El fiscal general de Pergamino, Mario Daniel Gómez, participa en el inicio del jury de enjuiciamiento contra el magistrado Mariano Riva, investigado por denuncias de acoso laboral, sexual y maltrato a empleadas judiciales en Mar del Plata.
El proceso se inició en el Anexo del Honorable Senado de la Provincia de Buenos Aires, donde comenzó el jury de enjuiciamiento al juez del Tribunal Laboral N°4, apartado de sus funciones desde hace dos años por decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, tras una serie de denuncias impulsadas por el procurador general Julio Conte Grand y la Asociación Judicial Bonaerense.
La acusación formal quedó a cargo de Gómez, quien abrió la audiencia minutos después de las diez de la mañana exponiendo los fundamentos de la presentación impulsada desde la Procuración. Luego intervino la representación sindical, que reforzó los planteos vinculados al acoso sexual, el maltrato laboral y la persecución a trabajadores por su afiliación gremial.
Según consta en la denuncia, al magistrado se le atribuyen conductas reiteradas de hostigamiento dentro del ámbito laboral, entre ellas cambios de lugar de trabajo utilizados como castigo, críticas injuriosas, descalificaciones personales, obstáculos para acceder a licencias o traslados, intromisiones en la vida privada del personal, reacciones violentas, sumarios arbitrarios, alusiones sexuales, prohibiciones de recurrir al sindicato y sobrecarga laboral sin justificación.
El tribunal que lleva adelante el jury está presidido por Hilda Kogan e integrado por legisladores provinciales y abogados designados para intervenir en este tipo de procesos disciplinarios contra magistrados.
Durante la primera jornada declararon dos testigos clave. La primera fue Mariángeles Ibargüengouytia, ex empleada judicial del tribunal donde se desempeñaba Riva, quien relató situaciones de hostigamiento sufridas durante los dos años en que trabajó bajo sus órdenes.
La testigo afirmó que debió ser trasladada por indicación médica luego de atravesar cuadros de afectación psiquiátrica y obstétrica. En su declaración sostuvo que el ambiente laboral era agresivo, describió al juez como una persona violenta y señaló que existían gritos permanentes, insultos y expresiones de contenido sexual hacia las empleadas.
También recordó que, al conocerse su embarazo, fue objeto de comentarios ofensivos y descalificaciones personales. Según relató, esas expresiones provinieron del propio magistrado y de otro integrante del tribunal, situación que definió como denigrante.
Posteriormente declaró la jueza laboral Cecilia Beatriz Bártoli, quien actualmente integra otro tribunal pero inició su carrera judicial junto a Riva. Su testimonio confirmó parte de las situaciones denunciadas por el personal.
Bártoli señaló que con el tiempo advirtió un vínculo conflictivo entre el juez acusado y los empleados, describió llamados telefónicos fuera del horario laboral y relató que una empleada decidió renunciar por sentirse acosada sexualmente.
Además, reconoció que Riva utilizaba apodos con referencias corporales hacia mujeres del tribunal, conducta que —según explicó— era comentada delante de empleadas y también por detrás.
Por su parte, la defensa del magistrado rechazó las acusaciones y sostuvo que durante el debate podrá demostrarse que no existe correspondencia entre los hechos denunciados y el comportamiento atribuido al juez. También planteó que algunas conductas mencionadas en la acusación habrían sido protagonizadas por otro integrante del tribunal y no por Riva.
El jury continuará con nuevas audiencias testimoniales y producción de prueba, en un proceso que podría derivar en la destitución definitiva del magistrado si el tribunal considera acreditadas las faltas atribuidas