jueves 28 de mayo de 2026

Franco Morón, Leonel Suárez y Cristian Pasquettin: la terna arbitral que quedó bajo la lupa en Chivilcoy

La polémica actuación de Franco Morón y sus asistentes desató una fuerte reacción tras la polémica derrota de Douglas Haig ante Gimnasia de Chivilcoy.

28 de mayo de 2026 - 18:59

La derrota de Douglas Haig frente a Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy por el Torneo Federal A continúa dejando repercusiones. Pero más allá del resultado deportivo, en Pergamino el foco de la bronca apunta directamente a tres nombres propios: Franco Morón, Leonel Suárez y Cristian Pasquettin.

El árbitro principal y sus asistentes quedaron en el centro de una tormenta de cuestionamientos por una actuación que terminó condicionando completamente el partido y alimentando una fuerte sensación de injusticia entre jugadores, cuerpo técnico e hinchas rojinegros.

La jugada que terminó de encender definitivamente la indignación ocurrió sobre el final del primer tiempo y rápidamente se viralizó en redes sociales. Douglas ya jugaba con nueve futbolistas cuando Brian Meza ejecutó un tiro libre desde larga distancia. La pelota pegó en el travesaño y, según las imágenes y la interpretación generalizada de quienes siguieron el partido, ingresó claramente dentro del arco defendido por Nicolás Dormisch.

Sin embargo, Franco Morón y sus asistentes decidieron no convalidar el gol.

Los futbolistas de Douglas salieron a celebrar la conquista. Pero en medio del festejo, Gimnasia salió rápido de contraataque y Lucio Almada terminó marcando el 1 a 0 con el arco prácticamente vacío.

La secuencia dejó una imagen impactante: jugadores desconcertados, un banco de suplentes fuera de sí y una sensación de incredulidad generalizada frente a una decisión difícil de explicar.

Pero el partido ya venía cargado de polémica desde varios minutos antes.

A los 35 minutos, Franco Morón expulsó a Mariano Mauri luego de recibir la indicación de uno de sus asistentes por un supuesto codazo que nunca pudo observarse con claridad en las imágenes disponibles. La roja generó una inmediata reacción de todo Douglas Haig, que consideró exagerada e injustificada la decisión tomada por la terna.

Poco después también vio la tarjeta roja Martín Caballo, dejando al equipo pergaminense con nueve jugadores durante gran parte del encuentro. Esa expulsión apareció como más clara y menos discutible, aunque igualmente terminó profundizando un escenario completamente adverso para el conjunto dirigido por Sebastián Cejas.

El propio entrenador abandonó el campo de juego antes del cierre de la primera mitad, visiblemente fastidiado y desbordado por las decisiones arbitrales.

En Pergamino, la actuación de Franco Morón, Leonel Suárez y Cristian Pasquettin se convirtió rápidamente en tema central de discusión futbolera. Las imágenes del supuesto gol continúan circulando y cada repetición alimenta todavía más el enojo de los hinchas rojinegros.

Porque en un torneo sin VAR, cada decisión arbitral adquiere un peso determinante. Y cuando esas decisiones terminan inclinando el desarrollo de un partido, la exposición pública pasa a ser inevitable.

Luchar en cancha contra el rival y el árbitro a la vez ya le sucedió a Douglas varias veces. Tal vez la más dolorosa y reciente fue la final en La Rioja ante Gimnasia y Tiro de Salta donde el árbitro Bruno Amiconi hizo de las suyas y quizá el premio por ese y otros tantos partidos hoy sea dirigir en Primera.

El arbitraje suele moverse en un terreno donde muchas veces las críticas quedan diluidas en la dinámica del fútbol argentino. Pero esta vez ocurrió algo distinto: los nombres de los árbitros, como aquella vez Amiconi, quedaron instalados públicamente como responsables directos de una tarde que generó indignación y sospechas.

Y eso quizás sea lo más incómodo.

Porque mientras muchas veces las polémicas terminan perdiéndose en el ruido habitual del fútbol, en este caso Franco Morón, Leonel Suárez y Cristian Pasquettin quedaron claramente identificados ante la opinión pública futbolera como protagonistas centrales de un partido que todavía sigue dejando preguntas sin respuestas.

En definitiva, Douglas perdió un partido. Pero la terna arbitral perdió algo quizás todavía más delicado: credibilidad.

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