Para Agustín Pezzi, el Club Atlético Douglas Haig no es solo un equipo: es su casa. Su historia está profundamente ligada al club, desde sus primeros pasos en infantiles hasta su presente en el plantel, en un recorrido marcado por la pertenencia, el esfuerzo y un sentido de identidad que lo acompaña dentro y fuera de la cancha.
“De chico las viví a todas. Arranqué en infantiles más o menos a los 8 años y fui haciendo todo el camino. Estuve en la tribuna, en la barra, en la platea… hasta vendí choripanes en la cantina”, cuenta, con la naturalidad de quien creció respirando ese mundo.
Ese recorrido lo fue formando no solo como jugador, sino también como persona. “Siempre supe que quería dedicarme al fútbol y en Douglas encontré mi lugar. Tuve la suerte de tener en mi ciudad un club grande, con visibilidad, y eso me ayudó mucho”.
Defensor central por derecha de origen, también supo adaptarse a otras posiciones dentro de la última línea. “Jugué de central por izquierda y también de lateral por derecha. Esa versatilidad te enriquece como jugador”.
De hincha a jugador: la historia de Pezzi en Douglas
Desde chico, la imagen era clara: el estadio, la gente, la camiseta. “Iba con mi viejo a la tribuna, miraba el Miguel Morales lleno y pensaba: ‘esto es lo que quiero para mí’. Nunca dudé”.
Hoy, convertido en defensor del plantel, ese sueño se resignifica en cada partido. “Ser hincha, nacer en el club y después jugar es representar a toda esa gente. Muchos me dicen que, si pudieran, defenderían la camiseta como yo lo hago, y eso es muy lindo”.
Además, el reconocimiento del hincha es un combustible emocional: “Hay chicos que se acercan a pedir fotos y yo pienso que en un momento fui ese chico. Eso es de lo más lindo que te puede pasar”.
Siempre listo para sumar
El presente no es sencillo en lo personal, pero "Guti" elige enfrentarlo con responsabilidad y templanza. “Las cosas no se están dando como uno espera, son situaciones difíciles, pero trato de enfocarme en lo que puedo controlar”.
Su rutina no cambia: compromiso total. “Entreno al máximo, descanso, me cuido y cuando me toca, doy el 120%. Estoy tranquilo porque siempre me manejé de la misma forma”.
Con claridad, entiende el contexto: “Hay decisiones que exceden a uno. Son momentos, y hay que pasarlos. Siempre para adelante”.
El ejemplo como bandera
Dentro del grupo, asume un rol de referente desde la acción más que desde la palabra. “Si alguien necesita un consejo, trato de estar. Me gusta liderar con el ejemplo. Si te ven hacer las cosas bien, se identifican”.
Y deja en claro su forma de sentir el fútbol: “Quiero desempeñarme desde la humildad y la garra. Yo le meto a todo. Cuando las cosas van mal, pongo la cara. Y cuando van bien, todo se hace más llevadero”.
Una mirada hacia atrás
En el recorrido, también aparece la posibilidad de frenar un segundo y mirar hacia atrás. “Al Guti que recién arrancaba le diría que siga, que le meta, que le van a tocar momentos muy difíciles que no va a entender por qué le están pasando, pero en un futuro los va a agradecer, porque son los que te forman el carácter y la personalidad”, reflexiona.
Con el tiempo, entendió que cada etapa tiene su sentido. Que nada es lineal, pero todo suma. Y que, más allá de cualquier circunstancia, lo importante es no aflojar y seguir disfrutando del camino.