Nuevo episodio de robo y vandalismo en el edificio compartido por el Jardín de Infantes 926 y el CEC 801
La comunidad educativa del barrio Kennedy volvió a sufrir robo y daños de equipamiento esencial para la actividad escolar en un sector muy vulnerable.
1 de diciembre de 2025 - 09:04
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El robo no fue el único delito cometido; sino que también provocaron vandalismos en las instalaciones educativas del barrio Kennedy.
LA OPINION
El robo no fue el único delito cometido; sino que también provocaron vandalismos en las instalaciones educativas del barrio Kennedy.
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El robo no fue el único delito cometido; sino que también provocaron vandalismos en las instalaciones educativas del barrio Kennedy.
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Los trozos de ladrillos utilizados para dañar los vidrios de las aberturas.
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El edificio educativo ubicado sobre calle Güiraldes al 2.000, donde funcionan el Jardín de Infantes Nº 926 y el Centro Educativo Complementario Nº 801 “Centro Mi Casa”, sufrió durante la madrugada del último fin de semana un nuevo episodio de robo y vandalismo que dejó serios daños materiales, pérdida de equipamiento indispensable y un profundo malestar en toda la comunidad educativa del barrio Kennedy. Es la segunda intrusión en apenas una semana, lo que incrementa la preocupación por la ausencia de respuestas efectivas frente a una modalidad delictiva que se repite en distintos establecimientos del distrito.
De acuerdo con lo informado por las autoridades escolares, los delincuentes volvieron a vulnerar aberturas que ya habían sido forzadas en el episodio anterior y accedieron a diversos sectores del edificio con total impunidad, revisando aulas, rompiendo mobiliario y llevándose elementos de uso diario tanto del Jardín como del CEC. La irrupción habría ocurrido durante la madrugada, en un edificio que —por su ubicación entre predios industriales y depósitos— carece de vecinos cercanos que puedan advertir movimientos sospechosos y alertar a la Policía.
Robos reiterados y daños
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Los ladrones y vándalos rompieron los dispositivos de seguridad de los muebles en los salones donde guardan material escolar.
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En esta nueva incursión, los ladrones sustrajeron cuatro ventiladores, un par de hojas de ventana de aluminio y otros elementos que estaban en dependencias de uso cotidiano. También revisaron armarios, abrieron muebles y rompieron puertas que tenían sistemas de seguridad para ser cerradas, lo que da cuenta del tiempo que permanecieron dentro y del nivel de desprotección de la institución durante los fines de semana.
El sector más afectado fue nuevamente la cocina, desde donde se llevaron insumos alimentarios que estaban destinados a la elaboración de viandas para los alumnos del CEC 801. También desaparecieron utensilios, artículos de limpieza y la reja de la medianera del patio, que fue arrancada por completo para ser sustraída.
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La directora del Jardín calificó el hecho como “desolador” y explicó que durante la mañana del lunes continuaban trabajando los peritos de Policía Científica para determinar el circuito seguido por los delincuentes y constatar con precisión qué elementos fueron robados. “Cuando se retire la Policía vamos a poder revisar adentro de los muebles para ver qué falta. Hicieron destrozos, y ahora tenemos que ver quién nos arregla cada cerradura o candado que se rompió, cosas que cuesta muchísimo conseguir”, expresó con evidente preocupación.
Un edificio vulnerable
La ubicación del complejo educativo —rodeado de galpones, depósitos y fábricas— lo convierte en un blanco frecuente de intrusiones. Durante la noche y los fines de semana no hay movimiento en la zona, lo que deja el edificio expuesto a hechos de este tipo.
Frente a la reiteración de hechos, las autoridades del Jardín anticiparon que realizarán nuevas gestiones ante el Municipio para solicitar refuerzos de vigilancia y patrullaje, ya que consideran que las respuestas actuales no alcanzan para disuadir a los responsables ni para garantizar condiciones mínimas de seguridad. “Voy a pedir una reunión con el Secretario de Seguridad para ver si se puede intensificar la presencia policial. Uno no sabe ya a quién recurrir para que nos cuiden”, señaló la directiva.
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Los ladrones revisaron cada mueble con el equipamiento escolar.
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Preocupación por el impacto en los niños
Además de los daños materiales y la pérdida de equipamiento, la situación genera preocupación por el impacto directo en los niños que asisten tanto al Jardín como al Centro Educativo Complementario. La falta de ventiladores afecta el normal desenvolvimiento de las actividades pedagógicas, mientras que el robo de alimentos, utensilios y elementos de higiene compromete prestaciones básicas que se brindan a una matrícula integrada mayormente por familias en situación de vulnerabilidad.
Investigación en marcha
La Policía continúa realizando relevamientos y búsqueda de indicios en el edificio, mientras que desde la comunidad educativa se organizan para restablecer el normal funcionamiento del servicio en los próximos días. Sin embargo, la sensación predominante es la de agotamiento frente a una sucesión de episodios que se repite y que parece no encontrar freno.