martes 09 de junio de 2026

Fuertes cruces en el rechazo del veto por los 100 metros de exclusión para fumigar

22 de febrero de 2015 - 00:00

La oposición consiguió el viernes en sesión extraordinaria la mayoría calificada de dos tercios para que se mantenga lo votado en diciembre y no aceptaron el veto de Pacini al artículo 6 de la ordenanza. Ahora ingresó una propuesta para que la franja sea de 50 metros y debe ser analizada, pero le espera un largo año a ese proyecto.

DE LA REDACCION. Como se adelantara en la primera plana de LA OPINION de ayer, se realizó el viernes a la noche la sesión extraordinaria del Concejo Deliberante, solicitada por el bloque de ediles del Frente para la Victoria con el objetivo de tratar el veto por parte del intendente municipal, Omar Pacini, al artículo 6 de la Ordenanza Nº 8.126/14, sancionada por este cuerpo el 9 de diciembre de 2014.

La Ordenanza Nº 8.126/14 referente al manejo responsable de los productos fitosanitarios establecía en su artículo sexto una zona de exclusión y amortiguamiento entendiéndose por ello la superficie delimitada de protección que, por su ubicación, requiere de un tratamiento especial para garantizar la salubridad del medioambiente adyacente. 

La  zona de exclusión es donde no se autoriza ningún tipo de pulverización y en la versión original está formada por los primeros 100 metros desde el límite de la zona urbana y a continuación sigue la zona de amortiguamiento con un ancho de 500 metros, sumando ambas zonas hacen un total de 600 metros desde el límite de  la zona urbana. 

A los efectos de esta normativa, los establecimientos educativos rurales se consideran como “área urbana”. En las lagunas, cursos de agua superficiales permanentes (naturales o artificiales) debe aplicarse lo establecido como “zona de amortiguamiento” desde su margen.

Dicho artículo fue vetado por el intendente municipal, en uso de sus atribuciones, lo cual derivó en el pedido del bloque Frente para la Victoria de esta sesión extraordinaria a la presidencia del cuerpo, producto de lo cual, el titular del cuerpo Lucio Tezón, resolvió convocar al órgano legislativo para el viernes pasado a la noche.

Frente al Concejo Deliberante, en la Plaza Merced estaban ubicados los integrantes de la Asamblea por la Vida, la Salud y el Medioambiente, quienes luego se sumaron a la planta alta de la Municipalidad para seguir de cerca el tratamiento del tema.

También en el recinto se encontraban representantes de la organización Agrolimpio, que se opone a una zona de exclusión y argumenta que con buenas prácticas agrícolas se pueden reducir al máximo las posibilidades de contaminación, sin afectar de este modo los niveles de producción ni generar zonas que, sin tratamiento, podrían ser focos de pestes.

 

Rechazo al veto

El veto del intendente fue rechazado con la mayoría calificada de 14 votos a seis, en una sesión no exenta de debate. Votaron para que se mantenga el artículo 6: el Frente para la Victoria en completo que, encabezado por Gabriel Cairat, sumó ocho votos, el Frente Renovador de “Marita” Conti que sumó su voto, el PRO que sumó los tres votos de bloque que preside Waler Satuf, más dos votos del oficialista Unen que fueron los de María Ofelia Aguilar Ortiz y Teresa de Mayo. 

Y a favor del veto votó una parte del bloque Unen que preside Gabriela Taruselli.

Abrió el fuego Mónica Filipini, que destacó la labor y la presencia de la Asamblea por la Vida, la Salud y el Medio Ambiente, e hizo leer la nota elevada por el sector en contra del veto parcial al artículo 6 de la ordenanza en cuestión.

Destacó que este grupo “es como el de tantas minorías que obtienen logros, como sucede con los derechos humanos”. Y  resaltó que vienen trabajando desde 2013 “para evitar las fumigaciones sobre las viviendas de la gente”. Narró que la Asamblea se formó por la denuncia de una vecina que había enfermado por la fumigación. 

“La Asamblea –destacó- esperó pacientemente y a los dos años logramos el consenso de este cuerpo para aprobarla por 18 votos a dos; votamos a favor de la vida, por el interés supremo del pueblo. Y ahora que el intendente lo veta me acuerdo del tango ‘la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser’”. 

Dijo que serán responsables los que cambien su voto frente a la gente. “Sentimos vergüenza por eso. Como dijo el ‘Che’: ‘para atrás nunca, ni para tomar impulso’, volvió a parafrasear.

