Una situación de extrema tensión se vivió durante la mañana de este miércoles en la Escuela Secundaria Nº 10, ubicada en la intersección de Estanislao del Campo y Schumacher, en el barrio Hernández, cuando una pelea entre dos alumnas de primer año desencadenó una secuencia de episodios violentos que incluyó daños materiales dentro del edificio, agresiones físicas y el ingreso de personas ajenas al establecimiento educativo.
De acuerdo con testimonios recogidos en el lugar, el conflicto comenzó a partir de una pelea entre dos estudiantes menores de edad dentro de la escuela. A partir de ese enfrentamiento intervino una hermana mayor de una de las alumnas involucradas, quien habría ingresado con actitud agresiva para defenderla y terminó enfrentándose con otros estudiantes y personal de la institución.
Desesperación de las autoridades de la Escuela Secundaria 10
Personal docente y directivos intentaron resguardar a los alumnos mientras se desarrollaba la situación, manteniendo a varios menores dentro del edificio hasta esclarecer lo sucedido y evitar que el conflicto se extendiera hacia el exterior. Sin embargo, en medio de la tensión, un alumno de cuarto año reaccionó violentamente dentro de un aula y provocó importantes destrozos: rompió vidrios, bancos y una puerta del salón de primer año.
Durante ese episodio, el adolescente sufrió una lesión en una mano al golpear elementos del mobiliario escolar, por lo que debió intervenir una ambulancia del servicio de emergencias para asistirlo.
Según relataron integrantes de la comunidad educativa, en simultáneo comenzaron a llegar familiares y personas ajenas al establecimiento provenientes del complejo habitacional Virgen de Guadalupe, conocido popularmente como “512 Viviendas”, lo que agravó aún más el cuadro de conflictividad.
Destrozos en el edificio escolar
En el ingreso al edificio escolar se produjeron momentos de fuerte tensión cuando una mujer logró ingresar por la fuerza mientras personal docente abría una puerta para permitir la salida controlada de un alumno. Esa persona protagonizó un altercado con efectivos policiales presentes en el lugar y, de acuerdo con versiones incorporadas a la investigación, golpeó a una agente policial.
En medio de la secuencia de violencia, un docente también resultó lesionado cuando una puerta fue cerrada bruscamente y le comprimió uno de los brazos, provocándole una inflamación importante.
Los testimonios recabados describen escenas de gritos, amenazas, corridas y daños materiales dentro de distintos sectores del establecimiento, mientras directivos, auxiliares y profesores intentaban contener la situación y proteger al resto de los estudiantes.
Tras el episodio, la directora de la institución, la secretaria, docentes y auxiliares prestaron declaración para reconstruir lo sucedido dentro del edificio escolar y establecer responsabilidades.
La causa quedó en manos del fiscal Daniel Aguilar, a cargo de la Fiscalía del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, quien dispuso actuaciones para determinar la participación de menores y adultos en los hechos registrados dentro y fuera del establecimiento.
El episodio volvió a instalar preocupación dentro de la comunidad educativa por los reiterados hechos de conflictividad escolar y por la vulnerabilidad con la que, según expresaron trabajadores del establecimiento, deben afrontar situaciones de violencia que exceden el ámbito pedagógico y comprometen la seguridad de alumnos y personal.