El joven se presentó ayer al mediodía en el Ministerio Público Fiscal junto a un letrado y fue recibido por el fiscal de la causa, Nelson Mastorchio. En la declaración aseguró que ni él y su amigo portaran el arma y que no fueron los autores de los disparos.
DE LA REDACCION. En horas del mediodía de ayer, el último sujeto imputado en la causa por los disparos dentro del quirófano del Hospital San José que permanecía prófugo, se presentó ayer ante la Justicia en compañía de un abogado particular.
El joven tiene 25 años se encontraba prófugo desde el 30 de octubre cuando se produjo el incidente en las instalaciones del nosocomio, donde participaron otros tres individuos que fueron aprehendidos en el momento.
El imputado se presentó cerca del mediodía en la sede del Ministerio Público Fiscal junto a un letrado y fue recibido por el propio fiscal de la causa, doctor Nelson Mastorchio.
El funcionario judicial le tomó declaración indagatoria y luego quedó en libertad. Durante la declaración, el joven de 25 años señaló que ni él ni su amigo portaban armas de fuego ese día y menos aún fueron quienes efectuaron los disparos dentro del quirófano.
Disparos
El incidente dentro del Hospital ocurrió el domingo 30 de octubre alrededor de las 6:15, como consecuencia de un enfrentamiento previo entre dos grupos de jóvenes en el interior de un boliche de San Nicolás Norte y luego en la calle.
A raíz de ello, uno de los involucrados sufrió lesiones cortantes y se dirigió hasta la guardia del nosocomio junto a un hermano para que lo asistieran. Minutos más tarde arribaron al lugar otros dos jóvenes. Entre golpes y corridas ingresaron a la sala de quirófano que se encontraba abierta porque instantes antes se había retirado una parturienta y el personal estaba realizando el cambio del material de esterilización. Allí dentro, uno de los cuatro involucrados, efectuó tres disparos con un arma de fuego calibre 22 los cuales impactaron en una puerta a una altura media-baja.
El personal policial afectado a la seguridad, redujo a los dos hermanos, uno de los cuales quedó en observación por las heridas y a un joven integrante del otro bando.
Dentro de la sala de quirófano quedaron las tres vainas servidas del arma calibre 22 utilizada, la cual quedó en poder del joven que logró escapar y las marcas de los proyectiles sobre una puerta.