martes 21 de abril de 2026

El Colegio Santa Clara de Asís, tras el objetivo de construir una nueva sede

El establecimiento de educación especial, que cobija unos 80 chicos con Condición de Espectro Autista (CEA), adquirió un terreno donde proyecta levantar un nuevo edificio escolar y centro de día. Apelando a la solidaridad de la comunidad pergaminense y que se reconozca la importancia de contar con un ámbito para esta población, lanzan un bono contribución.

2 de octubre de 2021 - 00:00

Con una matrícula de 80 alumnos en los niveles jardín de infantes, primario, Centro de Formación Integral (CFI) e integración escolar, el Colegio Santa Clara de Asís apunta a la construcción de una nueva sede para cubrir la amplia demanda regional con el fin contener y acompañar a personas con Condición de Espectro Autista hasta su vida adulta.

Con este objetivo, la Asociación Civil Santa Clara de Asís acaba de lanzar un bono contribución para la construcción del nuevo edificio escolar y centro de día. Allí detalla que una colaboración de 1.000 pesos se podrá depositar en la CBU: 0140300601658405163322, cuenta corriente Nº 51633/2 del Banco Provincia.

"Nos ha quedado chico el edificio hace tiempo", sintetizó Silvina Melgín, directora del establecimiento ubicado en Azcuénaga 743, donde recibió a LA OPINION.

"Hace tiempo que a las familias que se acercan les decimos que tienen que esperar, que no tenemos espacio. No podemos recibir tantos chicos que, por sus características, necesitan su espacio. Tenemos mucha demanda de chicos de la zona", agregó. 

Comienzo y evolución

Creado en el año 2012, el Colegio Santa Clara de Asís -Diegep 8127- comenzó a pfuncionar con los niveles inicial y Primaria, por inquietud de un grupo de padres con hijos con autismo, ante la falta de establecimientos en Pergamino y la región que pudieran contenerlos en su faz formativa y en pos de su integración comunitaria.

En 2017 se crea el Servicio Agregado de Centro de Formación Integral cuando se planteó cuál sería el destino de aquellos chicos que, ya con 18 años, dejaban la escuela.

En 2020 se adquiere el transporte institucional a través de la Ley de Cheques. 

"Gracias a Silvina Melgín y a la gestión de la comisión directiva, la cual presido, y a un subsidio del Gobierno, el año pasado pudimos adquirir una combi para poder trasladar a los chicos y poder hacer salidas", indicó Claudia Martínez.

Más recientemente abrió la Casa Santa Clara de Asís, un espacio de trabajo para jóvenes de 21 a 30 años hacia la transición a la vida adulta independiente. También el cupo es reducido por la falta de espacio.

Santa Clara de Asís, que pertenece a la órbita de gestión privada, cuenta con una habilitación especial de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) que permite que la cuota mensual sea abonada por la obra social del alumno. 

El personal del colegio está conformado por los docentes de sede, maestros de apoyo a la inclusión y un equipo técnico que consta de psicólogos, terapista ocupacional, trabajadora social y asistente educacional.

La nueva sede

Después de cuatro años de idas y vueltas, la Asociación logró adquirir un predio de una manzana sobre avenida Almafuerte, antes de llegar a la ruta Nº 32.

"El año pasado, tras una reunión con la directora y la Intendencia, se pudo comprar un terreno amplio para poder levantar la futura sede", indicó Martínez. 

"Accedimos a un terreno donde hoy iniciamos la construcción de una escuela que es bastante grande. En ese edificio vamos a tener jardín, primaria, Centro de Formación Integral y, apartado, un centro de día", agregó Melgín.

-¿En qué instancia está la obra y en cuánto tiempo podrán contar con el nuevo edificio?

Melgín: -La obra se acaba de iniciar. Lo más urgente para nosotros es la construcción del Centro de Formación Integral –con su oficina administrativa y su espacio para el equipo técnico- que es para adolescentes y jóvenes, que sería el secundario de Educación especial, porque es lo que en este momento más espacio necesita. En esa modalidad de CFI se trabaja desde lo pedagógico y desde talleres. Nosotros en el actual edificio solo tenemos la oferta del taller de cocina, pero en ese nuevo edificio va a ver siete ofertas diferentes de talleres.

