En muchos puntos de la ciudad existen basurales clandestinos a cielo abierto y pequeños focos de basura en terrenos baldíos, que no solo muestran un feo aspecto sino también generan focos de contaminación y para verlo no es necesario alejarse demasiado de la zona urbanizada.
Bolsas de plástico con residuos domiciliarios, botellas descartables, latas, pañales, escombros, ramas, muebles y electrodomésticos rotos, gomas y partes de automóviles, son algunos de los contaminantes que se pueden encontrar. Sin embargo la lista continúa con una gran variedad de desechos orgánicos e inorgánicos.
Con realizar una recorrida por la periferia de nuestra ciudad se pueden advertir depósitos de basura tanto en barrios como en medio del campo.
Un caso de estas características se da en un descampado del barrio Villa San José, ubicado sobre Sarratea al 1600, donde la acumulación de basura generó una montaña.
Los factores que dan origen a estos basurales son varios, sin embargo es realmente difícil encontrar razones para justificar estos maltratos a la naturaleza.
En algunos casos es desidia de los propios vecinos del lugar y en otros se trata de personas inadaptadas que se dirigen hacia las afuera de la ciudad con sus vehículos y arrojan la basura para que otros la padezcan.
Parece más sencillo salir con el auto y desechar la basura en lugares públicos y abiertos, antes que esperar el día correspondiente para que el servicio de recolección de residuos domiciliario o voluminoso retire los desperdicios de la puerta de nuestros hogares.
Asimismo, en caso de no poder esperar a que pase el servicio municipal existen también lugares especialmente dispuestos para eso.