Inquietudes sin respuesta
Esta semana, la Cámara de Alimentarios de Pergamino ha sido el punto de recepción de las múltiples inquietudes presentadas por sus asociados. Su presidente, Nelson Figueredo, a raíz de la preocupación generalizada y con el objetivo de abordar, además, otras cuestiones propias al comercio alimentario, solicitó una audiencia con el intendente Javier Martínez. Si bien la carta al jefe comunal fue enviada en los primeros días de la semana, aún no recibió respuesta alguna de parte del Ejecutivo municipal.
Con el objetivo de analizar el contexto de la situación problemática, LA OPINION mantuvo un extenso diálogo con Nelson Figueredo, quien además de hablar de la situación puntual que motivó la entrevista, brindó precisiones respecto de la relación entre los supermercadistas chinos y los autoservicistas y almaceneros locales que ven en los comerciantes de origen oriental una competencia desleal.
Sin regulación
En primer lugar y a modo de aclaración, el presidente de la Cámara de Alimentarios, Nelson Figueredo, indicó que no existe ordenanza alguna que controle la distancia que debería existir entre un supermercado y otro, como algunas versiones han afirmado.
Si bien se trata de una mala información, el dirigente entiende que pudo tener origen en una confusión: Hace un par de años, cuando el Concejo Deliberante estaba compuesto de otra manera, como Cámara de Alimentarios elaboramos un proyecto de ordenanza en el que solicitábamos que se estableciera una distancia mínima de habilitación entre un comercio y otro del mismo rubro. Apuntábamos a que esa distancia fuera de 300 metros entre los almacenes y autoservicios mientras que esa distancias se extendiera a 500 metros entre los supermercados chinos.
Lo planteado por la entidad no tuvo el final esperado ya que, según advierte Figueredo la ordenanza fue cajoneada como se dice en la jerga política. Al momento de presentar este proyecto, los legisladores consultaron a los funcionarios municipales de turno pero estos pusieron trabas y dijeron que era casi imposible ejercer este control. Consecuentemente la ordenanza no se aprobó sin tener en cuenta que nuestra institución podía contribuir con el trabajo de regulación, manifestó el camarista y afirmó que en consecuencia, no existe normativa alguna que prohíba la instalación de un comercio alimentario uno al lado del otro. Esta fue una pretensa prerrogativa a esgrimir por los almaceneros y autoservicista de la avenida Illia e inmediaciones ante la posible instalación del nuevo local chino, de amplia superficie (donde funcionaba una maderera), a quienes también les preocupa la vinculación de sus dueños con la mafia china.
Ley provincial
Lo que sí rige a nivel provincial es la Ley Nº 12.573 que indica una determinada superficie por cada empresa multinacional, hiper o supermercados, que se instala en una ciudad considerando la densidad demográfica de la localidad. Por ejemplo, en Pergamino, que tiene alrededor de 100 mil habitantes, corresponde que se instale una cadena de cada empresa, es decir, un Carrefour, un Vea, un Día. Vale hacer una aclaración en este punto dado que existen en Pergamino dos sucursales de Carrefour ya que cuando se instaló esta cadena no existía la normativa provincial.
Hay chinos y chinos
Desde hace un tiempo a esta parte, la Cámara de Alimentarios representa también a los comerciantes de origen chino. Y en este trabajo gremial que desarrolla, la entidad dice defender a las familias de chinos que vienen a trabajar, igual o más que los argentinos. Por ello no están de acuerdo con que se instalen comercios a los que no se les conoce el rostro de sus propietarios.
Tal sería el caso de Ultramar, de la que Figueredo explicó su dinámica comercial: Ultramar ejerce la competencia desleal en su máximo esplendor haciendo lo que comercialmente se llama dumping: vender productos por debajo de su precio de costo. Esto lo hacen para atraer clientela pero es un accionar que está prohibido. Además debería investigarse la procedencia de la mercadería, que en muchos casos es dudosa ya que no se sabe dónde se compró y si realmente se compró. Es fundamental controlar esto para determinar si el comerciante es honesto o no.
