La crisis de sobrepoblación carcelaria en la provincia de Buenos Aires vuelve a encender alarmas y tiene en la Unidad Penitenciaria Nº3 de la ciudad de San Nicolás un caso emblemático. Con cifras que superan ampliamente la media provincial, el crecimiento sostenido de internos refleja las limitaciones estructurales del sistema.
Sobrepoblación carcelaria en Buenos Aires
Los datos correspondientes a marzo de 2026, difundidos por la Comisión Provincial por la Memoria, indican que la población carcelaria bonaerense creció un 2,4% desde el inicio del año. En total, 63.869 personas se encuentran privadas de su libertad en cárceles, alcaidías y dependencias del sistema penitenciario.
El informe detalla que la sobrepoblación promedio alcanza el 113,4%, evidenciando una situación crítica en la mayoría de los establecimientos. El sistema cuenta con 74 espacios de alojamiento, entre cárceles y alcaidías, organizados en 12 complejos penitenciarios.
UP3: cifras que superan todos los promedios
En este contexto, la Unidad Penitenciaria Nº3 se posiciona entre las más comprometidas. Con 988 internos alojados sobre un cupo de 358 plazas, la sobrepoblación asciende al 176,3%, lo que implica casi tres personas por cada lugar disponible.
La población en la unidad es mayoritariamente masculina, con 967 varones (98%) y 21 mujeres (2%). En el sector femenino, el cupo es de 18 plazas, por lo que también se encuentra levemente superado. Sin embargo, el mayor impacto se registra en los pabellones masculinos, donde el hacinamiento es más crítico.
Procesados, condenados y condiciones de detención
El informe también revela que el 46,4% de los detenidos en la provincia se encuentra bajo prisión preventiva, es decir, sin condena firme. En tanto, el 51,6% cuenta con condena, aunque sólo una pequeña proporción accede a los beneficios del régimen de progresividad de la pena.
Especialistas advierten que el hacinamiento no solo refleja un problema numérico, sino también estructural. La falta de espacio, acceso a salud, educación y trabajo complica cualquier intento de reinserción social y profundiza las condiciones de vulnerabilidad dentro del sistema penitenciario.
A su vez, si bien se registra una leve baja en la sobrepoblación de comisarías durante 2026, los niveles siguen siendo elevados en comparación con años anteriores, lo que refuerza el diagnóstico de un sistema que continúa bajo presión.