Durante la ceremonia se dará gracias a Dios por la labor que el sacerdote realizó desde que llegó de su país, España. Durante su estadía fundó múltiples capillas y parroquias. La celebración se realizará en la parroquia de la Merced a las 20:00. Luego los feligreses podrán participar de una cena a la canasta.
DE LA REDACCIÓN. Mañana, a las 20:00, en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, el obispo de la Diócesis de San Nicolás, Héctor Cardelli, presidirá una misa en la que se celebrarán los 50 años de trabajo en nuestro país del sacerdote de origen español Marciano Alba. Posteriormente se realizará una cena a la canasta.
Cuenta la historia que en1962 el Papa Juan XXIII elaboró una carta dirigida a las Iglesias de Europa llamada Donum Fidei que significa Donar la fe. En esa carta el Papa les pedía a las comunidades europeas que tenían muchos sacerdotes que orientaran su labor a las comunidades de América Latina, Africa y otros países en que faltaran sacerdotes.
En este contexto, España creó la llamada Organización para la Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana con el objetivo de responder al pedido de Juan XXIII. Así logró reunir a más de 1.500 curas de España en 3 años que fueron derivados a los distintos países de América Latina.
Desde España
El padre Marciano Alba, Saturnino Prieto y seis más fueron enviados, desde España, a la Diócesis de San Nicolás en 1965.
El 14 de enero de 1965 Alba llegó a Buenos Aires mientras que el 29 de ese mes fue recibido en nuestra Diócesis por el padre Roberto Mancuso y el padre Jorge Breazú, por lo tanto, mañana se cumplen los 50 años de servicio del padre Marciano Alba en la Diócesis nicoleña.
Fundador de San Vicente
El visionario padre Ildefonso Amondarain había diseñado en distintos puntos de la ciudad diversos centros misionales con talleres parroquiales donde se enseñaba corte y confección, costura, dibujo y pintura, y otras formas de instrucción popular. Sobre esa mínima organización comenzaron a actuar los dos misioneros residiendo allí mismo. Al poco tiempo fue erigida allí la Parroquia San Vicente de Paul, donde el padre Marciano permaneció 21 años. A su iniciativa obedece la creación de cinco centros misionales: San José, Santa Rita, San Cayetano, Nuestra Señora de la Paz, San Francisco de Asís y Santa Inés.
San José
La capilla San José corresponde a la zona norte de la jurisdicción parroquial. En ella participó mucho la comunidad hasta levantar el templo que hoy ocupa un importante lugar en la ciudad.
Santa Rita
Corresponde a la zona sur de la Parroquia, y contando con el apoyo de sector, poco a poco se fue levantando la capilla Santa Rita con gran participación de las familias del barrio.
San Cayetano
Muy cercano a la zona del Cementerio Municipal aquí también en poco tiempo se suscitó el entusiasmo de los vecinos, uno de los cuales donó el lote en el que se edificó el templo, que años más tarde llegaría a constituirse en una nueva parroquia. El Centro Misional San Cayetano tiene anexo el Jardín de Infantes.
Nuestra Señora de la Paz
Ubicada en el barrio Atepam, sobre la ruta a Bigand la capilla Nuestra Señora de la Paz fue la respuesta a este nuevo complejo habitacional que respondía al sistema de Esfuerzo Propio y Ayuda Mutua.
San Francisco de Asís
También cercano al Cementerio Municipal, San Francisco de Asís fue el último centro misional que fundó el padre Marciano y es el único que quedó inconcluso al momento de su partida.
Santa Inés
Esta fue la única capilla que el padre Marciano encontró edificada dentro del territorio parroquial al comenzar allí su tarea. Santa Inés también fue creada como taller parroquial por el padre Amondarain.
Otras etapas
La segunda etapa del trabajo misional y pastoral de Alba se desarrolló en la ciudad de Colón donde permaneció, aproximadamente por espacio de 9 años.
El tercer momento se dio cuando el obispo monseñor Mario Maulión nombró al padre Marciano como vicario general de la Diócesis de San Nicolás que es el segundo mandato por debajo del obispo. Con el objetivo de cumplir con dicho compromiso, Alba tuvo que trasladarse a San Nicolás donde ejerció esta labor durante 19 años. No obstante hace 15 años, el sacerdote se hizo cargo, además del vicariato, de la Iglesia Catedral de San Nicolás, donde su labor culminó días pasados cuando fue designado como párroco el padre Adrián Galligani mientras que su vicariato en la Diócesis se extenderá hasta que Marciano se vuelva a su tierra natal, España, en mayo próximo; por este motivo es que el obispo Héctor Cardelli dispuso como segundo vicario de la Diócesis al padre Carlos Miri.
Compañero fiel
El obispo de la Diócesis de San Nicolás, Héctor Cardelli, refiriéndose a Marciano Alba, aseguró que podemos gozar de su sabiduría, experiencia y alegría, cultivadas en el día a día de su entrega sin recortes enriquecida con la generosidad del que lo hace todo por amor. Un día, hace 50 años, en su corazón sacerdotal joven y dispuesto a dejarlo todo, Marciano sintió el llamado de Jesús a ser pescador de hombres y marchar hasta los confines de la tierra para anunciar al mundo que Dios los ama. Y así transcurrieron sus días, ninguno ocioso, y como un hilván uniendo servicio, entrega, fraternidad, alegría y paz, conformó en esta diócesis una hermandad de discípulos que sin duda colorearon y alumbraron con su luz el camino de tantos hermanos en pos del Evangelio. Hoy le damos gracias a Dios por haber disfrutado de su presencia y servicio entre nosotros. Compañero fiel y maestro silencioso, con su testimonio de vida nos animó siempre a seguir adelante con ánimo y alegría.