Argentina se ubicó a la cabeza del crecimiento global en producción de leche durante 2025. Entre enero y junio, los tambos locales incrementaron el ordeño un 11,7%, la tasa más alta entre los principales países productores y muy por encima del promedio mundial del 1%, según el último informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).
Aunque este repunte obedece en parte a la recuperación tras la fuerte caída de inicios de 2024, representa un impulso clave para la lechería nacional y refuerza su peso en el mapa internacional.
El ranking de crecimiento ubica a Argentina en el primer puesto, seguida por Chile (8%), Brasil (6,2%) y Uruguay (5,7%), consolidando a Sudamérica como la región de mejor desempeño en la primera mitad del año. En contraste, Australia (-2,7%) y China (-1,2%) mostraron retrocesos, mientras que la Unión Europea registró una baja interanual del 0,6%.
En términos absolutos, Argentina también destacó: la producción sumó 500 millones de litros adicionales en seis meses, un volumen comparable al de Estados Unidos (con apenas un 1% más) y solo superado por los casi 800 millones extra generados en Brasil.
Impacto en el comercio y precios
A nivel general, entre los grandes proveedores globales (Unión Europea, EE.UU., Nueva Zelanda, Australia, Argentina y Uruguay), la producción creció apenas 0,6% interanual en el semestre. Esto generó una oferta ajustada frente a una demanda que volvió a dinamizarse, sobre todo por la recuperación de las compras chinas y un mayor movimiento en el Sudeste Asiático.
“Esa combinación explica que hoy las principales commodities lácteas se mantengan en niveles de precios muy favorables”, destacó el OCLA. La entidad recordó que solo entre un 11% y un 12% de la producción mundial participa del comercio internacional, lo que explica la alta volatilidad del mercado.
Perspectivas para lo que resta del año
Los organismos especializados prevén un crecimiento de la producción global de entre 0,4% y 0,8% en 2025. Argentina, en cambio, seguiría jugando en otra liga: se estima que cerrará el año con un incremento no menor al 6%, consolidando así su rol como protagonista en el mercado internacional de lácteos.