sábado 21 de febrero de 2026

La Granja San Camilo de Pergamino cumple 10 años transformando vidas con amor y contención

De aquel sueño inicial entre un sacerdote y una joven voluntaria, hasta la comunidad sólida y amorosa de la Granja San Camilo, que hoy contiene y transforma.

9 de noviembre de 2025 - 07:00

Hay proyectos que nacen del dolor, pero se sostienen en el amor. Y hay encuentros que parecen casuales, pero cambian destinos. Así comenzó la historia de la Granja San Camilo, un 11 de noviembre de 2015, cuando abrió sus puertas como un espacio pensado para acompañar a jóvenes con problemáticas de adicciones. Detrás de ese sueño estaban el entonces capellán del Hospital San José, Juan Cabrera, y Dolores Carrera, una joven con el deseo de ayudar a los más vulnerables. Ese diálogo sencillo, en un verano pergaminense, fue el punto de partida de una obra que hoy cumple diez años de vida y cientos de historias transformadas.

Lo que en 2015 fue apenas una idea —una pequeña chispa de fe y compromiso—, se convirtió con el tiempo en una institución reconocida por su trabajo terapéutico, espiritual y comunitario. Diez años después, la Granja San Camilo es mucho más que un dispositivo de contención: es una familia, un lugar donde los jóvenes aprenden a reconstruirse, a creer de nuevo y a descubrir que la vida siempre ofrece segundas oportunidades.

Los primeros pasos de un sueño colectivo

La primera convocatoria se realizó el 1° de marzo de 2015, con el acompañamiento del diario LA OPINION. Desde entonces, la iniciativa se multiplicó gracias a la participación de médicos, psicólogos, talleristas, fieles y vecinos que quisieron sumarse. Entre marzo y noviembre de aquel año, los equipos de salud, espiritualidad, deporte, talleres y economía trabajaron codo a codo para dar forma al proyecto.

El 11 de noviembre de 2015 llegó el día tan esperado: la inauguración oficial de la Granja San Camilo. Estuvieron presentes autoridades provinciales, referentes del Hospital San José y representantes de la comunidad. Aquella jornada marcó un antes y un después en la vida institucional de Pergamino. La ciudad ganaba un nuevo espacio de esperanza, un lugar para mirar con compasión a quienes más lo necesitaban.

En sus primeros meses, la granja funcionó como un Centro de Día, debido a la falta de recursos humanos y económicos. Sin embargo, el compromiso de su gente fue más fuerte que las dificultades. En enero de 2016, en pleno verano, los primeros jóvenes comenzaron a participar de actividades y terapias, acompañados por un equipo profesional y un puñado de soñadores. Poco después, la necesidad de un espacio convivencial llevó a transformar la casa en lo que hoy conocemos: un hogar de puertas abiertas.

Un equipo que abraza desde la ciencia y la fe

Desde sus orígenes, la Granja San Camilo entendió que el abordaje de las adicciones debía ser integral. El primer equipo terapéutico —integrado por Laura Capdevila, Daniela Bottini y Juliana Treviño— puso las bases de un trabajo interdisciplinario que con los años se fue ampliando. Médicos, psicólogos, odontólogos y especialistas de distintas áreas se sumaron a la tarea, muchos de ellos ad honorem, convencidos de que cada joven merecía una oportunidad de sanar.

La salud física, mental y espiritual siempre fueron pilares de la institución. La figura de San Camilo de Lelis, patrono de los enfermos, inspira desde el nombre mismo del proyecto. A lo largo de la década, la Granja fue creciendo también en sus espacios de expresión. Los talleres —de carpintería, teatro, literatura, música, deporte, yoga y valores, entre muchos otros— se convirtieron en herramientas de transformación. Allí los jóvenes aprenden oficios, canalizan emociones, descubren talentos y, sobre todo, recuperan la confianza. Cada tallerista, con su tiempo y su entrega, ha sido parte fundamental de este entramado solidario.

El valor de acompañar en la adicción

Si hay un grupo que sostiene silenciosamente el corazón de la Granja, es el de los operadores. Ellos son quienes están en el día a día, los que acompañan cada despertar, cada crisis, cada logro. Algunos fueron jóvenes que pasaron por el tratamiento y hoy, convertidos en “hermanos mayores”, devuelven desde la experiencia lo que alguna vez recibieron. Esa cadena de solidaridad, tan simple como profunda, es una de las marcas más valiosas de San Camilo.

El tiempo consolidó además una red institucional fuerte. La Granja cuenta con convenios con SEDRONAR, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el Municipio de Pergamino, además del apoyo de empresas y vecinos que colaboran con recursos, materiales o tiempo. Todo se sostiene con un enorme trabajo voluntario y una gestión transparente, reconocida por su compromiso y continuidad.

Hitos de una década de esperanza

La historia de San Camilo está marcada por fechas que dejaron huella. En enero de 2016, se inició la vida convivencial. Ese mismo año, la Granja fue reconocida por SEDRONAR por su aporte al tratamiento y acompañamiento de personas con consumo problemático. Un año después, el 6 de enero de 2017, se inauguró la Capilla San Camilo, un espacio que resume la espiritualidad del proyecto y se ha convertido en un lugar de encuentro y oración.

En 2018, la Granja fue designada sede del Plan Fines, abriendo la posibilidad de que los jóvenes finalicen sus estudios. Y en 2023, en el marco del octavo aniversario, se inauguró la Casa de Medio Camino, una iniciativa pensada para que los jóvenes que completan su tratamiento puedan dar sus primeros pasos hacia la autonomía.

Durante la pandemia, la institución tomó una decisión valiente: no cerrar las puertas. A pesar de los riesgos y las dificultades, continuó acompañando a los residentes, reforzando su misión de ser hogar, familia y refugio.

Una comunidad que no deja de crecer

La Granja San Camilo se sostiene gracias a una enorme red humana. Médicos, psicólogos, talleristas, operadores, voluntarios, sacerdotes, religiosas, empresarios, funcionarios y vecinos. Todos, en mayor o menor medida, fueron parte de este recorrido. También los medios de comunicación locales, que desde el comienzo ayudaron a visibilizar el trabajo y a sumar voluntades.

A lo largo de los años, la institución fortaleció su estructura jurídica y administrativa. En 2017, se constituyó formalmente la Asociación Civil Granja San Camilo Pergamino, lo que permitió gestionar convenios, recursos y autonomía.

Diez años de abrazos que curan

En cada nombre, en cada historia, en cada joven que logró reencontrarse con la vida, late el espíritu de San Camilo: servir y acompañar con amor. Diez años después, la Granja San Camilo sigue siendo ese faro que ilumina el camino de quienes buscan salir de la oscuridad. Un hogar donde la fe y la ciencia se dan la mano, y donde cada día, una nueva historia de esperanza vuelve a comenzar.

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