Este sábado a las 20:30, la comedia “El defecto” llega a la sala Habemus Theatrum, bajo la dirección de Gustavo Bevacqua. La obra del grupo In Promptu Teatro se suma a la gran movida teatral que se está dando en Pergamino desde febrero.
Con un elenco integrado por Ezequiel Gabella, Fabián Bermejo, Evelina Forcadell y Joaquín Fontana, “El defecto” aborda un tema actual y controvertido: la obsesión por la belleza hegemónica como un condicionante social de nuestro tiempo.
Las funciones seguirán todos los domingos de abril. Reserva tu entrada llamando al 2477-451467.
En diálogo con Diario LA OPINION, el director explicó que “’El defecto’ surge fundamentalmente del trabajo en equipo y de la continuidad de esos equipos. En esa continuidad van apareciendo ideas, posibles propuestas escénicas, temas que se consideran desafíos para afrontar, se cruzan lecturas, imágenes y se acrecientan las ganas de llevar a cabo un proyecto”.
“Con In Promptu instalamos esa lógica de trabajo desde la primera producción en 2019, que justamente fue la que le dio el nombre al grupo. Luego, surgió la posibilidad de invitar a otros compañeros y compañeras a involucrarse con las propuestas y pudimos superar el desafío de no quedarnos aislados como equipo de trabajo”, sostuvo.
El teatrista, que también forma parte de la Habemus Theatrum, precisó que “en esta ocasión, con ‘El defecto’, no solo se suma Fabián Bermejo que aporta una impronta distinta desde su oficio de clown sino que se incorpora Joaquín Fontana que hace su debut en una obra de teatro.
“La dinámica de trabajo es bastante horizontal y eso posibilita que, si bien cada uno sabe el rol que le corresponde, todos podamos aportar por igual para que se concreten las ideas que van surgiendo en el período de ensayos”.
Con respecto a la temática que aborda la obra Bevacqua aseguró que tiene mucha actualidad. “Y tiene que ver con ese mandato cultural que nos lleva a querer encajar sin fisuras con un canon de belleza determinado”, refirió.
“El protagonista de la historia llega a un momento muy importante en su carrera profesional, ya que logra el desarrollo de un producto que promete ser revolucionario. Eso implica que tenga que hacer la presentación en público de ese desarrollo. Y justamente ahí aparece un problema que parece no tener solución: le explican que su cara tiene grandes defectos que le van a impedir hacer esa presentación. La desesperación que le provoca esa situación, lo lleva a buscar una rápida solución en manos de un cirujano plástico. Casi como un Frankenstein contemporáneo, es reconstruido sin que quede ningún rastro de su antiguo rostro. Lo novedoso en este caso, es que el resultado es satisfactorio y todo funciona. Entonces, el nudo de la obra es ¿qué sucedería si encajáramos exactamente con lo que se nos exige estéticamente?, ¿cuántos más quisieran ser como nosotros?, ¿seguiríamos siendo “únicos e irrepetibles”?. Podríamos decir que recién ahí empieza la obra”.
En clave de comedia, “El defecto” presenta en esencia una mirada crítica sobre las exigencias sociales y sobre las decisiones que tomamos individualmente en relación con ellas.