jueves 18 de junio de 2026

Condenaron a un hampón involucrado en un violento robo a una mujer y por balear a un hombre

La Justicia condenó a Brian Alexis Gerolomini por un robo callejero y por haber baleado a un vecino durante una disputa vinculada a una motocicleta.

18 de junio de 2026 - 16:43

La Justicia condenó a un hampón por el robo a una mujer en la vía pública y por balear en forma intimidatoria a un vecino del barrio Belgrano a fines del año pasado.

En un fallo que refleja las dinámicas de la justicia penal actual, Brian Alexis Gerolomini fue condenado a un año y once meses de cárcel de cumplimiento efectivo por robo y lesiones graves.

La sentencia, dictada por la jueza Marcela Santoro, titular del Tribunal en lo Criminal Nº 1 de Pergamino, estuvo marcada por un acuerdo entre las partes que limitó el margen de acción del tribunal y por la falta de pruebas para agravar uno de los delitos.

Juicio abreviado

Al haberse tramitado el expediente bajo la modalidad de juicio abreviado, la jueza del Tribunal Oral en lo Criminal 1 se ajustó estrictamente al acuerdo sellado de antemano entre la Fiscalía y la Defensa. En este tipo de procedimientos, el magistrado evalúa la admisibilidad legal del pacto pero no realiza un juicio oral tradicional, por lo que terminó dictando sentencia aceptando tanto la calificación penal como el monto de la pena exacta que había sido consensuada por las partes (un año y once meses).

El arma que no se pudo probar

Uno de los aspectos más relevantes del fallo se centra en el primero de los hechos imputados, ocurrido la mañana del 26 de noviembre de 2025, cuando Gerolomini y un cómplice asaltaron a la vecina Marta Conti para robarle su cartera en la calle Larrea.

En la resolución se destaca que la Fiscalía no pudo incorporar el uso de arma de fuego como un agravante para solicitar una pena mayor, debido a que no lograron acreditarlo a través de los testimonios de la damnificada y la testigo principal.

Por un lado, la víctima, Marta Conti, declaró expresamente en sede policial que no logró observar ninguna arma en poder de los asaltantes. Por otro lado, la testigo Débora Lips, quien intentó auxiliar a su vecina durante el forcejeo, relató que el delincuente la amenazó gritándole "te quemo, crota". Sin embargo, al detallar el episodio, Lips aclaró que solo le "pareció observar una culata" cuando el sujeto se levantó la remera, pero que no podía asegurarlo porque el individuo jamás extrajo un arma de su cintura. Ante esta falta de certezas testimoniales, el acuerdo de las partes y el tribunal debieron calificar el hecho únicamente como "Robo Simple".

Ataque a tiros y reincidencia

Donde sí se pudo probar la utilización de armamento fue en el segundo hecho de la condena. El 13 de diciembre de 2025, Gerolomini se presentó armado en la vivienda de Eustaquio Berrondo por una disputa ligada a una motocicleta. Durante una pelea a golpes, el agresor le efectuó tres disparos en las piernas a Berrondo, provocándole una fractura de tibia y peroné. Por este violento episodio, sí fue condenado por el delito de "lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego".

Al finalizar su veredicto, y considerando los antecedentes penales del imputado (quien ya había sido condenado en marzo de 2024), la justicia lo declaró reincidente por segunda vez.

Intimidación con un arma

Los disparos contra un vecino se produjeron en el marco de una violenta discusión ocurrida el 13 de diciembre de 2025 en el domicilio de la víctima en el barrio Belgrano. Horas antes del ataque, la pareja del sujeto intimidado le había advertido por teléfono que Brian Gerolomini (apodado "el flaco de Malvinas") se había presentado en la casa exigiendo dinero y, ante su negativa, había amenazado con tirarlo al suelo y robarle la motocicleta cuando regresara.

Alrededor de las 22:00 horas, Gerolomini arribó a la vivienda nuevamente como acompañante en una moto y entró directamente a la cocina con un arma de fuego en la cintura. Al advertir esto, Berrondo lo desafió a pelear a golpes y sin armas, por lo que el agresor optó por entregarle la pistola a su cómplice, quien aguardaba en la puerta de ingreso. Tras este intercambio, Berrondo le dio una cachetada a Gerolomini, lo que provocó que el agresor saliera de la vivienda, le exigiera el arma a su acompañante y amenazara de muerte a la víctima diciendo que le iba a pegar un tiro.

La situación escaló rápidamente hacia el exterior de la casa, donde Berrondo intentó defenderse y recibió los tres disparos en diferentes etapas del forcejeo:

Berrondo persiguió al agresor, lo empujó contra un tejido perimetral y lo tomó del cuello. Gerolomini logró zafarse y, junto a su cómplice que aún tenía el arma, se acercaron a la víctima. Durante el forcejeo físico para evitar que usaran la pistola, Berrondo escuchó una detonación y sintió el impacto en su pierna izquierda.

Alterado por la herida, Berrondo encaró nuevamente a Gerolomini para intentar arrebatarle el arma. En medio de esa nueva lucha, se produjo un segundo disparo que impactó en la pierna derecha de la víctima.

Tratando de defenderse, Berrondo comenzó a golpear al agresor en la cara con los puños, pero empezó a perder fuerza por las heridas. En ese momento, el cómplice tomó el arma temporalmente; sin embargo, en cuanto Gerolomini logró liberarse de los golpes, le pidió de nuevo la pistola a su compañero y le efectuó un tercer disparo a Berrondo a quemarropa, impactando una vez más en su pierna derecha y provocando que cayera al suelo sin poder levantarse.

Como consecuencia de este violento ataque, Berrondo sufrió lesiones de carácter grave, incluyendo una fractura expuesta de tibia y peroné. Los partes médicos constataron orificios de entrada y salida en ambos muslos y una munición que quedó alojada en una de las extremidades. Inmediatamente después de disparar, el agresor fue auxiliado por sus cómplices, quienes lo subieron a la parte trasera de un automóvil Citroën C4 blanco y huyeron rápidamente de la escena.

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