Una falsa alarma que alertaba sobre la presencia de un artefacto explosivo en el Natatorio Olímpico Municipal, interrumpió ayer las actividades que se estaban desarrollando en la Pileta y obligó a las autoridades a evacuar a decenas de personas, entre ellos muchos niños, que se encontraban en el lugar. La amenaza llegó por medio de una llamada telefónica en el que una voz masculina advertía la presencia de una bomba.
Siguiendo el protocolo, la empleada llamó a la línea de emergencias policiales y el lugar fue desalojado inmediatamente, suspendiendo luego todas las actividades del turno tarde.
El subsecretario de Deportes del Municipio, Diego Sahud confirmó a LA OPINION que el llamado ingresó alrededor de las 15:00 cuando una voz ronca nos advirtió que tuviéramos cuidado porque había una bomba. Siguiendo las instrucciones, el personal se comunicó con el 101 y la Policía nos aconsejó desalojar la pileta. Ahora estamos esperando que lleguen los peritos en explosivos de San Nicolás.
En el momento en que se produjo la amenaza había más de 80 personas que estaban practicando aquagym y tuvimos que desalojarlas, explicó Sahud.
El subsecretario de Deportes confirmó que a raíz de la falsa alarma también se suspendieron las clases de la escuela de natación.
Para Sahud se trató de una broma de mal gusto, pero no obstante ello, trajo inconveniente porque interrumpió las actividades. Estamos esperando que personal de explosivos haga una revisión del lugar, pero creemos que no hay nada. Finalmente, alrededor de las 18:00, una brigada de la Dirección de Explosivos proveniente de San Nicolás, inspeccionó todas las instalaciones y confirmó que se trató de una falsa alarma.
Una costumbre
A menudo en nuestra ciudad se registran falsas amenazas de explosivos que implican la evacuación de establecimientos y la movilización de diferentes fuerzas.
Por lo general se trata de instituciones educativas, aunque también se han registrado en dependencias judiciales y otros ámbitos y con la particularidad de que en todos los casos se trató de una falsa alarma. Una vez más una broma de mal gusto trastornó el ritmo habitual de un establecimiento y lamentablemente la jornada prácticamente quedó perdida para los alumnos del turno tarde. Por otra parte, este tipo de amenazas terminan movilizando a efectivos de diversas reparticiones, que por norma tienen que verificar que no exista peligro y en definitiva dejan de atender otras funciones en su tarea cotidiana.
Esta situación motivó el inicio de investigaciones para tratar de determinar el origen de la llamada telefónica, para dar con el responsable de la amenaza.