domingo 01 de marzo de 2026

¿Qué hacer ante la aparición repentina de un enjambre de abejas en espacios urbanos?

En esta época es muy frecuente que las abejas reinas se alejen de las colmenas originarias y formen sus propias colonias. Recomiendan llamar a apicultores.

27 de noviembre de 2025 - 21:47

Los enjambres de abejas pueden aparecer inesperadamente en espacios urbanos en esta época de primavera como parte de un comportamiento natural para ampliar la población de estos insectos y los especialistas recomiendan a la comunidad no alarmarse y llamar a apicultores para que hagan un manejo adecuado y los agrupen en un dispositivo productivo.

La figura de la reina cobra una figura preponderante en esta organización de la naturaleza porque abandona su colmena originaria para formar una nueva colonia.

En la colmena que deja empieza en forma automática la creación de una nueva abeja reina para que lidere el enjambre sin que afecte la organización.

En la mañana de este jueves en avenida Intendente Ernesto Illia y el Arroyo se desarrolló en forma inesperada un enjambre de abejas en un cesto de residuos de hierro sobre la vereda de un espacio comercial y muy transitado por peatones.

Presencia repentina

La presencia repentina de una masa compacta de abejas en un punto urbano suele generar inquietud inmediata: un enjambre que zumba, se posa y transforma un objeto cotidiano —una rama, un poste o, como ocurrió este jueves por la mañana, un cesto de residuos en la vereda de avenida Intendente Ernesto Illia, a pocos metros del arroyo— en el centro de todas las miradas.

Pero detrás de ese movimiento aparentemente caótico se despliega uno de los comportamientos más fascinantes del mundo natural: la formación de una nueva colonia que genera la reina apartándose de su colmena de origen para asegurar la continuidad de la especie.

Ante el aviso de un vecino que observó la acumulación de abejas en el borde del cesto, personal de Saneamiento Ambiental convocó al apicultor pergaminense Leo Arizmendi, quien desde hace años se dedica al manejo y rescate de enjambres que aparecen en la ciudad. Su intervención, además de retirar el grupo de insectos, permite reincorporarlo al circuito productivo en el campo, donde la nueva familia continuará su desarrollo y aportará miel, polinización y otros insumos valiosos.

Apariciones naturales

Arizmendi explicó que estos episodios de apariciones de abejas son “totalmente naturales” y habituales desde octubre hasta principios de enero, el período en que las abejas se multiplican y la colmena necesita dividirse para crecer. “En esta época, las abejas se reproducen y se forman colonias nuevas. La reina sale de la colmena original con una parte del grupo y se posa en algún lugar para esperar que las exploradoras encuentren un nuevo hogar”, detalló. Ese destino puede ser tan diverso como una rama de árbol, una columna de alumbrado o la cavidad de cualquier objeto urbano que ofrezca un punto de sujeción.

Mientras la reina se detiene, cientos o miles de abejas giran a su alrededor con un vuelo en espiral, formando lo que Arizmendi describe como “una bola compacta” que se arma en cuestión de minutos. Esta fase es temporal: el enjambre puede permanecer quieto apenas un rato o, si la colonia aún no encuentra un sitio adecuado donde instalarse, varios días. “Las abejas exploradoras salen a buscar huecos, lugares protegidos y frescos para afincarse. Cuando lo encuentran, avisan al resto, y el enjambre se traslada”, explica el apicultor.

No alarmarse por la aparición de abejas

abejas en la vereda de Berini san nicolas entre lagos y alsina Pergamino
El apicultor Leo Arizmendi compartió un enjambre de abejas que le tocó trasladar de un árbol de San Nicolás Norte y Lagos.

El apicultor Leo Arizmendi compartió un enjambre de abejas que le tocó trasladar de un árbol de San Nicolás Norte y Lagos.

El fenómeno que sorprendió a los vecinos en avenida Intendente Ernesto Illia es un ejemplo claro de ese comportamiento. Las abejas no estaban instaladas de forma definitiva: apenas aguardaban una señal de sus exploradoras. En esos casos, la recomendación de Arizmendi es simple y precisa: evitar cualquier acción brusca, no arrojar insecticidas, no intentar quemarlas ni golpearlas, y mantener distancia. En la mayoría de los casos, el enjambre se posa, permanece un corto período y luego sigue su camino. “Que la gente no se asuste. Solo hay que alejarse unos metros y esperar. En diez o quince minutos se acomodan en un punto fijo. Y después lo ideal es llamar a un apicultor para que las aproveche y las pueda ubicar en un lugar adecuado, lejos de los vecinos”, remarcó.