Gabriela Taruselli refutó recordando que el veto es una facultad que tiene el intendente, y aseguró que no le daba vergüenza que se debatan los temas en democracia.

Gabriel Cairat tomó la palabra y dijo que la propuesta original era de 500 metros de exclusión, que se trabajó dos años, se consultó a especialistas, se buscaron consensos y se llegó a una zona de exclusión de 100 metros. Advirtió que el 90 por ciento del Concejo lo aprobó y dentro de ellos el 75 porcentual fue del oficialismo (local). Que es la salud el bien a tutelar y que se estima que esos metros hacen al uno por ciento de la superficie cultivable, unas 3 mil hectáreas, para cuidar la salud de cien mil vecinos.

Dijo que en estas zonas hay cosechas alternativas para hacer que no necesitan de fumigación y comentó que Inta tiene un libro con todo lo cultivable en este sentido. Volvió a remarcar las disidencias internas del oficialismo al recordar que el concejal Luis María Migliaro dio una clase magistral sobre este tema apoyando la zona de exclusión. 

Y advirtió que sectores agropecuarios hicieron presión sobre el intendente y aunque dijo que “no le iban a torcer el brazo”, cuando llegó el plazo del veto, “le torcieron el brazo”. 

Consideró Cairat que el dictamen de Asesoría Letrada usado para el veto “era incalificable”. Y lanzó sospechas respecto de que el exintendente Héctor Gutiérrez y el actual Omar Pacini “tenían compromiso con las corporaciones del campo” y que no se sabía “quién de los dos gobernaba”, porque el acuerdo con Gutiérrez vendría de antes. Dijo también que Pacini “estaba para entregar trofeos a ciclistas y que a la hora del veto optaron por las corporaciones”.

Teresa de Mayo dijo que no dudaba de la idoneidad de los productores en sus planteos en contra de la zona de exclusión, pero que ella se mantiene “a favor de la vida y que no iba a cambiar su voto por el veto del intendente”.

María de los Angeles Conti se mostró confundida frente a la lógica aplicada por Pacini para este veto. Dijo que si bien no ve a las fumigaciones como un “cuco”, no habiendo certeza de cuál es el impacto de la fumigación, porque es un tema que se está estudiando, la intención es proteger el medioambiente, que con ese espíritu votó la ordenanza.

Andrea Bosco, del PRO, advirtió que estaban abiertos al debate y a los aportes, que no buscaban confrontar pero no iban a cambiar lo ya votado. 

Luis María Migliaro afirmó que no se sentía incómodo por este veto porque –sostiene- el espíritu de la ordenanza se mantiene. De este modo, le respondió a Cairat que lo mencionó en su exposición. Migliaro explicó que los metros son “una cuestión aleatoria y arbitraria”, que la ordenanza tiene muchas otras cosas de avanzada en la temática y que el veto no quiere decir que el intendente quiera 0 exclusión sino una modificatoria a 50 metros, no a 100. De modo que él no sentía que se rechazara lo ya aprobado.

María Ofelia Aguilar Ortiz confesó que para ella era un momento difícil porque formó parte de las comisiones de estudio del tema. Y reveló que no iba a apoyar el veto, aun cuando está de acuerdo con el intendente en muchas cosas.

A esta altura estaban los 14 votos para rechazar el veto, no obstante Gabriela Taruselli pidió la palabra. 

 

Conflicto

Taruselli dijo que había que profundizar el debate, y diferenció en este sentido el apego a la institucionalidad entre Pacini –tildado de favorecer a las corporaciones- y la presidenta Fernández de Kirchner.

Fue entonces cuando se armó un griterío desde las barras, mientras que el concejal Cairat pedía una moción de orden para votar.

Taruselli siguió hablando y recordó que con el concejal Ramiro Illia -los dos que no votaron a favor de los 100 metros- pretendían una audiencia pública para escuchar otros puntos de vista sobre el tema, para lo cual el veto de Pacini servía como disparador del debate. Y replicó a Cairat que este no era un problema de corporaciones, porque quienes intervienen en el tratamiento son organismos públicos y técnicos como el Senasa, el Inta, los Ministerios de Agricultura de Nación y provincia y no empresas. No obstante, sostuvo la edil que para la formulación de los 100 metros “no se trabajó con criterio técnico y científico”.

Cairat hizo valer la moción de orden para que se votara y es así como se rechazó el veto. 

Finalmente Migliaro hizo ingresar una propuesta por 50 metros que pasó a comisión.

 

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