Condenaron, en juicio abreviado, a un sujeto que abusó de la cuñada adolescente
Impusieron una condena de prisión efectiva a un sujeto de 29 años por episodios ocurridos en un ámbito familiar, con una adolescente de 14 años como víctima.
La condena fue acordada por el fiscal Nelson Mastorchio y la abogada defensora Laura Abal en un juicio abreviado que fue resuelto por el juez Guillermo Burrone.
LA OPINION
El fiscal Nelson Mastorchio y la abogada defensora de un convicto, Laura Abal, acordaron una condena en juicio abreviado que fue ratificada por la Justicia.
En un reciente fallo dictado por el Tribunal en lo Criminal Nº 1 de Pergamino, la justicia condenó a un sujeto de 29 años de edad a una pena de ejecución efectiva tras hallarlo responsable de abuso sexual contra la hermana de su entonces pareja.
La sentencia se resolvió mediante la modalidad de juicio abreviado, luego de que las partes llegaran a un acuerdo sobre la calificación legal y la sanción impuesta. El juez Guillermo Burrone estuvo a cargo de dictar el veredicto en el juicio abreviado.
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08-02-2026 15:57
Embed - Diario LA OPINION on Instagram: " Condena a prisión efectiva por abuso sexual en el ámbito familiar La Justicia de Pergamino condenó a un hombre de 29 años a una pena de prisión de cumplimiento efectivo por un caso de abuso sexual ocurrido en un entorno familiar, cuya víctima fue una adolescente de 14 años. El fallo fue dictado por el Tribunal en lo Criminal N° 1, a cargo del juez Guillermo Burrone, y se resolvió mediante un juicio abreviado, tras un acuerdo entre el fiscal Nelson Mastorchio y la defensa. La sentencia confirmó la responsabilidad penal del acusado por los hechos ocurridos contra la hermana de su entonces pareja, y estableció una sanción de ejecución efectiva. Leé la nota completa en www.laopinionline.ar"
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Contexto de vulnerabilidad
Según consta en la resolución judicial, los hechos ocurrieron antes de junio de 2020, cuando la víctima aún no había cumplido los 15 años. El agresor, quien en aquel momento era el concubino de la hermana de la menor, aprovechó una situación de particular desprotección familiar. Mientras su pareja se encontraba internada en un centro de salud por dificultades respiratorias, la joven víctima se quedó en el domicilio para colaborar con el cuidado de su sobrina pequeña.
En ese contexto, el condenado abordó a la menor por la fuerza en distintos sectores de la vivienda. El relato judicial detalla que el agresor esperó a que la víctima estuviera sola para besarla por la fuerza y, posteriormente, la llevó a una habitación donde vulneró la integridad sexual de la adolescente.
El camino hacia la denuncia
El caso no trascendió de inmediato debido al profundo temor de la muchachita a generar conflictos en su entorno familiar. Sin embargo, el impacto del trauma comenzó a manifestarse a través de diversos trastornos psicofísicos, incluyendo dificultades en la alimentación, problemas de sueño y un marcado ensimismamiento.
Fue durante un tratamiento psicológico en el hospital local, motivado inicialmente por estos malestares físicos, que la víctima pudo finalmente verbalizar lo ocurrido ante los profesionales de la salud.
Tras el relato, la psicóloga tratante citó a los progenitores de la menor para informarles de la situación, lo que derivó en la inmediata denuncia penal.
Calificación legal
Aunque la causa se inició originalmente bajo la carátula de abuso sexual con acceso carnal agravado, el acuerdo de juicio abreviado modificó la calificación a Abuso Sexual Simple.
El juez Guillermo Burrone explicó que, si bien el relato de la víctima fue considerado "homogéneo, claro y contundente", no se encontraron elementos de prueba periféricos suficientes para acreditar el acceso carnal con el grado de certeza que exige una condena penal, manteniendo así una duda razonable sobre ese extremo específico.
En el expediente judicial no estaba incorporado como evidencia el examen médico que acreditara que la chica haya sido agredida sexualmente. La acusación no contaba con esa pericia incorporada en las actuaciones.
No obstante, las pericias psicológicas fueron determinantes para corroborar la veracidad de los dichos de la joven. Los informes especialistas destacaron la ausencia de fabulación y la gravedad de la afectación emocional de la víctima, cuyos síntomas guardaban relación directa con las vivencias traumáticas denunciadas.
Resolución judicial
El juez Guillermo Burrone resolvió condenar al imputado a la pena de dos años, cuatro meses y veinte días de prisión de cumplimiento efectivo. En el veredicto se destacó la plena responsabilidad del autor, descartando cualquier eximente de culpabilidad.
Asimismo, la sentencia dispuso que, una vez que el fallo quede firme, se proceda a la extracción de muestras biológicas del condenado para su inclusión en el Banco de Datos Genéticos de la provincia de Buenos Aires, conforme a la normativa vigente para delitos contra la integridad sexual.
Iba a juicio por jurado
Esa causa judicial estaba previsto que fuera a juicio por jurado; pero se resolvió a través de la alternativa de juicio abreviado estando de acuerdo la acusación representada por el fiscal Nelson Mastorchio, la abogada defensora Laura Abal y la víctima.
Trastornos psicofísicos
El abuso fue detectado a raíz de una serie de trastornos psicofísicos que la víctima comenzó a manifestar, los cuales motivaron su atención en el área de Salud Mental del hospital local. Los síntomas específicos detallados en las fuentes incluyen: trastornos de la alimentación y el sueño que fueron los motivos iniciales de la consulta médica y psicológica. Alteraciones emocionales y conductuales: Se observó un ensimismamiento, aislamiento y un desgano generalizado. Además, presentaba dificultades en sus relaciones interpersonales y un marcado apego a figuras de relevancia. Impacto psicológico y académico: la pericia psicológica destacó un rendimiento académico disminuido, evidencias de un impacto negativo en su imagen corporal y un estado emocional gravemente afectado. Afectación del lenguaje: sus habilidades comunicativas se veían alteradas por su estado anímico. Miedo persistente: la joven sentía un profundo temor a contar lo ocurrido por miedo a provocar conflictos o peleas dentro de su familia.
Fue durante el tratamiento de estos "malestares físicos" y conductuales que la víctima logró finalmente verbalizar el episodio de abuso ante su psicóloga a fines de junio de 2020.