En la Cámara alta, si bien los cambios no fueron muchos, alcanzaron para modificar la estructura y arrebatarle el control al Frente para la Victoria. Si bien en Diputados hubo mayores movimientos, el predominio del kirchnerismo hizo que no impactaran al momento del voto.
DE LA REDACCION. Cuando Daniel Scioli asista a la Legislatura el próximo lunes para dar su último discurso como gobernador ante la Asamblea Legislativa, se encontrará con un cuerpo sensiblemente diferente al que vio la última vez que visitó la Cámara de Diputados, donde habitualmente se realiza la ceremonia.
Es que, pese al nuevo escenario legislativo que el año pasado había dejado las elecciones de 2013, las movidas en las bancadas estuvieron a la orden del día, lo que generó hasta un significativo cambio en el balance de fuerzas en el Senado, por caso.
En la Cámara alta, si bien los cambios no fueron muchos, alcanzaron para modificar la estructura y arrebatarle el control al Frente para la Victoria, que pasó de tener casi la mayoría automática a ser desplazado a la segunda minoría por debajo del Frente Renovador.
El primer pase fue a inicios de año, cuando el senador Alejandro Urdampilleta, siguiendo los pasos de su referente político, el intendente de Merlo Raúl Othacehé, anunció su pase al massismo. Poco tiempo después, Roberto Sorchilli siguió el mismo camino, dejando al bloque del Frente Renovador como primera minoría 20 senadores contra 19 del kirchnerismo, que emparda la relación de poder gracias al acompañamiento de la integrante unibloque de Nuevo Encuentro, Mónica Macha.
Pese al empate técnico, las dos fugas del año le complicaron al vicegobernador Gabriel Mariotto el control de la Cámara y tuvo que negociar al extremo para lograr la aprobación de los proyectos oficiales. Muestra de ello fue el infructuoso debate de la creación por ley de las Policías Locales, que insumió cuatro polémicas sesiones y terminó diluyéndose tras la decisión del Ejecutivo de crear la fuerza por la vía reglamentaria.
En Diputados
Si bien la Cámara de Diputados fue escenario de mayores movimientos, el predominio del kirchnerismo hizo que no impactaran al momento del voto.
El Frente para la Victoria perdió a principios de año a Alfredo Antonuccio, también referenciado con Othacehé, pero 10 meses después compensó esa pérdida con la llegada de Mariano San Pedro, que había ganado su banca por el Frente Renovador pero definió su arribo al sub bloque randazzista. De este modo el kirchnerismo se quedó con 43 bancas, a solo 3 de la mayoría propia.
Por su parte, el massismo se vio mellado por los avatares de la incipiente interna entre los precandidatos a gobernador de su espacio. Mientras todos especulaban con la llegada de los tres diputados que responden a Francisco de Narváez -que por ahora permanecerán en un bloque propio-, el Frente Renovador sufrió otras dos salidas además de la de San Pedro: Orlando Yans creó un monobloque para apoyar la candidatura presidencial del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, mientras que el possista Walter Carusso conformó la bancada Espacio Abierto, en un primer síntoma del alejamiento de Gustavo Posse del massismo.
A ese bloque se sumó también Fernando Pérez, quien hasta el momento revistaba en la bancada del radicalismo, fuerza con la que obtuvo su bancada en 2013.