En la región norte de la provincia de Buenos Aires los obreros del sector son representados por Soeesit, gremio que cuenta con más de 200 afiliados y más de 700 jubilados que siguen siendo afiliados y participan de las actividades sindicales. Este año, los festejos se llevarán a cabo el viernes 27, con una cena-show en Junín.
DE LA REDACCION. El 18 de marzo de 1948, el gobierno de Juan Domingo Perón, decidió nacionalizar los servicios telefónicos y la Empresa Mixta Telefónica Argentina (Emta) fue incorporada al Estado. Desde entonces se recuerda esta fecha como el Día del Trabajador Telefónico.
En la región norte de la provincia de Buenos Aires los obreros del sector son representados por el Sindicato de Obreros, Empleados y Especialistas de los Servicios e Industria de las Telecomunicaciones (Soeesit), cuya cabecera se encuentra en Pergamino. La jurisdicción incluye a la delegación San Nicolás por el corredor de la costa hasta Baradero, y la delegación Junín hasta Lincoln.
Este año, los festejos por el Día del Trabajador Telefónico, se llevarán a cabo el viernes 27, con una cena-show a realizarse en la ciudad de Junín.
El secretario general del Sindicato, Mario Russo, sostuvo que el gremio está muy consolidado y nuestro accionar está organizado en una mesa sindical en la que participan los distintos gremios y federaciones que representan a todo el espectro de trabajadores.
En la actualidad, Soeesit cuenta con más de 200 afiliados y más de 700 jubilados que siguen siendo afiliados y participan de las actividades sindicales. Desde hace cuatro años venimos trabajando de manera sincronizada no solo por el reclamo salarial sino también discutiendo otros aspectos como la participación de los trabajadores en la ganancia de las empresas, sostuvo el secretario general.
El trabajo precarizado es una de las dificultades que, en mayor o menor medida, advierten los referentes gremiales. Respecto a esta cuestión el secretario general aclaró que tenemos el trabajo precarizado bajo control, pero nunca bajamos los brazos y los controles son permanentes para hacer cumplir la ley.
Foeesitra
A través de un comunicado, la Federación que reúne a los obreros, especialistas, empleados de las telecomunicaciones de todo el país (Foeesitra) deseó a los trabajadores del sector un feliz día junto a una reflexión. Hoy, como ayer, queremos celebrar este 18 de marzo con el compromiso de seguir consolidando la unidad del gremio telefónico. Esta es nuestra premisa para congregar las ideas y voluntades de los compañeros, tras el objetivo de exigir a todas las empresas y cooperativas de las telecomunicaciones de nuestro país el respeto al trabajo digno, a las convenciones colectivas y al trato igualitario.
Inicios de la organización
La organización gremial de los trabajadores telefónicos comenzó el 26 de junio de 1928, cuando cuarenta asistentes a una asamblea, dejaron constituida una comisión provisoria integrada por 13 delegados. Esa comisión se reunía en el local de la Federación de Empleados de Comercio y funcionaba prácticamente como una rama de la misma; la vinculación duró unos pocos meses porque en la asamblea que nombra a la comisión administrativa, ésta resolvió dejar de figurar como sección de la Federación Empleados de Comercio y en consecuencia acordó denominar al organismo Federación Obreros y Empleados Telefónicos. El trabajo sindical se organizó definitivamente a través de la denominada Foet, que se constituyó el 30 de diciembre de 1928. La comisión administrativa contaba con 15 miembros titulares y dos suplentes. En un principio integraban la Federación los telegrafistas, radiotelegrafistas y telefónicos.
Telefonista
En los primeros tiempos del teléfono, las comunicaciones se hacían a través de centralitas manuales. Con el fin de reducir el uso de líneas, las centralitas gestionaban un cierto número de abonados que compartían hilo telefónico.
En cada centro trabajaban una o varias operadoras que recibían las solicitudes de sus clientes y hacían las conexiones oportunas.
Cuando un abonado quería hacer una llamada, se dirigía a su operadora que se ponían en contacto con la telefonista para transmitir la llamada.
Con la automatización de las centralitas, el oficio de telefonista, tal y como se conocía anteriormente, ha desaparecido.
Al menos, en la actualidad ha dejado de existir como dedicación exclusiva siendo normal que la actividad se compagine con labores de recepcionista, administrativas o de secretariado.