A pocos minutos de Pergamino, sobre un frente de más de 3.200 metros en la Ruta 32, el Club de Campo Rancagua se despliega como un ejercicio contemporáneo de urbanismo en clave rural. Dentro de sus 180 hectáreas conviven diseño, naturaleza e historia en una relación equilibrada, donde la arquitectura no busca imponerse sino prolongar la identidad del lugar.
El proyecto se apoya sobre el antiguo casco de la Estancia La Cholita, un enclave profundamente ligado a la memoria de Rancagua. La arboleda añosa, los ejes naturales del terreno y las visuales abiertas fueron preservados como estructura primaria del master plan. Esa decisión permite que los nuevos trazados -calles, lotes, áreas deportivas y espacios comunes- dialoguen con el paisaje preexistente y construyan continuidad, no ruptura.
La ubicación estratégica, cercana a la Autovía Ruta 8, al Parque Industrial, al INTA y a la UNNOBA, le otorga accesibilidad sin renunciar al clima apacible del campo. Es un equilibrio poco frecuente: cerca de la ciudad, pero con una atmósfera propia.
Los lotes, de más de 1.000 m² en promedio, se organizan en torno a vacíos verdes, corredores paisajísticos y líneas de arbolado que guían las visuales. Cada parcela se integra a un conjunto donde el espacio abierto es protagonista y donde la densidad fue pensada para privilegiar la calidad de vida.
Etapa 1: arquitectura para el encuentro
La primera etapa -finalizada y entregada a sus propietarios- reúne infraestructuras diseñadas con criterios de sobriedad y funcionalidad:
- Un Club House que prioriza la luz natural, las visuales largas y el vínculo directo con el verde
- Tres canchas de tenis iluminadas
- Una piscina amplia donde el agua opera como elemento paisajístico
- Espacios deportivos flexibles para fútbol 5 o 7
- Dos canchas de padel iluminadas
- Parquización integral y sistema de seguridad en todo el perímetro
Dentro de esta etapa avanza también un conjunto reducido de lofts, pensado como tipología alternativa: viviendas en condominio que integran privacidad, eficiencia y paisaje, ideales para quienes buscan un formato contemporáneo sin perder el contacto con el entorno natural.
Etapa 2: la geografía del golf
La segunda etapa incorpora una cancha de golf de 18 hoyos, par 72, de 6.900 yardas (6.220 metros), concebida como una pieza de ingeniería y paisaje.
No es sólo un campo de juego: es una intervención territorial donde los desniveles, las curvas de nivel y los espejos de agua dialogan con la topografía original. Será, fuera del Gran Buenos Aires, la cancha más moderna y completa del norte provincial.
Etapa 3: el área ecuestre
La próxima etapa sumará el sector ecuestre con cancha de polo, recuperando la tradición rural del predio y ampliando el repertorio deportivo y social del club. Un componente que vuelve a poner al caballo símbolo histórico de la región- en el centro de la escena.
Una obra que resignifica a Pergamino
El Club de Campo Rancagua es un desarrollo que combina técnica, paisaje y sensibilidad. Un proyecto que eleva la escala urbana de Pergamino, aporta calidad arquitectónica y recupera el valor de la memoria rural como parte de la vida contemporánea.