El campo en Ramallo atraviesa una de sus campañas más difíciles de los últimos años, marcado por el retraso en la cosecha, rindes muy por debajo de lo esperado y una rentabilidad que no alcanza a cubrir costos, según advirtió el ingeniero agrónomo Leandro Vatti.
Retraso en la cosecha y efecto del clima
Uno de los factores más preocupantes es la demora en la recolección de los cultivos. De acuerdo con el análisis técnico, la cosecha presenta un atraso inusual y no alcanza siquiera al 10% del área en la región.
Las condiciones climáticas jugaron un rol determinante. La sequía registrada durante enero y gran parte de febrero afectó el desarrollo de los cultivos, lo que se traduce en plantas que aún conservan hojas verdes y dificultan el avance de las tareas.
Rindes muy bajos en la zona del Paraná
El impacto productivo es evidente, especialmente en los campos cercanos al río Paraná, donde los rindes se ubican en niveles muy bajos. Se registran lotes con apenas entre 7 y 12 quintales, valores considerados críticos para la sustentabilidad de la actividad.
Además, se evidencia una marcada desigualdad dentro de la región, con franjas productivas muy afectadas que contrastan con otras zonas del país donde los resultados son significativamente mejores.
Crisis de rentabilidad y cambios en el sector
El escenario económico agrava aún más la situación. La mayoría de los productores trabaja bajo esquemas de alquiler y necesita rindes superiores a los 32 quintales para cubrir costos, un objetivo que hoy está lejos de alcanzarse.
La falta de rentabilidad obliga a muchos a endeudarse para sostener la actividad, mientras crece la presión de los arrendamientos. En este contexto, se anticipa un cambio en la estructura del sector, con una mayor presencia de grandes operadores y una posible concentración de la tierra.
La combinación de factores productivos y económicos configura un panorama complejo para el campo de Ramallo, que enfrenta no solo una campaña adversa, sino un desafío de fondo que pone en riesgo su continuidad.