El fiscal Nelson Mastorchio dispuso la detención de un sujeto tras las pericias de Policía Científica en una vivienda de calle Lagos. Las huellas dactilares recolectadas permitieron identificar a Augusto Ezequiel Villan como el presunto autor del robo de mobiliario de roble y objetos de valor mientras la propiedad permanecía sin sus moradores.
El rastro dactilar: la pieza fundamental
La investigación, encabezada por la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nro. 3, se centró en el análisis técnico de la escena del crimen. El sospechoso, quien ya contaba con antecedentes procesales, dejó una marca invisible que terminó siendo su condena: una huella dactilar dentro del domicilio.
Al cotejar los rastros con la base de datos, el sistema arrojó un "matcheo" positivo, vinculando directamente al ladrón con el hecho. Con este indicio vehemente, el fiscal Mastorchio solicitó la detención inmediata al Juzgado de Garantías, la cual fue otorgada por el magistrado interviniente.
Un botín de gran valor familiar y económico
Según la instrucción de la causa, el pasado 9 de febrero de 2026, alrededor de las 18:00 el ladrón habría ingresado junto a un cómplice —aún no identificado— a la vivienda de ubicada en Lagos entre Moreno y Alberti..
Los delincuentes desvalijaron la propiedad con una logística sorprendente, llevándose piezas de alto valor: un juego de dormitorio completo en roble de Eslovenia. Una biblioteca de cedro con 500 libros. Una mesa y ocho sillas de roble tapizadas en gamuza verde. Vajilla completa y tres arañas colgantes de caireles.
El detenido permanece a disposición de la justicia mientras se intenta localizar los bienes sustraídos y se busca identificar al segundo involucrado en el hecho.