Una condena en juicio abreviado mandó a cumplir una pena en la cárcel a un individuo que se aprovechó de la confianza que le brindaron dentro de un grupo familiar para someter sexualmente, con vejámenes, al niño del matrimonio que le daba trabajo en un taller mecánico de un barrio colonense.
Un sujeto era amigo y trabajaba para una familia mientras abusaba sexualmente del hijo de un matrimonio en la ciudad de Colón.
Se trata de un agresor sexual que fue condenado al llegar a la instancia de juicio abreviado en el que la Fiscalía y el abogado defensor acordaron una pena para que la Justicia dicte un veredicto.
El Tribunal Oral en lo Criminal 1 condenó a cinco años y medio de prisión de efectivo cumplimiento a un mecánico de la ciudad de Colón por los abusos sexuales perpetrados contra un menor con vejámenes que afectaron la integridad del menor.
La jueza Marcela Santoro, encargada del veredicto condenatorio a través de una sentencia en juicio abreviado lo consideró penalmente responsable del delito abuso sexual gravemente ultrajante.
Acuerdo de pena en juicio abreviado
La Justicia falló a partir de un acuerdo entre la Fiscalía de Colón y el abogado colonense Jorge Simonella; quien defendió los intereses del condenado.
En tanto, los operadores de la Justicia tuvieron en cuenta que la víctima del caso prestó conformidad al monto de pena y al encuadre legal por el que lo condenaron.
El muchacho damnificado actualmente es mayor, pero cuando ocurrieron los ataques, entre 2010 y 2013 tenía entre cuatro y ocho años de edad aproximadamente.
El agresor sexual trabajaba como colaborador en el taller del padre de la víctima en la zona oeste de la ciudad de Colón.
El hijo del amigo y patrón del taller mecánico
Se trataba de un sujeto que trabajaba con el mecánico, que era el padre del menor y como tal tenía acceso a la vivienda familiar y las instalaciones de reparaciones de automóviles; donde ocurrieron sufrió los vejámenes el menor.
El agresor sexual le bajó la ropa interior al niño, y delante suyo y tapándole la boca, para que nadie escuche si se quejaba, se desnudó y realizó maniobras -con su miembro viril- de autosatisfacción hasta terminar y ensuciar al propio muchachito.
La víctima hizo la denuncia siendo mayor de edad en marzo del año pasado y luego ratificó los dichos en dos oportunidades siguientes.
Describió que el agresor sexual era amigo de los padres y trabajó como empleado en el taller mecánico de su papá.
Muchas veces el niño estaba con su progenitor en el taller mecánico y si tenía que salir a comprar repuestos o mandados y el empleado quedaba solo con el menor: eran los momentos que aprovechaba para llevarlo al baño a realizar los vejámenes que afectaron la integridad sexual del nene.
Los episodios fueron varios y en distintos espacios porque también lo abordó al niño en su habitación mientras dormía y provocó que el menor lo manoseara.
Un tercer incidente casi fue advertido por la madre, quien ingresó a la casa mientras este individuo perpetraba un abuso en el patio de la casa.
Un detalle de esa situación fue que el agresor limpió la suciedad que había derramado sobre la piel del menor. Al irrumpir la mamá le tapó la boca y disimuló que no estaba haciendo nada malo cuando los encontraron. El agresor, según el relato de la víctima, le dijo que no cuente nada y le prometía que le daría caramelos y golosinas, aunque llegó a darle plata varias veces.
Inserto en el círculo familiar
Su agresor estaba inserto en el círculo familiar, puesto que, comía en su casa con sus padres, jugaba con la víctima, aunque los juegos eran del mismo tipo, lo consideraban como entre las personas del vínculo más cercano.
Producto de los hechos sufridos, la víctima reconoció que atentó contra su propia vida, llegó a contarle lo padecido a su hermana dos años antes de realizar la denuncia. Sufrió ataques de pánico y comenzó terapia, logrando así que pueda contarle a sus padres lo ocurrido.
La hermana declaró en la causa y describió el estado de angustia extrema en el que fue a verla el joven para contarle los intentos de suicidio que había desarrollado.
“Papi y mami me dicen que no saben lo que hicieron mal conmigo, siempre me dieron todo pero donde estaban cuando este sujeto me tocaba y me hacía cosas”, le dijo textual la víctima a su hermana.
Al brindar declaración la madre, contó que era verano porque trabajaba en una heladería. Llegó a su casa lo buscó y no lo encontró, se fue hasta la casa de su suegra que vive a la vuelta y no aparecía, cuando regresó nuevamente a su casa y observó que su hijo venía con el imputado, desde la parte trasera del taller donde estaba el baño y la pileta.
Su hijo estaba llorando, le preguntó al aquí imputado textual "¿Qué hiciste que el nene está llorando?, no jueguen así a lo bruto que él es chiquito" y le respondió "no es nada", la declarante sostuvo que, interpretó toda la situación como que le había hecho mal jugando y golpeándolo.
Luego recordó que su hijo, dijo que se sentía sucio y se quería bañar, lo llevó al baño y al limpiarlo le hizo referencia a la cola y al revisarlo no notó nada extraño, pensó que a lo mejor se había paspado con la malla pero no tenía nada, si recordó bien que, el niño estaba muy angustiado y después de bañarlo se acostó con él en la cama y siguió llorando hasta que se durmió.