A las 21:27 se sintió la sirena de Bomberos Voluntarios para que los vecinos que tienen sus domicilios en las inmediaciones de la ribera empiecen a evacuar de manera preventiva; una innumerable cantidad de personas se agolpó en el Paseo Ribereño y en los puentes. A lo largo de la noche se fue monitoreando el nivel de las aguas que entraban.
DE LA REDACCION. El distrito lentamente quiere ir recuperando la calma, el nivel del Arroyo no se mantiene estable por lo que estamos monitoreando en todo momento, aunque cada una de las intervenciones que determinemos son preventivas, explicó el intendente Javier Martínez ayer ante la consulta del Diario; sin embargo preocupó a lo largo del día que el agua no haya bajado como esperábamos, indicó el jefe comunal dado que no se observaron cambios entre la mañana y la tarde con respecto a los niveles de medición.
Los vecinos afectados van y vienen porque saben que los centros comunitarios están abiertos con disponibilidad de productos ante cualquier necesidad, agregó Martínez sobre el peregrinar de un número importante de personas que no siente la tranquilidad de estar en sus domicilios por la amenaza que genera el agua.
Somos conscientes de la angustia que tiene nuestra gente porque hay casos donde la última inundación les llevó muchísimas cosas y por eso determinamos que sonara la sirena de los Bomberos a las 21:27 para que la gente comience a evacuar, pero reitero que siempre de manera preventiva, reconoció el titular del Ejecutivo durante una comunicación que hizo con LA OPINION minutos antes de encabezar una nueva reunión del comité de crisis cerca de la medianoche.
Alerta y preocupación
Las permanentes salidas del personal de Defensa Civil a medir la altura del Arroyo era una de las postales que a lo largo del día se observó en la ciudad; asimismo fueron los Bomberos también para tener registros sobre la actividad del Arroyo que recibió agua durante toda la jornada.
Seguimos con el ingreso de un caudal interesante, por lo que la idea es mantenernos en pleno proceso de prevención para estar cerca de la gente, dijo Ricardo Bari, titular de Defensa Civil del Municipio. Mientras seguimos con la entrega de los certificados de inundación a los vecinos que se vieron damnificados en diciembre, ahora sumamos un análisis constante en toda la extensión del Arroyo recibiendo además colaboración de los municipios de la región que conformamos el Comité de Cuenca del Río Arrecifes, reconoció Bari.
Calles cortadas
Una vez algunas calles cercanas al Paseo Ribereño se tuvieron que cortar para impedir que los vehículos transiten por las mismas porque cuando se generan las olas el agua termina ingresando en los domicilios; nuevamente lo acordamos con los vecinos, es algo lógico cerrar estar arterias porque la acumulación de agua se produce al no entrar por las compuertas del Arroyo, explicaron fuentes municipales.
Colocamos la cintas, hay patrullas que recorren las zonas y los mismos habitantes del lugar no permiten que pasen los autos; en este sentido es que queremos pedir cooperación y lo mismo sucede con un tramo peatonal del puente en Florencio Sánchez que debió ser cortado, añadió el Municipio ayer a la tarde.
Angustia y desazón
Durante la tarde los vecinos no dejaron de recorrer la zona ribereña, estaban aquellos que lo hacían por curiosos y la gran mayoría era gente de las inmediaciones que veía con preocupación el pase del agua; el puente de Merced nos frena absolutamente todo, es una barbaridad lo que hicieron ahí, reclamó un hombre que tiene su domicilio en calle Estrada, a metros de Intendente Laguía.
Las bolsas con arena volvieron a ser parte de la postal en cada una de las casas, muchos no esperaron a ser notificados y cargaron pertenencias para llevarlas a otros lugares; es una cosa increíble esto que nos pasa; en menos de un mes dos veces no puede ser, Hay que hacer algo urgente, se quejó una señora. Somos personas mayores que estamos con el corazón en la boca, agregó esta mujer de unos 70 años de edad: y a lo largo del Paseo Ribereño no era distinto el panorama en cuanto a la desazón de los habitantes del sector.
La intersección del terraplén con las calles mostraba agua acumulada desde el domingo y en muchos casos las bocas de tormenta estaban fuera de su lugar; además el paso de los vehículos, en los lugares habilitados, se hacía muy lento a eso de las 19:30 de ayer cuando las aguas del Pergamino se movían con intensidad de este a oeste. Queremos estar en paz, no se imaginan lo que es vivir de esta manera, creyendo que cada vez que llueve nos vamos a inundar, decía otro de los vecinos mientras el reportero gráfico tomaba imágenes de este espejo de agua que nuevamente pone en vilo a la población.