Mala fama
En referencia a la problemática puntual que se generó esta semana, Figueredo advirtió que es posible que pretendan instalar una nueva sucursal de la firma Ultramar, precisamente en la esquina de avenida Illia y Balboa, de manera camuflada a nombre de una persona o de una sociedad X. Y agregó que se trataría de la instalación de una empresa de la que no tenemos buenas referencias. Estamos defendiendo a nuestros representados ya que, una vez más, desde el Municipio no nos consultaron, se quejó Figueredo por el curso que han seguido los trámites de la eventual habilitación.
En alerta
Motivados por la preocupación de los vecinos del barrio Belgrano, desde la Cámara aseguraron estar en alerta: No sabemos si los propietarios de Ultramar han pedido habilitación del espacio, desconocemos si se está realizando la tramitación de la habilitación, lo único que pudimos registrar es que se han ejecutado obras que requieren una gran inversión. La prepotencia con la que se manejan estos comerciantes no nos gusta.
Otra situación que le llama la atención a Figueredo es los otros comerciantes chinos están recibiendo amenazas al unísono: Les han tirado bombas Molotov, están siendo víctimas de situaciones desagradables y no sabemos a ciencia cierta si en realidad son víctimas de la delincuencia pergaminense o de malvivientes enviados a propósito.
También, dados los antecedentes (ver recuadro) preocupa a la entidad que la posible nueva sucursal de Ultramar se ubica frente a otro supermercado de una familia china y a una cuadra y media de otro comercio del mismo origen. Esta situación provocativa nos pone en alerta y nos moviliza porque sabemos que esta historia puede no tener un final feliz, agregó el presidente de la CAP y contó que en diálogo con la familia de Super Illia supieron que ha recibido amenazas.
Con el jefe comunal
La honda preocupación de los comerciantes del sector radica en la competencia desleal que pueda instaurar la posible nueva sucursal de Ultramar, el desembarco de una delincuencia mafiosa y que consecuentemente, esto provoque peleas entre paisanos.
Las inquietudes del sector hicieron que desde la Cámara, como se mencionara anteriormente, se solicitara una audiencia, con carácter de urgente, con el jefe comunal, no solo para abordar esta problemática sino también para dar curso a múltiples inquietudes de los habitantes de esa zona. Entiendo que Martínez es una persona accesible y por eso queremos dialogar para contribuir también al ordenamiento. Pretendemos establecer una regulación de los comercios alimentarios. Creemos que podemos llevar adelante un trabajo serio de manera mancomunada, informó el entrevistado.
Contribuir al ordenamiento
La inseguridad no será un tema menor a tratar durante el encuentro. Son múltiples los robos que se registran, no solo en supermercados chinos sino también en comercios de pergaminenses. Las familias chinas tienen miedo y los comerciantes pergaminenses también, enfatizó Figueredo.
Demostrando la predisposición de la entidad pergaminense, su presidente manifestó: Queremos aportar al Municipio todo lo que esté a nuestro alcance, incluso asesorarlos porque desde hace muchos años que sabemos del movimiento comercial pergaminense, por los menos en el rubro alimentario y entendemos que hay comerciantes que no cumplen las normas y nadie se las hace cumplir. En este punto tengo reclamos puntuales de comerciantes que cumplen con la normativa de no comercializar bebidas alcohólicas después de las 21:00 pero ellos mismos saben que existen otros comercios que venden alcohol después de esa hora que no son controlados. Hay muchas cosas que poner en orden comercialmente hablando, destacó Figueredo.
Operación Cabeza de Dragón
El pasado 12 de junio, una brigada de la Subdelegación Pergamino de la Policía Federal (PFA), allanaba las dos sucursales de la cadena de supermercados chinos Ultramar (en Siria al 400 y Tucumán al 300), en busca del cabecilla de la organización delictiva sospechada de extorsionar a los comerciantes de esa nacionalidad para pedirles dinero.
El procedimiento fue ordenado por el Juzgado Federal Nº 42 de la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de una serie de allanamientos que se concentraron en la Capital Federal con enfrentamientos armados y varias personas detenidas.
En nuestra ciudad no hubo detenidos ni demorados, pero los efectivos de la Policía Federal secuestraron elementos de valor para la investigación como celulares, notebooks y el registro de todos los dispositivos de filmación.
