Hasta el miércoles dominará un centro de alta presión en la región núcleo que aumentará las labores de trilla. En todo el ciclo la soja recibió en promedio 850 milímetros en la zona. Los cultivos ya han completado su ciclo y, mientras no aparezcan problemas de piso, la recolección cobrará un ritmo vertiginoso.
DE LA REDACCION. En todo el ciclo las necesidades de agua del cultivo de la oleaginosa de primera siembra varían entre 450 a 650 milímetros. Pero desde el 1º de octubre a hoy el registro promedio de las 36 estaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) muestra un volumen de agua que superó holgadamente esta demanda. Las zonas de Idiazábal o Clason superaron en seis meses los 1.000 milímetros que son las lluvias normales de un año. En Bell Ville el acumulado es de 1.117 milímetros. Esto dejó severos daños en extensas áreas.
Este ha sido otro de los records que deja la campaña, por un lado se observa reflejado en las marcas de los monitores de las cosechadoras que en lotes de alta productividad superan los 60 quintales por hectárea pero también en la alta cantidad de hectáreas que no podrán recolectarse por los excesos de agua.
Con rutas y caminos cortados y zonas que siguen mostrando un paisaje lacustre, se tendrá que desarrollar la cosecha del ciclo 2014/2015, que se presenta como un enorme desafío de logística. Por eso se destaca la importancia que tiene la llegada desde el sector sur de una importante masa de aire frío y seco, que acompañada de viento oreará los suelos que no tienen serios problemas de excesos hídricos en la región.
Hasta el miércoles dominará un centro de alta presión en la región núcleo que intensificará las tareas de cosecha. Esto dará una tregua climática muy necesaria para los productores luego de las últimas lluvias que se produjeron esta última semana que dejaron entre 20 a 40 milímetros. Hay zonas con acumulados destacados de hasta 80 milímetros como en María Teresa. Con 50 milímetros más que el año pasado, marzo cierra con algo más de mesura luego del violento patrón pluvial de febrero que puso en jaque al oeste de la región central.
Clima: se reinicia la cosecha
El recorrido de la última semana no ha presentado grandes variantes en cuanto a precipitaciones, aunque sí el cambio de masa de aire que se observó en el primer día de otoño propició un importante y puntual cambio de ambiente. En efecto, las altas temperaturas que fueron protagonistas de los primeros 20 días se vieron modificadas con el despliegue intenso de una fuerte circulación del sector sur, la cual cambió la masa de aire, dejando previamente algunas precipitaciones menores sobre Entre Ríos, Buenos Aires y sur de Santa Fe, siendo de mayor porte sobre la provincia de Córdoba y el centro-norte de Santa Fe, afectando también con montos que superaron los 20 milímetros áreas del NEA y el centro norte de la Mesopotamia. El NOA también sumó precipitaciones de importancia, sobre todo si se tiene en cuenta que ya estamos saliendo de la temporada de lluvias de este sector agrícola.
Según la Consultora de Climatología Aplicada (CCA) el ambiente húmedo se recompuso durante la última parte del lunes y provocó el despliegue de vastas coberturas de nubes bajas que tomaron gran parte de la franja central entre martes y miércoles. Estas coberturas no lograron desarrollo vertical como para generar tormentas, de otro modo las lluvias hubiesen sido abundantes, algo que hubiese perjudicado seriamente a la franja mediterránea y el oeste santafesino, zonas con suelos saturados que apenas van logrando recomponerse para la cosecha.
La atmósfera media prevalece chata, sin ondas, estable y por lo tanto la humedad de las capas bajas no logra ascender a niveles superiores y lograr una condensación más eficiente, es decir, nubes de mayor porte y mejor potencial pluvial. Consecuentemente la franja este de la provincia de Entre Ríos, gran parte de Buenos Aires y La Plata, seguramente cerrarán este mes con tendencia deficitaria, algo que no se ajusta a lo esperado a marzo, pero que en otras zonas paradójicamente ha sido favorable.
Las últimas jornadas de marzo serán con buen tiempo, con ascenso de temperatura y buena insolación. Dado que el objetivo principal está puesto en las tareas de cosecha, esta perspectiva es altamente favorable e incluso el retroceso de las reservas sobre la franja este no impone ninguna restricción a la actividad, hasta podría decirse que la situación es beneficiosa. Los cultivos ya han completado su ciclo y queda claro que mientras no aparezcan los problemas de piso, la recolección cobrará un ritmo vertiginoso en cuanto la humedad ambiente sea propicia.
Visto desde hoy es poco probable que se observen precipitaciones hasta el viernes o sábado de la semana próxima. Alguna incerteza o mayor nivel de inestabilidad puede darse en la transición intermensual, pero el contexto estable parece con mayor posibilidad de imponerse.
Según la CCA, si se valida esta previsión, efectivamente la cosecha encontrará un contexto ambiental para mostrar un claro avance. Sin embargo, es menester aclarar que no debe descontarse que el tránsito de todo el período de cosecha será con un nivel tan bajo de precipitaciones.