jueves 11 de junio de 2026

La salud quebrantada por las trabas a las importaciones y la inflación

11 de enero de 2015 - 00:00

Aunque a nivel local no se registran faltantes que preocupen, la pérdida de precios de referencia, la demora en la llegada de elementos y el aumento del costo de la tecnología médica ponen a prestadores públicos y privados en una coyuntura adversa.

DE LA REDACCION. En los últimos días, a través de medios de circulación nacional la Cámara de Importadores de la República Argentina (Cira) ratificó sus denuncias sobre la falta de insumos esenciales para la salud  y su director, Miguel Ponce, afirmó que nunca tuvo una reunión con funcionarios del Gobierno nacional para tratar este tema. Esta situación, sumada al contexto inflacionario, mantiene al sistema de salud en una coyuntura compleja que es cada vez más difícil de sostener. Para conocer cómo este panorama impacta a nivel local, LA OPINION tomó contacto con distintas fuentes y aunque en materia de insumos los actores consultados afirmaron “no tener faltantes en la actualidad, salvo alguna cuestión puntual”, sí refirieron que la actividad se desenvuelve en un marco de cierta incertidumbre por cuanto no se avizoran cambios en lo macroeconómico que modifiquen las condiciones de compra de insumos y equipamientos en el corto plazo. En este sentido mencionaron que muchos de los elementos que se emplean para las prácticas de salud están sujetos a las barreras que se imponen a las importaciones y coincidieron en señalar que la inflación hace que se pierdan precios de referencia en una ecuación que resulta desfavorable para los prestadores de servicios de salud.

En el terreno de la salud privada, LA OPINION consultó al contador Diego Parra, gerente de la Clínica Pergamino, y a Juan Sinigaglia, administrador de la Clínica General Paz, quienes coincidieron en que “aunque no se registran faltantes de insumos, el contexto obliga a hacer previsiones para asegurar el aprovisionamiento de los sanatorios”. También remarcaron el impacto que las cuestiones inflacionarias generan en los costos y las dificultades que conllevan para los establecimientos que se sostienen con ingresos fijos que aunque se reajustan siempre están por debajo de lo que aumentan los insumos.

Respecto de esta situación, Diego Parra consideró necesario diferenciar entre insumos médicos de equipamiento. “En materia de insumos con lo que tenemos más problemas es con la provisión de descartables, ya sean jeringas o guantes, porque el material es importado; a lo largo del año hemos experimentado algunas dificultades porque nuestros proveedores son importadores y han tenido restricciones por las trabas impuestas para ingresar determinados productos al mercado. Incluso aquellos que son de industria nacional, cuesta conseguirlos porque los elementos que se usan para fabricar esos insumos también son importados”.

El gerente de la Clínica Pergamino reconoció que en el caso puntual de ese establecimiento no se ha visto resentida la provisión debido al armado de una red de proveedores que le permite ampliar las posibilidades de conseguir determinados insumos.

Juan Sinigaglia, administrador de la Clínica General Paz, en tanto sostuvo que en el establecimiento a su cargo no se nota la falta de insumos, tampoco de prótesis que se emplean para las cirugías, pero que esto tiene que ver con que se debió cambiar la modalidad de compra y, al igual que el establecimiento colega, “para asegurar la provisión se recurre a distintos proveedores”.

“Sí se notan algunos inconvenientes en aparatología o elementos que se requieren para la alta complejidad, como por ejemplo los lentes intraoculares que provee Pami para la realización de cirugías oftalmológicas”, agregó.

 

Aparatología, difícil acceso

En un aspecto donde la cuestión de la traba a las importaciones tiene mayor impacto es en lo que atañe a la aparatología. Al respecto, Diego Parra explicó que en los equipos médicos, casi todo es importado. “Con respecto a los equipos nuevos, son importantes las demoras existentes y significa una inversión importante porque todos los costos son en dólares. Para la importación resulta más flexible la compra de aparatología nueva, aunque tampoco resulta sencillo adquirirla por los plazos y requisitos que se imponen para el ingreso al país. Comprar aparatología reacondicionada a nuevo es casi imposible”, refirió.

“Otra cuestión que es compleja es la reparación de equipos ya instalados, ya que los elementos vienen de afuera y las trabas para el ingreso de esos repuestos hacen demorar mucho la puesta en funciones de los aparatos”, y al tratarse de la atención de la salud, estas dilaciones pasan a ser una cuestión social más que empresarial. Por ejemplo, que un tomógrafo en un nosocomio esté “parado” implica traslados de pacientes internados, entre otros trastornos. 

