domingo 14 de junio de 2026

Condenaron a uno de los autores del asalto a una mujer en el barrio La Guadalupe

La investigación individualizó a una banda mixta, entre integrantes de Arrecifes y Pergamino que actuó con violencia para robar dinero y joyas.

14 de junio de 2026 - 07:05

La Justicia de Pergamino condenó a uno de los integrantes de la banda mixta de integrantes de Arrecifes y Pergamino que protagonizó un violento asalto contra una mujer de avanzada edad en su vivienda del barrio La Guadalupe. A través de un juicio abreviado acordado entre el fiscal Germán Guidi y el abogado defensor Franco Oldani, el acusado José Sebastián Martínez, de 49 años, recibió una pena de tres años de prisión efectiva por su participación en el hecho ocurrido el 27 de febrero de 2025.

La sentencia fue homologada por el juez Ignacio Uthurry, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal N° 1, quien consideró acreditada la responsabilidad penal del imputado a partir de una importante cantidad de pruebas reunidas durante la investigación. Entre los elementos valorados figuraron registros de cámaras de seguridad, testimonios de la víctima, informes periciales y el análisis de comunicaciones telefónicas que permitieron establecer la coordinación existente entre los integrantes de la organización criminal.

La resolución representa un nuevo avance judicial en una causa que ya había derivado en condenas anteriores para otros miembros del grupo delictivo. El expediente logró reconstruir con precisión el plan ejecutado por los delincuentes y el rol que cada uno desempeñó durante el atraco.

Ataque planificado

Según quedó probado en la investigación, el episodio ocurrió durante la tarde del 27 de febrero de 2025. Cerca de las 15:15, la propietaria de la vivienda ubicada sobre calle Da Vinci al 100, del barrio La Guadalupe (ruta 32 a Rosario), se encontraba realizando tareas domésticas en el patio trasero cuando fue sorprendida por al menos dos sujetos que arribaron al lugar a bordo de un Ford Focus gris.

La llegada de los delincuentes no fue improvisada. La pesquisa permitió determinar que existía una distribución previa de funciones. Mientras uno de los individuos escaló el muro perimetral para acceder al inmueble, otro ingresó por el sector del portón. Martínez, en tanto, permaneció en el vehículo utilizado para la operación, vigilando los movimientos en el exterior y garantizando tanto la seguridad del grupo como una eventual fuga rápida.

La presencia de los autores en la vivienda se desarrolló en cuestión de segundos. La víctima fue abordada de manera sorpresiva y reducida mediante amenazas y agresiones físicas. Los atacantes la obligaron a ingresar a la casa mientras exigían dinero y objetos de valor.

Extrema violencia

Una vez dentro de la propiedad, la situación se volvió aún más dramática. De acuerdo con la reconstrucción judicial, uno de los intrusos portaba una réplica de arma de fuego con la que intimidó constantemente a la dueña de casa. Durante el asalto la golpeó en la cabeza y la mantuvo bajo amenaza permanente.

El otro integrante tomó una cuchilla de la cocina y la utilizó para incrementar la presión psicológica sobre la mujer. La investigación estableció que llegó a deslizar el filo sobre la espalda de la víctima mientras le exigía que entregara sus pertenencias más valiosas.

Los agresores buscaban dinero en efectivo y joyas. En medio de la desesperación, la mujer fue obligada a indicar dónde guardaba sus ahorros mientras los delincuentes recorrían cada ambiente de la vivienda.

La sentencia destaca el grado de vulnerabilidad en que quedó la víctima durante el episodio. Los autores actuaron con total dominio de la situación y aprovecharon que se encontraba sola para ejecutar el plan sin resistencia.

Botín y fuga

Después de apoderarse de los bienes que encontraron en la vivienda, los asaltantes inmovilizaron a la mujer. La llevaron hasta un dormitorio, la arrojaron sobre una cama y la ataron de pies y manos utilizando prendas de vestir y otros elementos hallados en la casa.

Mientras permanecía reducida, los delincuentes continuaron revisando habitaciones y muebles hasta completar el saqueo. Entre los bienes sustraídos figuraban 6.000 dólares, teléfonos celulares, relojes, anillos, cadenas, pulseras, aros y otras alhajas de importante valor económico y afectivo.

Todo fue colocado en una bolsa de nylon con dibujos de corazones, un elemento que posteriormente tendría relevancia durante la investigación.

Cerca de las 15:36 los delincuentes concretaron la retirada. Para escapar utilizaron tanto el Ford Focus en el que habían llegado como el Peugeot 208 perteneciente a la víctima. Minutos más tarde, cuando logró liberarse de las ataduras, la mujer pidió ayuda a un vecino que se comunicó inmediatamente con el sistema de emergencias.

El automóvil robado apareció abandonado poco después sobre la ruta provincial 32, en dirección hacia Rosario, a varios kilómetros del casco urbano pergaminense.

Pruebas decisivas

La investigación permitió reconstruir paso a paso la maniobra desplegada por los delincuentes antes, durante y después del asalto. Las cámaras de seguridad resultaron determinantes para identificar a los dos sujetos que irrumpieron en la vivienda de la víctima y ejecutaron materialmente el robo. Los registros audiovisuales captaron sus movimientos dentro y fuera de la propiedad, permitiendo a los investigadores establecer sus identidades.

Uno de ellos fue Paulo Alexis Barros, domiciliado en Pergamino, en una vivienda ubicada en las inmediaciones del barrio Del Lago. El sospechoso fue detenido en su domicilio luego de que los investigadores lograran identificarlo a partir de las imágenes obtenidas durante la pesquisa.

Respecto de Daniel Alfredo Vargas, la pesquisa avanzó a partir del seguimiento del Ford Focus utilizado para trasladar a los autores del hecho. Las tareas investigativas condujeron hasta su domicilio en Arrecifes, donde durante un allanamiento los efectivos recuperaron alhajas, un teléfono celular, dinero en efectivo y otros elementos que la víctima reconoció posteriormente como propios.

En cuanto a José Sebastián Martínez, condenado recientemente mediante juicio abreviado, su participación fue acreditada a través del análisis de los teléfonos utilizados por los integrantes del grupo. Los investigadores reconstruyeron comunicaciones y cruces de contactos que luego fueron corroborados mediante estudios de impacto y apertura de antenas de telefonía celular, determinando su presencia y vinculación con la planificación y ejecución del robo.

El magistrado consideró que Martínez actuó como partícipe primario, ya que permaneció en el exterior de la vivienda, haciendo de “campana”, cumpliendo funciones esenciales para asegurar el desarrollo de la maniobra y facilitar la fuga de los autores materiales.

Condenas previas

La sentencia contra Martínez se suma a las resoluciones judiciales que ya habían alcanzado a los otros miembros de la organización. En abril de 2026 el Tribunal Oral en lo Criminal había condenado a Vargas y Barros al considerar acreditada su intervención directa dentro de la vivienda.

A diferencia de Martínez, los jueces entendieron que ambos tuvieron dominio pleno sobre la ejecución material del robo, ya que fueron quienes ingresaron al inmueble, redujeron a la víctima y llevaron adelante la búsqueda de dinero y objetos de valor.

Con esta nueva condena, la Justicia logró completar el juzgamiento de los principales integrantes de una banda que viajó desde Arrecifes hasta Pergamino para cometer uno de los robos más violentos registrados en una vivienda particular durante 2025. La reconstrucción de los hechos y el trabajo investigativo permitieron identificar a cada participante y establecer con precisión la mecánica del delito, cerrando así una causa que tuvo un fuerte impacto en la comunidad local.

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