Hay una frase que escuché demasiadas veces en Pergamino. La dijo un administrador de empresas, un funcionario, un amigo en una reunión. Con distintas palabras, siempre dice lo mismo: “acá eso no funciona”. En Pergamino no se puede. Acá la gente no entiende. Acá los proyectos grandes se hacen en otro lado.
Pergamino tiene más de 115.000 personas, una de las economías agroindustriales más sólidas de la provincia, universidades, jóvenes que eligen quedarse y otros que ya están apostando con inversión propia. Y sin embargo convive con esa voz interna que desaconseja, que achica, que pone el freno antes de que el motor arranque.
IMPRONTA nació para contradecir esa voz.
Es un ciclo de entrevistas —parte del programa de Matías Pascali— dedicado a los empresarios y emprendedores que están apostando en Pergamino. No los que ya llegaron, sino los que están en el medio del proceso: con la obra a mitad, con la inversión comprometida, con la idea que todavía no tiene nombre definitivo pero ya tiene dirección.
Hay algo que vale la pena decir con todas las letras antes de arrancar: invertir en Argentina hoy no es un acto menor. Hacerlo en una ciudad como la nuestra, con todo lo que eso implica en términos de mercado, infraestructura y contexto macroeconómico, requiere una convicción que merece respeto.
Y sin embargo, con demasiada frecuencia, quienes apuestan acá reciben más escepticismo que reconocimiento. Peor aún: quien viene de afuera, elige Pergamino y se hace pergaminense para invertir, a veces encuentra más recelo que bienvenida.
Eso también IMPRONTA quiere cambiar. No hay inversión menor ni inversor de segunda. Quien pone capital, tiempo y proyecto en esta ciudad —sea de acá de toda la vida o llegado de otro lado— está haciendo algo que vale la pena contar.
La autopista ya está. La pregunta es qué hacemos con eso.
La Autopista Buenos Aires–Pergamino está terminada. No es una promesa ni una obra en curso: es una realidad que ya reconfiguró el mapa de decisiones. 200 kilómetros que cambian el cálculo de quién instala qué, dónde y con qué lógica. Los mercados que antes quedaban lejos ahora quedan más cerca. Las ciudades intermedias que supieron ser de paso empiezan a ser destino.
La inteligencia artificial ya entró, aunque no lo parezca.
Los agentes de IA —sistemas capaces de planificar, ejecutar tareas y operar con autonomía creciente— no son una promesa de laboratorio. Ya están siendo usados en empresas medianas, estudios profesionales y comercios que compiten con cadenas nacionales. La pregunta que pocos se hacen a nivel local no es si van a cambiar el trabajo, sino qué trabajos de esta ciudad son los primeros en transformarse.
IMPRONTA va a traer a empresarios que ya están tomando decisiones al respecto. No para asustar ni para vender tecnología, sino para que la conversación ocurra antes de que los hechos la fuercen.
El primer episodio ya está disponible. Lo grabamos con Matías Pascali en el marco de su programa.