En Buenos Aires
Luego de una ardua búsqueda, a mediados de junio fue encarcelado A Di, el líder de la temible tríada mafiosa Pixiu: la mayor organización criminal que azotó durante al menos diez años a la comunidad china en la Argentina.
Como mafia, Pixiu el nombre de una criatura con cabeza de dragón que es irónicamente fuente de protección y buen augurio en la mitología china podía llevarse 50 mil pesos mensuales de cada comerciante al que amedrentaba, luego de una cuota inicial de 50 mil dólares. La PFA todavía no puede hacer un estimado de sus números.
La operación Cabeza de Dragón logró un total de 40 detenidos en 22 allanamientos en Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires: los puntos eran supermercados, restaurantes y depósitos ligados a A Di y su familia, que actuaban como virtuales testaferros. En la lista de lugares, se incluye a los supermercados Ultramar de Pergamino donde la organización guardaba mercadería casi vencida que forzaba a sus víctimas a comprar, una interesante reinversión de sus ganancias negras.
Nelson Figueredo: A los chinos se les debe exigir y cuidar igual que a los argentinos
La Cámara de Alimentarios representa tanto a los comerciantes alimentarios pergaminenses como a los chinos.
Se ha puesto en tela de juicio el tratamiento comercial que se les da a unos y a otros, es decir el mismo trato, decisión que es cuestionada por muchos ya que los supermercados chinos son considerados por algunos como pool de compra, hecho que les permite ofrecer sus productos a un precio menor que el almacenero, por ejemplo; además en varias oportunidades se los cuestiona por no volcar su ganancia en la ciudad ya que por lo general las familias chinas solo se limitan a vivir en los propios supermercados sin gastar ni aportar a la actividad comercial de Pergamino, tanto porque guardan o exportan su dinero como por el hecho de que no toman mano de obra.
Respecto de estos cuestionamiento, Figueredo considera que si a los chinos se los deja entrar e invertir en el país se les debe exigir igual que a los argentinos pero también cuidar igual que a los argentinos. No podemos negar que nuestra sociedad es un crisol de razas que se conformó con los inmigrantes de distintos países que llegaron a estas tierras a trabajar, y sostuvo que no todos los chinos son iguales. Tenemos familias de chinos que vinieron para quedarse, se nacionalizaron argentinos, otros que usan a nuestro país como trampolín para radicarse en otros países, tenemos familias que trabajan para ahorrar y luego volverse a su país natal y otros que hacen la experiencia en Argentina pero no aguantan las diferencias culturales existentes. Lo importante es que la gente sepa que 26 de los 28 supermercados chinos que existen en Pergamino pertenecen a familias orientales que trabajan honestamente, indicó el presidente de la Cámara.
Es válido en este punto aclarar que, de acuerdo a la cultura oriental, los abuelos tienen la obligación de cuidar a sus nietos mientras que los hijos tienen la obligación de trabajar para mantener a sus padres una vez que envejecen ya que en China no existe el sistema previsional que otorga una jubilación como en Argentina. Según Figueredo esta es la razón por la que trabajan y ahorran.
La unión hace la fuerza
Según el entrevistado, la diferencia entre los comerciantes orientales y los de origen nacional radica en la práctica de la unión, por lo menos a la hora de comercializar: Los comerciantes chinos se unen para realizar compras masivas de productos y entre todos consiguen mejores precios y mayores beneficios, en cambio los comerciantes locales son más individualistas. En muchas oportunidades desde esta Cámara se instó a los comerciantes a unirse en las compras pero nunca se ha logrado, señaló el dirigente.
Un gran beneficio
De acuerdo con lo expuesto por Figueredo, la quita del pago de un impuesto a los comerciantes orientales es otro mito que debe ser derribado. Los chinos trabajan en las mismas condiciones que los argentinos, abonan los mismos impuestos, no les devuelven el IVA como se dice pero tienen una ventaja: el gobierno de China les otorga créditos sin interés en dólares y esa es la razón por la que pueden hacer buenos negocios. Además, en la medida en que cumplen con el pago del crédito, el Gobierno de China les renueva el préstamo, aclaró Figueredo.