domingo 19 de abril de 2026

Un mecánico facilitó un vehículo a los ladrones que asaltaron una casa en avenida Pellegrini

Un sujeto terminó involucrado por facilitar la logística, a través de un auto robado y apoyo, a los autores de un cuantioso asalto al morador de una vivienda.

19 de abril de 2026 - 07:10

Un mecánico reconoció que colaboró, en la logística, con los ladrones que asaltaron una casa en avenida Pellegrini, donde redujeron a la persona que estaba al cuidado de la morada y lo despojaron de una cuantiosa suma de dinero que atesoraba la propietaria en dólares y pesos.

En el marco de un juicio abreviado, se resolvió la situación procesal de Jonatan Joel Gerolomini, quien enfrentaba cargos por su participación en un atraco perpetrado contra un vecino en octubre del año 2024.

La resolución judicial no solo se basó en el acuerdo entre la fiscalía, representada por Daniel Aguilar, y el abogado defensor Javier Ochoaizpuro, sino en un exhaustivo análisis de las pruebas que vincularon al acusado con la logística del ilícito.

El hecho que originó esta causa tuvo lugar el 28 de octubre de 2024, alrededor de las 21:00, en una finca ubicada en avenida Pellegrini al 3.100. Es la residencia de una mujer, quien en aquel momento se encontraba fuera de la ciudad por motivos de un viaje. Al cuidado del inmueble había quedado su ex pareja, quien se convirtió en la víctima directa de la violencia ejercida por los asaltantes.

El hecho violento

Según consta en el veredicto, cuatro sujetos con los rostros cubiertos ingresaron a la propiedad aprovechando la oscuridad de la noche. El hombre que estaba al cuidado de la casa fue sorprendido por los delincuentes mientras se encontraba en la cocina preparándose unos mates tras haber escuchado ruidos extraños en la planta alta. Uno de los malvivientes, empuñando un revólver color óxido, lo intimidó y comenzó a golpearlo ferozmente en la cabeza con la propia arma.

La brutalidad del ataque le ocasionó a la víctima cortes profundos y un sangrado abundante, mientras los agresores le exigían de forma insistente la entrega de dinero en efectivo.

Ante la presión y la violencia física, la víctima les indicó que los valores se encontraban en una mochila gris escondida bajo una cama en una habitación del piso superior. Los ladrones lograron apoderarse de una suma compuesta por dos mil dólares estadounidenses y aproximadamente tres millones de pesos argentinos.

Antes de huir, los delincuentes ataron las manos de la víctima con precintos y le sustrajeron su teléfono celular Samsung junto con las llaves de su vehículo particular.

Una vez que los sujetos se retiraron del lugar, el hombre logró zafarse y acudió a la casa de un amigo para solicitar auxilio médico y policial.

El personal del SAME se hizo presente en el domicilio poco después para practicarle las curaciones debidas por las lesiones que el médico de policía calificó posteriormente como leves, aunque contundentes en su impacto físico y psicológico.

Pruebas del delito

La investigación criminal se centró rápidamente en el análisis de las cámaras de seguridad, tanto públicas como privadas, de las zonas aledañas al domicilio de Pellegrini y Gualberto Alvarez.

Los informes elaborados por los Sargentos Waytton y Coggiolo, y el Subcomisario Barni, permitieron reconstruir la ruta de los asaltantes. A través de las filmaciones, se detectó que a las 21:07 horas de aquel día, una camioneta de color claro se detuvo frente a la vivienda de la víctima. Los registros muestran que a las 21:34, instantes después de que Conti regresara al hogar, varios sujetos descendieron del rodado y se dirigieron al inmueble. Finalmente, a las 22:20, el vehículo sospechoso se retiró del lugar, coincidiendo con los tiempos relatados por el damnificado. El rodado utilizado fue identificado como una camioneta Volkswagen modelo Tiguan que portaba la chapa patente AB140NZ. Sin embargo, la pesquisa determinó que dicho dominio era apócrifo y pertenecía en realidad a un Citroen C4. Tras un análisis minucioso de los cristales y números de motor, se descubrió que la verdadera patente era LRE-270 y que el vehículo poseía un pedido de secuestro activo por haber sido sustraído en la localidad de Paso del Rey, en el partido de Moreno, meses antes del robo en Pergamino.

