En una jornada atravesada por la emoción y el recuerdo, la comunidad de San Pedro llevó adelante un sentido homenaje a las víctimas de la pandemia de COVID-19 en el anfiteatro del Vía Crucis. El acto reunió a familiares, vecinos y artistas para honrar a los 270 sampedrinos fallecidos, en un espacio de memoria colectiva y reflexión.
Un homenaje nacido desde lo personal que se volvió colectivo
La iniciativa fue impulsada de manera independiente por Sofía Alcón, Fabiana Velo y Vanesa Alfonso, quienes transformaron una experiencia personal en una convocatoria abierta a toda la comunidad. Con el paso del tiempo, la propuesta sumó adhesiones y fue declarada de interés municipal.
La ceremonia, que había sido postergada por cuestiones climáticas, finalmente se realizó en las barrancas, un escenario cargado de simbolismo que acompañó el clima de recogimiento y respeto que predominó durante toda la jornada.
Arte y música para sanar y recordar
El acto combinó distintas expresiones artísticas que aportaron sensibilidad al homenaje. La apertura estuvo a cargo de Sol Altolaguirre junto a sus alumnas, quienes ofrecieron una interpretación de danza clásica. Luego, la palabra tomó protagonismo con la lectura de poemas escritos por la propia Alcón y por el autor Raúl Oscar Yensina.
La música ocupó un lugar central en la ceremonia, con presentaciones de artistas locales como Sara Ortega, Juan Basualto y un ensamble integrado por Daniel Cabrera, Paula Millán, Carlos Blanco y Nicolás Sánchez, entre otros, generando momentos de profunda conexión emocional.
Reconocimiento, testimonios y memoria viva
Uno de los momentos más conmovedores fue el reconocimiento al personal de salud y trabajadores esenciales, quienes enfrentaron los momentos más críticos de la pandemia. En ese marco, brindaron sus palabras el Dr. Carlos Gutierrez y el oficial de Bomberos Voluntarios Jonathan Giovanettoni.
La emotividad se profundizó con testimonios como el de Marina Romañano, sobreviviente de la enfermedad, y los relatos de familiares de víctimas como Roberto Clapich y Mirta Sallustio. Tras un minuto de silencio, se descubrió una placa conmemorativa diseñada por María Luz Méndez, Pamela Laiseca y Andrés Pereyra.
El cierre del acto incluyó un micrófono abierto para que los presentes pudieran nombrar a sus seres queridos o compartir vivencias personales. Así, el homenaje se transformó en un espacio de catarsis y unión, reafirmando la idea de que la memoria colectiva mantiene viva a quienes ya no están y fortalece el tejido social de San Pedro.