual Israel, fueron convertidos al catolicismo tras la aparición de una nube en la que iba una imagen de María. En ese monte fundaron un templo en honor a la Virgen y la congregación de los Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, la que pasó a Europa en el Siglo XIII luego de su persecución en Tierra Santa.
El 16 de julio de 1251 la imagen de la Virgen del Carmen se le habría aparecido a San Simón Stock, superior general de la orden, al que le entregó sus hábitos y el escapulario, principal signo del culto mariano carmelita.
La devoción hacia la Virgen del Carmen se extendió a muchos países de Europa y América, destacando entre ellos España, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá, Perú y Venezuela.
En España
Es uno de los países donde más arraigada se encuentra esta advocación. Los pescadores han nombrado a la Virgen del Carmelo su fiel protectora y, además, la Marina Española le ha concedido el título de patrona. Por esta razón, la Virgen del Carmen es conocida como la estrella de los mares (Stella Maris).
Argentina
La Virgen es venerada en numerosas ciudades a lo largo del país. Esta advocación mariana es patrona del Ejército de los Andes, fundado por el General San Martín. La procesión nacional de la Virgen del Carmen se desarrolla en Nogoyá, Entre Ríos.
El santo escapulario
En la madrugada del día 16 de julio de 1251 Nuestra Señora se apareció al santo carmelita inglés, Simón Stock y le entregó el milagroso Escapulario del Carmen.
San Simón Stock era, por aquel entonces, superior general de la Orden del Carmen. Se encontraba en una situación de mucha aflicción, ya que su Orden pasaba por dificultades muy serias, pues era despreciada, perseguida e incluso se veía amenazada con extinguirse.
Hombre de fe viva, San Simón no cesaba de implorar socorro a la Santísima Virgen y también le pedía una señal sensible de que sería atendido.
Conmovida por las angustiadas súplicas de este hijo suyo tan fervoroso, Nuestra Señora le trajo del Cielo el santo escapulario y le dirigió estas palabras: Recibe, hijo muy predilecto, el escapulario de tu orden, señal de mi confraternidad, privilegio para ti y para todos los carmelitas. Todos los que mueran revestidos de este escapulario no padecerán el fuego del infierno. Es una señal de salvación, refugio de los peligros, alianza de paz y pacto para siempre.
A partir de esta misericordiosa intervención de la Madre de Dios, la orden carmelita volvió a florecer en todo el mundo. Y el escapulario pasó a recorrer su milagrosa trayectoria, en señal de alianza de Nuestra Señora con los carmelitas y con toda la humanidad.
70 años después, Nuestra Señora se le apareció al Papa Juan XXII y le hizo una nueva promesa, considerada como complemento de la primera: Yo, como tierna Madre de los carmelitas, bajaré al purgatorio el primer sábado después de su muerte y los libraré y conduciré al Monte Santo de la vida eterna.
Esta segunda promesa de Nuestra Señora dio origen a la célebre Bula Sabatina del Papa Juan XXII, publicada el 3 de marzo de 1322, confirmada posteriormente por otros pontífices como Alejandro V, Clemente VII y Pablo III.
Al comienzo, el escapulario era uso exclusivo de los religiosos carmelitas. Posteriormente, la Iglesia, con el deseo de extender los privilegios y beneficios espirituales de ese uso a todos los católicos, simplificó su tamaño y autorizó que su recepción estuviese al alcance de todos.
El escapulario del Carmen se compone de dos piezas de lana, de color marrón, unidas entre sí por dos cordones.
El primer escapulario, solamente, tiene que estar bendecido y ser impuesto. Tanto la bendición como la imposición valen para todos los escapularios que substituyan al primero. Después de haberlo recibido se debe usar siempre y continuamente.