En una extensa sentencia dictada por el Tribunal en lo Criminal Nº 1 de Pergamino, el juez Ignacio Uthurry condenó a Diego Matías Espinosa, un albañil de 26 años, a la pena única de cuatro años de prisión de efectivo cumplimiento.
El fallo, emitido bajo la modalidad de juicio abreviado, puso fin a una serie de causas penales acumuladas que describen un raid delictivo que incluyó desde violentos intentos de robo hasta hurtos cinematográficos que terminaron con el imputado lanzándose a las aguas del Arroyo para evitar su captura.
Una captura de película: El escape por el Arroyo
Uno de los hechos más llamativos incluidos en la condena ocurrió la tarde del 25 de marzo de 2025 en un predio de la calle Santiago del Estero al 802. Espinosa, junto a otro cómplice, había sustraído una reja de hierro de dos metros de largo que transportaban en un carro de un eje.
Al ser interceptado por la Patrulla Municipal en la calle Annan al 841, Espinosa emprendió una huida desesperada que terminó en las inmediaciones del Arroyo. Ante la inminente aprehensión, el delincuente se arrojó al agua, intentando escapar a nado. Sin embargo, el personal policial logró rodearlo en el cauce, obligándolo a salir para ser finalmente reducido y esposado.
Violento forcejeo y herida de arma blanca
El episodio más grave de la crónica delictiva de Espinosa sucedió la madrugada del 29 de mayo de 2025. Armado con una barreta de metal, el condenado forzó el candado de una vivienda en calle Chile al 1148 y sorprendió a su morador, Roberto Alberto Pellita, mientras este dormía.
Espinosa comenzó a golpear a la víctima exigiéndole dinero. En medio de un feroz forcejeo, Pellita logró alcanzar un cuchillo de su propiedad y apuñaló a Espinosa en la mano izquierda. A pesar de estar herido, el delincuente logró derribar al hombre al suelo y huir, aunque en su carrera perdió el dinero que había logrado sustraer. La policía lo capturó poco después en calle Trincavelli al 148, identificándolo fácilmente por la profusa herida que sangraba en su mano, circunstancia confirmada posteriormente por peritajes médicos.
Saqueo al Centro de Primera Infancia y venta de lo robado
La sentencia también detalló el robo ocurrido el 14 de abril de 2025 en el Centro de Atención de Primera Infancia de la calle Guido Spano 1143. Espinosa dañó una puerta de rejas y se apoderó de un cuantioso botín: computadoras completas marca HP, una impresora, dos televisores, una notebook y un equipo de música Philco con sus parlantes.
Lejos de ocultar el botín, horas después Espinosa se presentó en el domicilio de una vecina en calle Schumacher al 1089 y le vendió el equipo de música.
Philco por $60.000, ocultando que provenía de un robo. Este acto le valió una acusación adicional por el delito de estelionato. El equipo fue recuperado posteriormente mediante un allanamiento en dicha vivienda.
Otras causas y la unificación de la pena
El raid incluyó además el hurto de cinco tirantes de madera de una propiedad en calle Jujuy al 2156, hecho en el cual Espinosa fue filmado por cámaras de seguridad mirando fijamente a la lente antes de llevarse las maderas al hombro.
El Juez Uthurry destacó que la resolución de cuatro años de prisión efectiva resulta de la unificación de los nuevos delitos (robo agravado en tentativa, robo simple, estelionato y hurtos) con una condena previa. Espinosa ya contaba con una sentencia firme del 23 de diciembre de 2024 de tres años de prisión en suspenso por robo calificado por escalamiento y hurto simple. Al cometer nuevos delitos, la justicia revocó la condicionalidad de la pena anterior, dictando una pena única que deberá cumplir en un establecimiento carcelario.