Cada vez que hay precipitaciones los caminos que llevan al pueblo son intransitables. Un histórico reclamo al que nadie le quiere dar una solución. Mirá en el video el estado de uno de los accesos.
General Gelly es una localidad del sur santafesino que linda con la provincia de Buenos Aires. Con una población de unos 1.000 habitantes, el pueblo tiene una lucha histórica: que mejoren la transitabilidad de sus accesos. No obstante las gestiones se suceden y cada lluvia agrava el problema.
General Gelly está ubicado a la vera de Arroyo del Medio, el límite que separa el territorio de Santa Fe del de Buenos Aires, y cada vez que ocurren fuertes lluvias el casco urbano queda aislado del mundo.
La semana pasada, que llovió de miércoles a domingo, esta escena se repitió una vez más.
Las lluvias intensas de los últimos días provocaron que el acceso a la ruta Nº 32 quede bajo agua. De esta manera el pueblo quedó aislado. La otra alternativa es el camino que conecta con Cañada Rica: pero si llueven unos milímetros se torna casi intransitable. Muchos aseguran que esta problemática de conectividad ha sido el histórico escollo para que General Gelly no logre desarrollarse.
“El estado después de las últimas lluvias es lamentable”, le dijo a LA OPINION On Line un vecino de Gelly, “cada vez que pasás por ese camino no sabés si vas por el camino o por la banquina, es un desastre”, agregó.
Un viejo reclamo
El inconveniente de conectividad o comunicación de General Gelly viene desde hace décadas.
El reclamo que permanentemente hacen sus pobladores es la pavimentación de la ruta Nº 22-S, que une Gelly con Cañada Rica y se conecta con la ruta Nº 90. Y también el reacondicionamiento del camino secundario de vialidad de Buenos Aires que conecta al corredor de ruta provincial Nº 32 y ruta Nº 18.
Pergamino dista a 40 kilómetros de General Gelly y es la ciudad por la que los gellynenses optan para todo tipo de trámites.
La construcción del acceso vial a la ruta Nº 178 en los ‘70 hizo que Gelly desarrollara una fuerte vinculación con Pergamino, de ahí su hibridez geográfica.
Mientras tanto las lluvias pasan, los caminos se vuelven más intransitables y nadie toma el compromiso de trabajar fuertemente en la solución de esta problemática.