La crisis que atraviesa el Hospital San José de Pergamino continúa sumando capítulos y encendiendo nuevas señales de alarma. A la reciente renuncia de un cirujano, conocida a comienzos de esta semana, ahora se suma la decisión de la médica pediatra Lelia “Gachi” Barboza de dejar su cargo, una noticia que vuelve a poner en evidencia el profundo deterioro que atraviesa el Servicio de Pediatría.
Con esta nueva baja ya son tres los pediatras que decidieron alejarse de sus funciones desde que la problemática comenzó a visibilizarse públicamente, una situación que genera preocupación dentro y fuera del ámbito hospitalario.
Mientras los reclamos de los profesionales siguen sin encontrar respuestas concretas, el servicio pierde recursos humanos valiosos y experimentados, debilitando aún más una estructura que durante años fue considerada de referencia para Pergamino y toda la región.
Una despedida cargada de dolor
La propia Barboza confirmó su decisión a través de una publicación en redes sociales donde expresó el profundo vínculo que la unió durante años con la institución.
"Me formé como pediatra en el enorme Servicio de Pediatría del Hospital San José, una institución que me brindó la formación y la experiencia que hoy me definen como profesional", escribió.
Pero junto a los recuerdos y el agradecimiento también dejó un fuerte mensaje dirigido a quienes tienen responsabilidades de gestión. "Deseo sinceramente que quienes están a cargo comiencen a valorar a los profesionales que sostienen día a día esta institución. Quienes trabajamos en salud pública lo hacemos con un fuerte compromiso vocacional a pesar de que los salarios nunca fueron acordes. Sin embargo, resulta aún más difícil cuando el propio lugar de trabajo deja de reconocer el esfuerzo", manifestó.
Sus palabras reflejan un sentimiento que, según sostienen numerosos trabajadores del hospital, se repite en distintos sectores: agotamiento, frustración y una creciente sensación de abandono.
El origen de una crisis que no encuentra solución
La situación comenzó a tomar estado público cuando la Sociedad Argentina de Pediatría filial Pergamino emitió un duro comunicado expresando su "profunda preocupación" por la realidad que atraviesan Pediatría, la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica y Neonatología.
En aquel documento, la entidad describió un escenario crítico marcado por la escasez de profesionales, dificultades para cubrir guardias y una sobrecarga laboral que pone al límite a quienes continúan sosteniendo la atención.
Entre los datos más preocupantes se encuentra la ausencia de conducción formal en áreas estratégicas. Actualmente, Pediatría, Neonatología y Terapia Intensiva Pediátrica no cuentan con jefaturas, una situación que los profesionales consideran indispensable revertir para recuperar capacidad organizativa y planificación.
Un sistema de salud sostenido al límite
La falta de recurso humano aparece como el principal eje de la crisis. Según vienen denunciando los trabajadores, existen jornadas en las que un solo médico debe responder simultáneamente a la guardia, la atención de pacientes internados y la demanda espontánea del servicio. En algunos casos, las cargas laborales se extienden durante 24 horas consecutivas.
A esto se suma otra situación especialmente delicada: hay días en los que no se dispone de médico terapista intensivo pediátrico, una realidad que incrementa la preocupación en un área donde cada decisión puede resultar determinante.
El problema ya no se limita únicamente a la sobrecarga de trabajo. El progresivo éxodo de profesionales amenaza con profundizar aún más las dificultades operativas y comprometer la capacidad de respuesta de uno de los servicios más sensibles del hospital.
Una crisis que trasciende a Pediatría
La preocupación ya comenzó a extenderse hacia otros sectores del Hospital San José. Distintas áreas hicieron visible su inquietud frente a un escenario que muchos describen como estructural y no como un conflicto aislado.
La sucesión de renuncias, la falta de incorporación de nuevos profesionales y la ausencia de respuestas concretas alimentan la incertidumbre sobre el futuro inmediato de la institución.
Mientras tanto, quienes continúan trabajando en el hospital siguen sosteniendo la atención cotidiana con un enorme esfuerzo personal y profesional. Sin embargo, puertas adentro reconocen que la vocación ya no alcanza para compensar las carencias de un sistema que muestra señales cada vez más evidentes de desgaste.
La renuncia de Lelia "Gachi" Barboza no representa solamente una baja más dentro de la planta médica. Para muchos, constituye otro síntoma de una crisis que se profundiza día tras día y que amenaza con dejar al Servicio de Pediatría del Hospital San José en una situación cada vez más difícil de revertir.