Su fallecimiento
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Su fallecimiento
Falleció ayer, a los 72 años de edad, Alberto Esteban Chalón, conocido como Ruly. La mala noticia cala hondo en el ambiente de la música, que lo tuvo como protagonista en épocas gloriosas de las bandas y orquestas. Retirado de la actividad pero apasionado de todos los ritmos, su presencia en diferentes espectáculos como espectador solía incluir alguna participación suya a a pedido de los presentes.
Conocida por muchos fue su bonhomía, su integridad como persona, como hombre de bien. Y quienes no lo trataron de un modo cercano, sí pudieron disfrutar de su música y su voz con el grupo Los Intocables, en las orquestas de René Torre y Pepe Motta, y en aquel inolvidable Cuartetazo de los años 70.
Ruly tiene su primera orquesta a los 15 años a la que llama Ruly Chalón y los Big Boys. Durante tres años interpreta con su acordeón música moderna, foxtrot, jazz y la onda del momento. Poco después se anima a cantar.
Al poco tiempo le llega la oportunidad que todo artista espera: dar el gran salto cantando en la Ciudad de Buenos Aires. Allá lo esperaba Juan Carlos Mareco con quien se había contactado a través de su hermano, Roberto Chalón.
Pero aparece René Torre reconocido músico de la época- a proponerle que sea el cantor de su orquesta formada por Cañita Sorrentino, Angel Castagno, Chango Morales, Mario Berrondo y Negro Giles, a la que tiempo después se incorporaría Aldo Colavita.
Ruly deja de tocar el acordeón para dedicarse al saxofón, instrumento que aprende a ejecutar con Mario Berrondo.
Tiempo después Ruly, Berrondo y Sorrentino se separaban de la orquesta de René Torre y formaban el grupo Los Intocables. A este trío se sumaba Carlos Dalmasso en la guitarra.
Pero cuando esta nueva agrupación se estaba afianzando, aparece José Luis Pepe Motta para ofrecerle una oportunidad como cantante en el grupo Pepe Motta y su grupo latino. Junto a Carlos Marilao, Cary Devia y Roberto Veros graban en el sello Odeón tres long play, tocan en varios escenarios en Buenos Aires durante casi dos años, incluido el Luna Park.
Pese al éxito, la familia ya estaba casado y tenía un hijo- lo pudo más y vuelve a Pergamino donde instala un comercio de venta de zapatos.
Pero aparece nuevamente René Torre para convocarlo para su nueva orquesta. Fueron cinco años más de música hasta que en 1973 dijo basta.
Sin embargo, su inclinación por el arte lo iba a llamar nuevamente. En viaje a Córdoba para comprar zapatos en fábrica, caía con mi señora que me acompañaba, al baile de los cuartetos, que yo no había visto nunca contaba en una oportunidad a LA OPINION-. Los vi y me picó el bichito. Había 4 ó 5 mil personas arracimadas en canchas de básquetbol. Intuí que aquello en Pergamino sería un golazo. Porque si lo era allá también lo sería aquí.
Aunque Ruly ya le había hecho la cruz a la música, muy entusiasmado, empieza a contactarse con colegas para trasladarles la inquietud. Primero fue Rudy Ferreira y después se sumaron Tito Filomeno y Domingo Caruso. Así se forma lo que llamaron El Cuartetazo. El éxito fue rotundo, al poco tiempo el conjunto estaba grabando en Rosario y su música se difundía por los canales 3 y 5, y un canal de Santa Fe.
El Cuartetazo graba seis long play y suma más músicos en una gira como Juan Calderón hoy integrante de Nuevo Grupo Tango-.
Con la representación de Tito Martínez y la locución de su hijo Pichín, las giras se extendieron por Entre Ríos, Buenos Aires, sur de Córdoba, Corrientes.
En ocasiones amenizamos 15 bailes en 15 días seguidos, todas la noches, recordaba Ruly, cuyo trajín lo lleva a dejar su comercio de zapatos.
Fueron cuatro intensos años hasta que se cansa de tanto andar y abandona definitivamente la música en forma profesional.
Su amplia trayectoria con la música popular estuvo salpicada de diversos trabajos. Primero en una gomería, después fue fotógrafo, también vendió zapatos y ropa, y automóviles; pone una pizzería en Juan B. Justo y Liniers, el mismo lugar donde tiempo después abre una zapatería con su amigo Roberto Ganem.
En los últimos tiempos se lo vio atendiendo Mi Piace, la pizzería en el Complejo LA OPINION Plaza, un emprendimiento familiar que hoy continúan su hija Sabrina y su esposo Silvio Pereyra.
Fue precisamente en el Patio de Comidas donde Ruly despuntó el vicio entonando algunos tangos solo o acompañado por su hijo Willy.
Ruly estaba casado con Teresa Nené Ida Cordera. Tenía dos hijos: Alberto Esteban Willy (casado con Claudia Silva) y Sabrina Mercedes (casada con Silvio Pereyra), y cuatro nietos: Ludmila, Thiago, Brisa y Emilio.
Sus restos serán inhumados hoy a las 9:00 en el Parque La Merced.