En una segunda instancia se construiría jardín y primaria. Y calculamos un año y medio de demora.

Esta escuela siempre ha tenido mucha colaboración de la comunidad. Es más, en el año 2012, cuando llegamos a este lugar, estaba abandonado. Recibimos la colaboración de particulares, empresas y la Municipalidad, que –de cualquier gestión política- siempre ha colaborado con nosotros. Pergamino es una ciudad solidaria al menos con Santa Clara de Asís y siempre hemos tenido buena respuesta cada vez que lanzamos alguna propuesta de colaboración, de contribución, de participación.

Claudia Martínez: -Otra de las estrategias lanzadas por la Asociación Civil para generar recursos fue la realización de un té solidario en un salón prestado. Habíamos organizado todo como para hacerlo una vez por año, pero el año pasado nos sorprendió la pandemia y quedó postergado. Esperamos el año próximo poder seguir adelante con eso. A partir de ahí varias instituciones nos ayudaron con donaciones y pudimos hacer sorteos y brindar espectáculos.

-¿Qué otras necesidades tienen?

Martínez: - La necesidad más urgente es el espacio físico porque sabemos que hay mucha demanda. 

Melgín: -Con la Asociación de Padres venimos hace bastante tiempo trabajando. Siempre hablamos que tenemos que generar proyectos que hagan que podamos acompañar a los chicos hasta la vida adulta, porque la escuela en algún momento se acaba. Generar proyectos que tengan que ver con la integración, con la inclusión.

Como dijo Claudia, el año pasado después de hacer trámites en forma virtual, logramos adquirir el vehículo. 

Desde este año en calle Saavedra, entre Doctor Alem y Alberti, funciona otro dispositivo que es terapéutico y se llama Santa Clara Vida Adulta. Este espacio se generó también para los chicos que terminan la escuela. Es una casa que está adaptada para que ellos aprendan a vivir con mayor autonomía e independencia. Se lavan la ropa, cocinan, limpian, es decir, organizan su vida. Están asistiendo grupos de chicos que ya egresaron de la escuela y que pensamos que en algún momento puedan vivir solos o supervisados por un adulto. Así se los prepara para esa etapa nueva de la vida.

Nos queda pendiente el centro de día para aquellos chicos que, cuando terminan la escuela, presentan otras necesidades. 

Contamos con la colaboración de toda esa gente que nos ha acompañado, que nos ayuda, no solo desde lo económico.

Cómo es el funcionamiento del Colegio y qué tipo de patologías asisten

"Cuando presentamos el proyecto en el año 2012 para la apertura lo enfocamos específicamente para una escuela para chicos con Condición de Espectro Autista", explicó Melgín. 

"Actualmente tenemos alumnos con otras características, pero que son similares a lo que es el autismo. Tenemos jardín, primaria, CFI y aparte la propuesta de inclusión. Esto significa que más de la mitad de los chicos de la matrícula asiste a escuelas y jardines comunes con un maestro de apoyo de inclusión que los acompaña en el trayecto educativo en esa institución. Esos chicos que tenemos integrados vienen a la sede una vez por semana a recibir apoyo.

"Funcionamos de turno mañana y tarde. La presencialidad ahora es completa. Antes venían los grupos en burbujas, pero ahora los chicos están viniendo todos los días.

Es como cualquier escuela, quizás la forma de aprendizaje y de enseñanza que tenemos es diferente en cuanto a las estrategias porque tenemos chicos que son no verbales, otros que tienen lenguaje, entonces trabajamos con comunicación alternativa. Lo bloques de trabajos son muy cortos; tratamos de que en 40 minutos cambie la propuesta, el coordinador y el espacio físico donde se realiza la actividad para que los chicos se mantengan motivados e interesados", concluyó. 

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