La preocupación y el temor volvieron a instalarse con fuerza entre los habitantes del barrio Santa Rosa, en Ramallo. Un reciente y violento episodio policial, que involucró réplicas de armas de fuego y destrozos, reactivó el desesperado reclamo de una comunidad que exige respuestas definitivas y concretas a las autoridades locales.
Un conflicto vecinal que lleva años sin resolución
El último hecho, ocurrido el miércoles por la mañana, terminó con la aprehensión de dos de los tres hermanos (de 13, 16 y 22 años) que tienen en vilo al barrio. Durante el procedimiento, la policía secuestró una réplica de arma de fuego y se registraron daños materiales en un patrullero.
Sin embargo, para los residentes esto no es una novedad. A través de una carta enviada a las autoridades, detallaron un largo historial de amenazas, agresiones físicas y robos. El caso que más conmoción causó recientemente fue la golpiza a un vecino de 60 años en un presunto asalto, lo que colmó la paciencia de la zona.
El pedido de una intervención estatal e integral
Lejos de exigir una respuesta puramente punitiva o la criminalización de los menores, los vecinos pusieron el foco en la extrema vulnerabilidad social que atraviesa esta familia. Tras la pérdida de su madre, los jóvenes carecen de una figura adulta que les brinde contención y supervisión, sumado a presuntos problemas de adicciones.
Por este motivo, la comunidad solicita el compromiso de organismos especializados en niñez y asistencia social. Aseguran que la raíz del problema es profunda y que se necesitan políticas públicas sostenidas que aborden la problemática desde la prevención y el acompañamiento familiar, y no solo con patrulleros después de que los delitos ya fueron cometidos.
Cuestionamientos por la reducción de la seguridad en la zona
La problemática no es nueva para el municipio de Ramallo. Si bien el año pasado se había instalado una base de seguridad y una dependencia policial en un inmueble municipal, los vecinos denunciaron que la situación se desmadró tras el retiro de personal de prevención y el cese del monitoreo en el sector.
Hoy, los habitantes de Santa Rosa afirman que la reducción de la presencia del Estado dejó un vacío peligroso. Ante este panorama, exigen acciones coordinadas entre la Justicia, las fuerzas de seguridad y el municipio para asistir a los jóvenes en riesgo y, fundamentalmente, devolverle la tranquilidad a todo el barrio.