El Centro de Excombatientes de Pergamino, recordó en esta fecha especial al héroe de Malvinas, conscripto de marinería Eduardo Tomás Silva caído en combate y a los sobrevivientes de tan trágico suceso Luis Parra, Pedro Acosta y Luis Fontana.
DE LA REDACCION. Como cada año, durante el período en que se desarrolló la Guerra de Malvinas, el recuerdo permanece en la memoria del pueblo y vive entre los excombatientes. Los distintos acontecimientos que marcaron el conflicto bélico entre Argentina y Gran Bretaña se conmemoran cada año en distintas partes del país en homenaje a los héroes que perdieron la vida o lograron sobrevivir.
Hoy se cumplen 33 años del hundimiento del Crucero ARA General Belgrano, suceso en el que fallecieron 323 hombres, entre ellos el pergaminense conscripto Eduardo Tomás Silva y el que arrojó unos mil heridos, entre los que se encontraban los conscriptos de nuestra ciudad Luis Parra, Pedro Acosta y Carlos Fontana.
Al cumplirse hoy un nuevo aniversario de ese triste acontecimiento, el Centro de Excombatientes de Malvinas de Pergamino recuerda aquel 2 de mayo de 1982, a las 17:00 y fuera de la zona de guerra establecida, en que se produjo el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano. Pocos minutos antes de las 16:00, el submarino nuclear HMS Conqueror recibió la orden de hundirlo y a las 16:02, mientras los artilleros que se encontraban de guardia probaban algunos mecanismos y la torre II buscaba posibles blancos en el horizonte, el buque se sacudió violentamente fruto de una poderosa explosión, seguida del cese inmediato de energía e iluminación que paralizó a los 1.093 tripulantes. Ese fue el primero de los 3 torpedos MK-813 lanzados por el Conqueror desde una distancia de 5 kilómetros aproximadamente.
El capitán del submarino declaró después que la elección del arma usada fue dictada por la antigüedad del mismo crucero: un torpedo de la Segunda Guerra Mundial hundiría a un crucero del mismo período.
En el momento que a bordo del Belgrano, su capitán concluyó que el hundimiento era irreversible, el personal comenzó a dirigirse a las estaciones de abandono asignadas. Hacia las 16:10 la inclinación (escora) aumentó 1° por minuto, por lo que el barco ya tenía 10° a babor. El casco comenzó a hundirse con mayor incidencia de popa, debido a la gran entrada de agua al hangar y a la sala de máquinas. A las 16:23 el comandante Héctor Elías Bonzo dio la orden de abandonar la nave y comenzó así la maniobra de abandono.
La marejada que había, dificultó la visión y comunicación entre las balsas, por lo cual algunas quedaron sobrecargadas con 30 personas y otras subocupadas con no más de 3 personas. A las 16:50 la escora de 60° preanunciaba el hundimiento, y en 10 minutos el crucero fue engullido por las aguas del Océano Atlántico.
A las 9:00 del lunes 3 de mayo, el avión Neptune 2-P-111 de la Armada Argentina avistó en la zona una gran mancha de petróleo, pero la localización de las balsas seguía siendo negativa. Sin embargo, durante esa búsqueda de sector, cerca de las 13:00, logran el contacto visual con las balsas. Comenzaron así los trabajos de rescate, siempre dificultados por la fuerte tormenta que azotaba el Atlántico.
En la madrugada del 5 de mayo, los buques arribaron al puerto de Ushuaia con los supervivientes, que fueron transportados por vía aérea a Bahía Blanca, donde los esperaban sus familiares.
Desde el Centro de Excombatientes Malvinas Pergamino, recuerdan en este día tan especial al héroe de Malvinas, conscripto de marinería Eduardo Tomás Silva caído en combate y a los sobrevivientes de tan trágico suceso Luis Parra, Pedro Acosta y Luis Fontana.
Como sus tripulantes lo hicieran en el momento de sumergirse, nos sumamos a viva voz a ese grito emocionado de ¡Viva la Patria! ¡Viva el Belgrano!
Conmemoraciones
Todos los años, el 2 de mayo, se realizan en el territorio argentino actos y ceremonias religiosas en la que familiares, sobrevivientes y amigos asisten para perpetuar el recuerdo de los 323 fallecidos. En 1998 se realizó un viaje a la zona del hundimiento, donde familiares y compañeros de tripulación arrojaron flores y cartas al mar en forma de homenaje a los caídos.