Camioneta bajo sospecha

La vinculación directa de Jonatan Joel Gerolomini con este vehículo fue el pilar fundamental para su condena.

El testimonio de un colocador de polarizados resultó determinante para la justicia. Este testigo declaró que Gerolomini lo contactó personalmente para solicitarle el oscurecimiento de los vidrios de una Volkswagen Tiguan, asegurando que el rodado era de su propiedad.

Esta persona relató con detalle que el imputado le entregó una suma de cincuenta mil pesos como adelanto por el trabajo y que incluso mantuvieron diálogos sobre la falta de lugar de Gerolomini para guardar la camioneta una vez terminado el polarizado.

Además, un efectivo policial de apellido Aragon confirmó haber visto dicho vehículo escondido en un garaje de la calle Sebastián Elcano, donde polarizador realizaba sus tareas, durante un procedimiento previo por una causa de violencia de género el 23 de octubre de 2024.

Este avistamiento policial ocurrió días antes del asalto a la casa de avenida Pellegrini, lo que demostró fehacientemente que Gerolomini tenía el control y la posesión del vehículo robado mucho antes de que fuera utilizado en el atraco de la calle Pellegrini.

Como dato adicional de relevancia, informes de la DDI Pergamino indicaron que el imputado había sido registrado en filmaciones de estaciones de servicio en Rojas y en hechos delictivos en la ciudad de 9 de Julio movilizándose en la misma camioneta.

Acuerdo de partes

Ante la contundencia de las pruebas recolectadas, las partes decidieron evitar el desarrollo del debate oral y público mediante la implementación de un juicio abreviado.

En este acuerdo, Gerolomini reconoció su participación en el hecho bajo la figura de partícipe secundario, entendiendo que su rol consistió en aportar la logística necesaria —la camioneta robada— para que los autores materiales pudieran concretar el asalto.

El juez Guillermo Burrone analizó la viabilidad de este instituto procesal, considerando que se habían cumplimentado todos los requisitos legales y que la escala punitiva acordada era acorde a la calificación legal de Robo Agravado por uso de arma impropia.

Asimismo, el tribunal destacó que la víctima fue debidamente informada sobre esta salida alternativa y expresó su conformidad con la pena propuesta, cumpliendo así con las exigencias de la ley de víctimas vigente. No se hallaron circunstancias eximentes de responsabilidad ni atenuantes que pudieran modificar la sanción establecida en el convenio entre la fiscalía y la defensa técnica.

Sentencia

Finalmente, el juez Burrone pronunció el veredicto condenatorio contra Jonatan Joel Gerolomini, de 37 años de edad. El fallo impone una pena de dos años y seis meses de prisión de efectivo cumplimiento, además del pago de las costas procesales.

El magistrado fundamentó que la responsabilidad del encartado quedó plenamente demostrada al acreditarse que poseía y entregó el vehículo a los asaltantes sabiendo que sería utilizado para fines ilícitos.

La sentencia también incluyó la regulación de honorarios profesionales para el abogado defensor y la notificación a todas las partes involucradas.

Con esta resolución, la justicia de Pergamino cierra un capítulo más en la lucha contra el robo calificado, reafirmando que el aporte logístico y el ocultamiento de bienes procedentes de otros delitos son conductas que conllevan sanciones de cumplimiento efectivo tras las rejas.

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En el Juzgado Correccional 2 de Pergamino se desarrolló el juicio oral por la denuncia iniciada por Héctor, el hermano damnificado.

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