El intendente municipal, Omar Pacini, dijo presente en el acto. Fue el último en hablar y en el inicio de su alocución, dijo: Tema delicado y difícil que ha marcado a fuego la vida de los argentinos. Pero no me voy a retrotraer a los comienzos de esta era nefasta que comenzó en marzo de 1976 y quiero ser partícipe de dos o tres hechos muy actuales. En este sentido contó su participación en un acto que marcará un antes y un después en la vida institucional de Pergamino y que forma parte de la defensa de los valores de los derechos humanos, sobre la participación de la sociedad en acontecimientos vitales para la vida, para la cultura. Hoy (por ayer) se instaló en Pergamino, por segunda vez en la provincia de Buenos Aires, el Juicio por Jurados que tendrá las falencias propias de esos perfectos componedores de imperfecciones, que somos los seres humanos pero que seguramente va a trasladar la inquietud de quienes forman parte de la sociedad, a la Justicia, a veces, tan reclamada.
Haciendo mención de la actualidad de los indígenas, Pacini indicó que estos son los destinatarios de una deuda permanente de más de 600 años. Y en este marco narró que el martes a la tarde, una mujer descendiente de los mocovíes me llamó para contarme que un chico mocoví había sido asesinado en Miramar y tenía que ser trasladado a la provincia de Santa Fe para ser enterrado por los ritos propios de esos ancestrales grupos que nos habitan en Argentina. Por una disposición de la Justicia de la Provincia de Buenos Aires no podía salir del límite provincial y debían buscar un lugar dentro del territorio de la provincia para poder hacerle los homenajes correspondientes, hasta que los juzgados determinaran cómo se completaban los trámites para llevarlo a Santa Fe.
Todos argentinos
Además contó que un abogado de los aborígenes que estaba en el momento en que se estableció la comunicación telefónica con él le contó acerca de las injusticias, imperfecciones, de las agresiones, de los vejámenes a los que fueron sometidos los aborígenes en los últimos años en la puna jujeña. Me contaban eso y me decían que se sentían maravillosamente reconfortados de saber que en la provincia de Buenos Aires se los había tratado como seres humanos cosa que a veces se había desnaturalizado con el paso del tiempo. Eso es también parte de los Derechos Humanos y debe formar parte de nuestros reclamos. Eso es lo que le tenemos que imponer, ni siquiera pedirle, tenemos que exigir al Estado. Tenemos que trasladarnos a los tiempos actuales y no sectorizar. Somos todos argentinos y todos son ciudadanos de una misma Patria, estamos bajo una misma Bandera, expresó el jefe comunal.
Gobernar para todos
Orgullosamente y sin presuntuosidad, sin pedantería, puedo afirmar enfáticamente que desde que asumí el gobierno del Partido de Pergamino, quizás producto de una generosidad desmedida por parte de los ciudadanos, dije que yo iba a tratar de gobernar y de hacer gobernar a mis colaboradores para el ciento por ciento de la población. Ese criterio tiene que ser mantenido, tiene que ser sustentado y tiene que ser respaldado en nuestro Partido, en la Provincia de Buenos Aires, en la Republica Argentina y en toda América Latina; si no lo entendemos así iremos directamente de fracaso en fracaso y estaremos reprochando permanentemente no haber tenido la suficiente capacidad como para dar vuelta esta historia y para evitar las divisiones permanentes en las que parecemos, lamentablemente, condenados los argentinos expresó el intendente en otro tramo de su discurso.
Como es habitual, Pacini utilizó en su alocución una frase de Julio César Strassera que falleció el 27 de febrero pasado: La ferocidad de las mentiras son las dos notas del sistema de represión que los acusados implantaban durante años en la Argentina, por eso hoy se hace necesario averiguar la verdad y juzgar a todos los que hayan violado la ley. Esta es la única forma de restablecer la vigencia de la ley en la conciencia de la sociedad. Señores jueces, nunca más.