 

Los medicamentos

En cuanto a la provisión de medicamentos, los sanatorios locales no experimentan problemas. Tanto Diego Parra como Juan Sinigaglia sostuvieron que “las entregas se dan con normalidad y el abastecimiento de las farmacias logran cubrir las necesidades”, siempre apelando a la compra a través de distintos proveedores.

 

La inflación, una amenaza

Todos los actores consultados por LA OPINION coincidieron en señalar que la inflación genera inconvenientes por cuanto se pierden precios de referencia.

“La inflación hace que todo el tiempo cambien los costos, eso pone a las clínicas en un contexto muy complejo. Esta no es una situación nueva, se viene dando desde hace tiempo, el faltante de algunos insumos lo agrava porque para conseguirlos hay que comprarlos a un precio mayor y los ingresos de las clínicas siguen siendo los mismos. El nivel de reajuste de nuestros aranceles, si bien se ha logrado, nunca equipara en proporción a lo que han aumentado los insumos y el equipamiento médico, así que la ecuación es siempre desfavorable para el prestador”, sostuvo Diego Parra.

En la misma línea, Juan Sinigaglia advirtió que estas cuestiones son “cíclicas” y responden a distintos factores, muchos de los cuales exceden a las clínicas. “Los ingresos no alcanzan a cubrir los costos fijos, es una situación en la que hay que ensayar distintas estrategias”, planteó.

 

A nivel nacional: la queja de los importadores

 

En forma pública, el ejecutivo de la Cámara de Importadores de la República Argentina, Miguel Ponce, volvió a advertir sobre la falta de insumos hospitalarios como “jeringas, guantes de látex, bombas de jeringas para la aplicación de anestesias, que no se fabrican en el país, bolsas para transfusiones sanguíneas y otros elementos imprescindibles en materia sanitaria”. 

A mediados de noviembre de 2014, Jorge Capitanich negó terminantemente que hubiera en el país desabastecimiento de insumos importados para la salud: “Es falso de falsedad absoluta”, disparó el jefe de Gabinete, en esa oportunidad.

“Cuando Capitanich dijo que mentíamos, yo no le contesté, le contestó la gente. A través de una carta de lectores, por ejemplo, un hombre con nombre y apellido y su cédula contó que desde octubre está esperando audífonos que provee el Pami, que no se fabrican en el país, y espera poder usarlos antes de morirse”, ilustró.

Consultado acerca de si en algún momento tuvo una reunión con algún funcionario nacional de primer nivel para explicarle esta situación, el directivo respondió: “Por supuesto que no” y añadió a la nómina de faltantes todo lo que tenga que ver con los repuestos para la aparatología de laboratorios de investigación, reactivos para la glucosa o medicación para el Alzheimer.

 

En el sistema público son otros los mecanismos de compra

 

Tanto en el Hospital Interzonal de Agudos San José- que depende del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires- como en los Centros de Atención Primaria de la Salud (Caps)- que dependen de la Secretaría de Salud del Municipio-los mecanismos de compra de insumos son distintos; están centralizados y en general se realizan a través de licitaciones.

En el nosocomio, y de acuerdo a las precisiones brindadas por los directores del establecimiento en ocasión de realizar el balance de las actividades desarrolladas durante 2014, la provisión de insumos “se ha normalizado”.

“Cuando asumimos teníamos una dificultad en este sentido, pero producto de gestiones, salvo alguna situación puntual, conseguimos los elementos que necesitamos para que los distintos servicios puedan funcionar y esto se nota en la productividad del Hospital y en lo que revelan las estadísticas”, señalaron y apuntaron que en los últimos meses se ha advertido un crecimiento significativo de la demanda de atención, lo que conlleva la necesidad de hacer previsiones para contar con lo necesario para brindar una atención de calidad.

“Por el momento insumos no nos faltan”, insistieron, poniendo énfasis en que a partir de un reordenamiento interno de los servicios se ha conseguido optimizar la provisión y uso de los elementos. 

No obstante admiten que pueden darse situaciones de faltantes puntuales, atendiendo que la población que se atiende en el Hospital es cada vez mayor, incluyendo a pacientes mutualizados. También sucede desde hace un tiempo en el sistema hospitalario es la disminución del stock y la demora en algunos procesos de licitaciones que se realizan para concretar algunas compras. Para subsanar algunas de estas carencias lo que se hace es recurrir a mecanismos de autogestión – que provienen de la Cooperadora o de lo que se recauda a través del Samo por la atención de pacientes mutualizados – y así obtener recursos para adquirir determinados elementos.

