Fue muy marcador ese hombre -aseguró Nicasio Abraham al referirse a Pablo Pereyra (ilustrador y docente 1911-1996)-, al tiempo que aclaró que más que artista y creador, uno se dice rescatador.
El ilustrador nacido en Pergamino, con un amplio recorrido con el dibujo, se nutre para sus creaciones de los viajes solidarios a las comunidades Wichis y Qom del impenetrable chaqueño. Un ranchito, un puentecito un día no van a estar más y uno cree que rescatarlo y plasmarlo no es mala cosa, argumentó en diálogo con LA OPINION.
Estos viajes que son de un enriquecimiento más que nada cultural a la larga se ven plasmados en la tela, dijo exhibiendo en nuestra Redacción una serie de ranchos, niños y caballos del norte del país.
Abraham sostuvo que se volcó al mal llamado dibujo costumbrista. Costumbre es también ir a comprar pan y uno no dibuja a un chico comprando pan, afirmó.
Costumbrista se le llamaba al dibujo de Eleodoro Marenco. Se le puso costumbrista como las costumbres de antaño, por una cuestión de apego a nuestras culturas de ahí a los pueblo originarios hay un paso.
- Si bien venís trabajando desde hace varios años, se te ha visto poco en exposiciones en Pergamino.
- Es cierto que vengo exponiendo muy poco, creo que la última que hice fue hace ocho años. Por ahí no soy muy constante en mi trabajo, pero sí he hecho varios murales como el de Scalabrini, o el del Centenario de Ocampo.
Antes de que el artesano tome sus herramientas y el pintor tome sus pinceles, habiendo elegido este camino de rescatar lo pasado, deben antes tomar un libro de historia. Esto debe tener un fundamento. Hay muchos datos históricos que cuando uno dibuja debe tener en cuenta.
- ¿Tenés referentes en este tipo de ilustración?
- Los pintores son muchísimos por suerte, pero recuerdo puntualmente a un viejito santafesino, Juan Arancio. El me enseñó que el arte costumbrista debe ser desprolijo, porque es una forma de evidenciar que en la vida del campo uno nunca puede estar peinado a la gomina, ni con ropa limpia, ni ajustada al cuerpo. Me gusta Carlos Roume, considerado el dibujante más natural de caballos. En Pergamino tenemos grandes artistas como Tomás García y Luis Contrera.
- ¿Que enseñanzas te dejan los viajes al Chaco?
- Me gusta nutrirme de otras culturas y otras formas de vida. Al conocer esta realidad uno aprende a valorar lo que se tiene, porque cuando se carece de agua que a uno le aumenten un impuesto 100 pesos no es problema. En este momento hay gente que no tiene agua y si la tiene está contaminada y, sorprendentemente para uno, no se quejan. Es bueno también ver en los viajes que estos pueblos están teniendo su evolución. Entendieron que también son seres humanos y que merecen una mejor calidad de vida. Por suerte hay muchas ONG que denuncian, entonces, los poderosos de siempre saben que están vigilados, y crean conciencia en las generaciones venideras.