En el Día Internacional de la No Violencia hacia la Mujer, convocadas por el Foro de las Mujeres, las pergaminenses expresaron su hartazgo por el flagelo. Durante el encuentro arrojaron mariposas lilas en memoria de las 12 víctimas de femicidios de nuestra ciudad.
DE LA REDACCION. Al unísono, las mujeres del mundo conmemoraron el viernes el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer en memoria de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, brutalmente asesinadas en 1960 por el régimen del dictador Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana.
Nuestra ciudad no fue la excepción y como cada año, las integrantes del Foro de las Mujeres desarrollaron el acto en la pasarela de Intendente Biscayart y 25 de Mayo, un lugar emblema de la lucha de por el cese de la violencia de género en todas sus expresiones.
Al caer el sol numerosas mujeres se apostaron en el llamado Puente de la Mujer para dar curso a las actividades minuciosamente preparadas.
A diferencia de años anteriores, en esta oportunidad, la cita no fue convocada en ese lugar sino que la propuesta de sensibilización comenzó con una marcha que encontró su punto cúlmine en el puente ubicado sobre calle Merced. Allí las mujeres repartieron panfletos e hicieron visible su hartazgo al advertir el número creciente de mujeres que son violentadas día a día.
Para dejar sentado el trabajo del Foro de las Mujeres, una integrante de dicho espacio dio lectura al documento que anualmente elaboran, donde entre otras cosas, mencionan lo realizado durante el año.
El momento más emotivo de la jornada se vivió cuando en memoria de las víctimas de femicidios de nuestra ciudad y del mundo, los presentes arrojaron mariposas lilas al Arroyo.
Algunos artistas locales y docentes de la Escuela de Artes Visuales amenizaron el acto conmemorativo con sus interpretaciones artísticas.
Por último se dio paso a la entrega de premios a las personas que resultaron ganadoras del certamen literario Hermanas Mirabal: Cristina Noguera y Adolfo Zabalza.
Cita conmemorativa
El reconocimiento de esta fecha, en memoria del femicidio de las hermanas Mirabal, pretende homenajear a las víctimas y propone una reflexión sobre las diferentes formas en las que se ejerce la violencia contra las mujeres, que no es solo física, aunque esta sea la más visible, sino también psicológica, sexual y económica.
Ante este flagelo, cuyas cifras han sido alarmantes en los últimos meses en nuestro país, las referentes del Foro de las Mujeres se expresaron en lo que llamaron una cita ritualística, conmemorativa, furiosa y libre porque es la vida la que está en juego, nuestras libertades y la posibilidad de conformar una trama común que nos ampare y nos sostenga entre todas.
Las sin voz
En el documento las mujeres recordaron los momentos del año en que la violencia de género las encontró en las calles, pidiendo ser escuchadas y exigiendo compromiso del Estado y la sociedad. Transitamos 2016 en las calles desde el 8 de marzo, el NiUnaMenos del 3 de junio, el 31º Encuentro Nacional de Mujeres, y la marcha y el paro nacional de mujeres del 19 de octubre pidiendo justicia por las que ya no tienen voz, y para que se hagan efectivos nuestros derechos.
Violencia arraigada
Asegurando que la violencia contra la mujer está profundamente arraigada en las relaciones estructurales de desigualdad histórica entre el hombre y la mujer, el documento afirma que las mujeres son blanco de la violencia en muy diversos contextos, incluida la familia, la comunidad, el desamparo del Estado y sus resultados, e informa que en Argentina una mujer es asesinada cada 30 horas.
Para el Foro, el término femicidio es el nombramiento político de un conjunto de hechos de lesa humanidad en el extremo de la cadena de violencia que enfrentamos diariamente las mujeres, la manifestación más cruel de una sociedad machista.
Argumentan que fue la militancia de las propias mujeres la que se ha encargado de convertir en noticia estos casos, de que lleguen a los medios, que se conozcan y difundan. Las muertes de mujeres no son casos aislados sino parte de un mismo problema, un patrón común y una reacción violenta que está llegando a niveles de crueldad inimaginables, que nos repugnan, que nos asombran y asquean, expresaron en el documento.
Práctica naturalizada
El Foro de las Mujeres coincide con diversos colectivos que han sostenido siempre una mirada profundamente política ante las responsabilidades de estos crímenes. Hay que informar. Hay que reparar. Hay que prevenir. Hay que luchar porque muchas cosas con las que convivimos todos los días están profundamente naturalizadas. Las mujeres en el mundo patriarcal somos oprimidas y disciplinadas, en cómo nos hablan, cómo nos tratan y cómo nos miran, en los lugares que nos dan a ocupar en la cultura, en los que no logramos ocupar por más méritos que tengamos porque hay una supremacía de lo varonil, en todo eso está inserta la cultura machista, en sus expresiones micromachistas cotidianas que oprimen todo el tiempo de múltiples maneras simbólicas económicas y físicas, sostienen.
Como luz al final del túnel proponen con carácter de imprescindible que los varones se interpelen y comiencen a cuestionar sus privilegios: Que desarmen sus machismos, aunque les resulte difícil, porque todo esto hay que mirarlo, hay que revisarlo y hay que erradicarlo.
Lucha por la inclusión
Desde el Puente de la Mujer, las referentes del Foro enfatizaron que esta lucha se ganará desde la inclusión y el cambio cultural, buscando sensibilizar a la sociedad y partiendo desde una lucha conjunta. Se declararon en contra de la misoginia y en contra de la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual ya que constituye una de las formas más extremas de la violencia, defendieron a las lesbianas travestis y trans que deben ser respetadas en sus elecciones de identidad.
Además denunciaron que la ilegalidad del aborto es violencia contra las mujeres porque las mujeres son criminalizadas.
Ya en un plano más político exigieron la libertad inmediata de Milagro Sala.
Por último expresaron: Nos pintamos de violeta porque todas somos Emilia, Mariana, Nancy, Antonia, Noelia, Elsa, María Rita, Rosa, Graciela, Anahí, Marcela y María del Rosario, nuestras 12 víctimas de femicidio en Pergamino desde el año 2001 hasta 2015. Ellas caminan con nosotras, por ellas y por todas las mujeres que nos faltan en todo el mundo estamos hoy aquí. Rituar y doler es una forma de vencer el olvido. Nos queda la responsabilidad de hacernos cargo de estas muertes porque somos parte de esta comunidad.