El traslado, según contó, es un procedimiento sencillo cuando el enjambre está al alcance de la mano. Arizmendi coloca un cajón bajo el punto elegido por la reina, sacude la rama o superficie donde están agrupadas, y la masa de abejas cae dentro del recipiente. “Una vez que entra la reina, el resto la sigue. Las obreras se ponen en la piquera, con el abdomen hacia arriba y las alas moviéndose. Esa postura libera un aroma que atrae a las que quedaron revoloteando. Cuando hacen eso, uno sabe que la reina ya está adentro”, explicó.

Manejo especializado del enjambre

cajon de enjambre de abejas pergamino
El manejo del enjambre de abejas realizado por apicultores garantiza una intervención sin efectos nocivos para los insectos que se retiran en su totalidad al incorporar a la reina con toda la colonia en un cajón de cria.

El manejo del enjambre de abejas realizado por apicultores garantiza una intervención sin efectos nocivos para los insectos que se retiran en su totalidad al incorporar a la reina con toda la colonia en un cajón de cria.

En este caso, la maniobra no presentó dificultades. En menos de un minuto, la mayoría de las abejas ya estaban dentro del cajón. El proceso finalizó cuando se observó a las obreras cumpliendo su función de señalización. El enjambre fue trasladado a un lote donde Arizmendi mantiene otras colonias en producción. Si las condiciones climáticas acompañan y la floración es favorable, el apicultor prevé que este grupo podría producir miel hacia febrero.

La aparición de enjambres urbanos no es un fenómeno aislado. Arizmendi recibe llamados frecuentes de vecinos y organismos públicos. De hecho, anticipó que este viernes deberá retirar otro enjambre que encontró refugio en el “taparrollo” de una ventana en la zona de Castelli y Colón. En esos casos, el trabajo implica mayor complejidad porque la colonia ya empezó a construir panales, almacenar miel y desarrollar cría. Es decir, ya no se trata de un enjambre en tránsito sino de una pequeña colmena instalada.

Las abejas no es sólo miel

El trabajo del apicultor no se agota en la producción de miel. También obtiene cera —subproducto del proceso de cosecha— y presta servicios de polinización en campos de cultivos específicos. Los semilleros de girasol, lotus y trébol son los que más solicitan colmenas para mejorar el rendimiento y la calidad de las semillas. “La presencia de abejas genera más tamaño, más aceite, mayor vigor germinativo. Se nota mucho en los resultados”, explicó. En su trabajo habitual es frecuente que lo contraten semilleros para mejorar los rindes de cultivos de girasol o lotus en nuestra zona. Por esa razón, en algunas provincias productoras, como Tucumán, los agricultores contratan colmenas para polinizar plantaciones de palta, cuya floración depende en gran parte del transporte eficiente de polen.

Otro aspecto abordado por Arizmendi es la falsa creencia de que todas las plantas reciben la visita de abejas. La realidad es más compleja y depende de la forma de la flor, la disponibilidad de néctar y la accesibilidad a sus estructuras internas. Mientras especies como cítricos o aromáticas suelen recibir con frecuencia a las abejas, otras, como ciertas variedades de salvia, son visitadas mayormente por picaflores, abejorros o abejas nativas. “Hay muchos polinizadores naturales que no siempre vemos porque no nos detenemos a observar”, señaló.

Actualidad de la apicultura

El apicultor también analizó el presente del sector: costos elevados, precios internacionales bajos y un mercado interno que absorbe parte de la producción pero no alcanza para equilibrar la ecuación económica. Aun así, asegura que la actividad tiene una fortaleza singular: “Uno la lleva en el alma. Por eso sigue. El apicultor es creativo, encuentra formas de comercializar, incorpora productos alternativos y busca que la colmena dé más de un recurso”.

Antes de concluir, Arizmendi insistió en un mensaje central: un enjambre no es una amenaza. Solo está buscando un nuevo hogar. Si aparece en la ciudad, lo más seguro es contactar a un apicultor. La comunidad evita riesgos, el profesional recupera una nueva familia para su trabajo, y la naturaleza continúa su ciclo silencioso: el mismo que llevó a la colmena original a dividirse para multiplicar la vida.

Contactos de apicultores

La Dirección de Saneamiento Ambiental, a cargo de Fernanda Barrionuevo, interviene ante el llamado de vecinos con un perímetro preventivo en los lugares públicos donde aparece un enjambre hasta que un apicultor se encargue de trasladar la colonia a un dispositivo de producción.

Las personas que se encuentran ante la aparición repentina de abejas en espacios urbanos de la vía pública o dentro de propiedades privadas deben llamar a un apicultor para que en cuestión de minutos cargue la colonia en un cajón y la traslade en un vehículo apropiado.

Los teléfonos de contacto de apicultores son: Gabriel Lógica 2477560560; Leo Arizmendi 2477351396 y Pablo Mucabare 2477561969.

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