Autoridades hospitalarias refirieron un incremento en el nivel de demanda en la farmacia del nosocomio.  “Cuando un medicamento es muy caro la gente viene a pedirlo al Hospital, y nosotros, aunque no nos faltan remedios, no siempre estamos en condiciones de abastecer a todos. Hay muchas personas que porque la obra social no les cubre algún medicamento o el costo es muy elevado, pretenden que nosotros se lo entreguemos y esto no siempre es posible; tenemos alternativas pero la gente tiene que entender que hay determinados medicamentos que no puede darlos el Hospital”. 

En relación con la aparatología en la órbita hospitalaria, siempre están activos los mecanismos de gestión tanto a nivel del Ministerio de Salud como de otros estamentos para conseguir los equipos que hacen falta. 

 

La atención primaria

En el subsistema de salud municipal y de acuerdo a lo referido ante la consulta de LA OPINION por el doctor Leandro Peñaloza, secretario de Salud del Municipio, durante 2014 no han existido dificultades para conseguir insumos. “Sí han cambiado los precios y se han producido demoras en los procesos de algunas licitaciones, tal vez por el inconveniente de algunos proveedores para poder entregar la mercadería adquirida”, planteó el funcionario.

Las estadísticas parciales de atención refieren un incremento en el nivel de demanda, lo que ha significado utilizar más insumos y medicamentos. Al respecto, el secretario de Salud del Municipio reconoce que “el gasto fundamental es de medicamentos”.

“No nos alcanza con el Remediar (plan del Gobierno que abastece de ciertos medicamentos) porque es sólo para pacientes crónicos, así que en este rubro tenemos que hacer una fuerte inversión. Hacemos tres licitaciones anuales y aunque no hemos tenido faltantes de insumos en 2014, sí hemos advertido un incremento significativo de los costos”, refirió el funcionario y advirtió que en función de ello se hace necesario “hacer previsiones presupuestarias para atender la demanda”.

Peñaloza comentó que hubo demoras en las entregas de productos adquiridos por el Municipio, a pesar de ser gran parte de los proveedores de Pergamino. Esto habla de que la cadena de abastecimiento acarrea demoras en sus fases iniciales y éstas se vinculan con lo complejo que se ha tornado la relación comercial con el exterior a partir de la instauración del cepo cambiario y los cupos a la importación.

 

Farmacia, odontología y laboratorios

 

Los principales medios de comunicación de circulación nacional alertan sobre la faltante de insumos farmacéuticos. Lo que pasó con los tampones fue apenas el disparador de una serie de reclamos. Para conocer si esta situación se replica en Pergamino, LA OPINION contactó a farmacéuticos que señalaron que “se advierten faltantes en el rubro accesorios, lo que incluye tampones, algodón y pañales para adultos mientras que en relación a los medicamentos no hay faltantes sostenidas”.

Lo que se observa es el faltante de algunos analgésicos, pero se lo atribuyen a cuestiones estacionales. “En esta época del año el paracetamol siempre desaparece”, sostuvieron.

Cuando no se consigue el medicamento de marca comercial que indica el médico, el farmacéutico asesora al paciente y le explica que existen medicamentos que cumplen la misma función, que tienen el mismo principio activo, la misma dosis y la misma fórmula.

Es importante aclarar que las farmacias locales se abastecen a través de droguerías, las que a su vez explicaron que “si hay un faltante es un tema de los laboratorios”.

 

Odontología y bioquímica 

En materia odontológica, Roberto Felices, presidente del Círculo Odontológico de Pergamino, entidad que cuenta con un economato desde el cual abastece a los profesionales odontólogos, confirmó que en este momento la provisión de insumos es normal. “Hemos tenido algunas dificultades porque no se conseguía anestesia, pero se ha subsanado. Nosotros nos abastecemos a través de proveedores de Rosario y del economato con el que cuenta la Federación Odontológica y tratamos de buscar alternativas para poder asegurar la provisión de insumos que los profesionales odontólogos adquieren a través del Círculo”, comentó.

En lo que atañe a las prestaciones bioquímicas, referentes de distintos laboratorios locales refirieron dificultades para conseguir reactivos e insumos. También marcaron preocupación por el incremento de precios, en un contexto en el cual los aranceles no han acompañado ese nivel de suba.

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